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Entrenan en Nuevo México oficiales para Patrulla Fronteriza

LaVoz.com. Desde Artesia, Nuevo México. | 28 de Mayo de 2007 a las 00:00
Un estudiante golpea con un garrote de goma las corvas de tres instructores vestidos con trajes acolchonados y cascos, para practicar una situación que podrían enfrentar algunos de los nuevos agentes de la Patrulla Fronteriza en caso de ser atacados por un grupo más numeroso. El ejercicio, en la Academia de la Patrulla Fronteriza localizada en esta población, es necesario, porque cada vez más agentes serán emplazados sin acompañantes en algún punto de los 12.874 kilómetros (8.000 millas) de franja costera y fronteriza del país. Ahí, los refuerzos tardarían un tiempo en llegar. Un plan del presidente George W. Bush para reforzar las fronteras y costas está llevando más reclutas a la academia, en el sureste de Nuevo México. La agencia tiene previsto aumentar el número de agentes, de unos 12.000 el año pasado a 18.000 para finales del 2008. Se trata de la mayor expansión en los 82 años de historia de la Patrulla Fronteriza. La agencia trata de cumplir la meta movilizando cada semana dos grupos de 50 estudiantes para el entrenamiento de 17 semanas en la academia. Ese ritmo se compara con un grupo movilizado cada dos o tres semanas antes de que Bush anunciara la expansión. El número de reclutas que llega ha hecho que el gobierno comience a construir un dormitorio con 600 camas. Ha sido necesario también acondicionar edificios como oficinas y aulas temporales, y construir una segunda réplica de un retén carretero para enseñar a los alumnos la forma de interrogar a los automovilistas. Se ha contratado a más agentes retirados para que trabajen como instructores. "Estamos mucho más ocupados", dijo el agente Clark Messer, supervisor de entrenamiento en la academia. "Siempre y cuando tengamos las instalaciones y los instructores, realmente no importa mucho si tenemos cinco grupos o 25". Hasta ahora, de la academia han egresado 1.000 agentes nuevos desde hace unos siete meses, cuando comenzó la expansión. Algunos agentes activos y retirados han expresado preocupaciones de que la Patrulla Fronteriza, presionada para cumplir la meta de contratación, ofrezca un entrenamiento insuficiente. La dependencia lo ha negado y ha señalado que cualquier cambio se derivó de un intento por hacer que las lecciones cumplan con las necesidades de los agentes. La Patrulla Fronteriza añadió que ha emprendido una estrategia más decidida de reclutamiento, en comparación con la que aplicó durante su última gran expansión, cuando 5.000 agentes nuevos se sumaron a sus filas en un lustro, a partir de 1996. Al menos 125 encargados de reclutamiento asisten a bases militares, universidades, ferias de empleo y otros sitios para atraer a los nuevos agentes, entre soldados, policías, profesores, plomeros, empleados bancarios y recién egresados de las escuelas preparatorias. Los reclutas deben tener ese grado de educación o al menos un año de experiencia laboral que los haya expuesto a situaciones de tensión en las que hayan debido tomar decisiones rápidas. Deben además aprobar un análisis sobre consumo de drogas, un examen médico y otro de condición física, así como entrevistarse con funcionarios de la agencia. No pueden tener antecedentes de delitos graves o violencia doméstica y deben acceder a que se investiguen datos sobre los últimos 10 años de sus vidas. Los primeros 6.000 agentes de nuevo ingreso serán asignados a la frontera sur del país, donde los novatos continuarán su entrenamiento con empleados de más experiencia, quienes serán sus mentores. Eddie Ray hijo, un alumno que trabajó en la inteligencia del ejército antes de ser agente estatal antinarcóticos en Misisipí, dijo que se sintió atraído por este nuevo empleo porque le permitirá alcanzar un mejor equilibrio entre su trabajo y su familia. "Voy a recibir una buena paga, y pasaré tiempo con mi familia", añadió Ray, quien se graduó de la academia en abril y trabaja ahora cerca de McAllen, Texas. "Cuando estaba con la oficina estatal antinarcóticos, nunca me encontraba en casa, así que esto combina lo mejor de dos mundos". El sueldo inicial va de 35.000 a 45.000 dólares anuales, dependiendo de la educación y la experiencia laboral de cada agente. A fin de preparar a los alumnos para el trabajo, la academia les enseña a vigilar la frontera, conducir a altas velocidades y en caminos vecinales. Les ofrece también lecciones sobre derecho de inmigración, ética gubernamental y español. Los estudiantes deben también aprender a usar pistolas y fusiles de asalto, deben saber parapetarse en situaciones hostiles y tomar decisiones sobre cuándo atacar. Además, fueron adquiridos tres vagones para enseñar a los alumnos la forma de encontrar inmigrantes en los trenes. Mario Bedolla, quien nació en México y es ciudadano estadounidense, dijo que un reclutador se le acercó cuando trabajaba en un centro de detenciones de otra agencia federal de inmigración. Bedolla dijo que sus aptitudes como agente serán la disciplina que aprendió como soldado del Ejército y su comprensión de la cultura mexicana. "Al ser originario de allá, sé lo que hace la gente", dijo. "Conozco el idioma y la forma en que se comportan".

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