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La reforma migratoria en EE.UU,, por y para la derecha

San Diego. Por Jorge Mújica Murias, La Prensa de San Diego. | 20 de Junio de 2013 a las 17:34

Comenzó, finalmente, la discusión en el pleno del Senado del S.744, “Ley de Seguridad Fronteriza, Oportunidad Económica y Modernización Migratoria”. En su primera prueba, fue aceptada para discusión por una votación archimayoritaria de 82 votos contra 15, mostrando un claro apoyo del Partido Republicano.

No es de extrañar. La mentada “reforma” comenzó a discutirse en el lado derecho del espectro político y cada “avance” la ha empujado aún más hacia ese lado. Es una ley anti-inmigrante, anti-trabajador, pro-negocios y pro-corporaciones.

Es, además, una propuesta que establece y le da fondos a la “Polimigra”, la policía como agente de la Migra, muy cerca de lo que hicieron los Republicanos en varios estados hace un par de años. Lo dijimos en aquél entonces. Las leyes de Arizona, Georgia, Alabama y otros centros Republicanos de poder eran un experimento. Cuando les saliera bien, las iban a aplicar a nivel nacional y le iban a llamar “reforma migratoria”.

Ya se habían tardado. Su primera intentona fue por allá a principios de los 1990’s, con la Propuesta 187 de California. La más grande, la que todo el mundo recuerda (o a la mejor no y por eso todavía hay idiotas apoyando esta “reforma), fue la HR4436, la propuesta de Jim Sensenbrenner en diciembre de 2005. Proponía un muro en la frontera con México y la criminalización de la inmigración indocumentada.

No nos gustó, y por primera vez en la historia todos los activistas de inmigración nos pusimos de acuerdo y la derrotamos. Salimos a la calle por millones, inmigrantes, ciudadanos estadounidenses, indocumentados y sus parientes, y la Sensenbrenner se murió.

Después la fueron aprobando poquito a poquito, parte por parte, con leyes como la del Muro de la Ignominia, por el que votaron todos los políticos que habían hablado contra ella, empezando por Hillary Clinton y Barack Obama, y luego en programas “administrativos” como el 287(g) de la Polimigra. Los combatimos todos, ganamos algunas cosillas y perdimos muchas batallas, pero no habíamos perdido la guerra.

De Sensenbrenner a Feinstein

El voto a favor de la discusión en el pleno del Senado bien puede significar perder la guerra.

Desde que se aprobó en el Comité Judicial de esa Cámara, la propuesta ya venía mala. Ahora se pondrá peor. El apoyo Republicano tiene condiciones en varios aspectos. A saber, el control fronterizo extremo, gran oportunidad además de hacer negocio para los negociantes de armamento y tecnología militar; las ventajas para la industria carcelera, con penas de 1 y hasta 20 años de cárcel para los indocumentados reincidentes. De hecho, vale la pena preguntarse si la frontera va a estar tan segura (el requisito es un 90 por ciento de arrestos y deportaciones), entonces ¿para que quieren tanta nueva cárcel? Pero todo está sujeto a la seguridad. Según el senador de Tennessee, Lindsey Graham, “no estaría a favor de regularizar a once millones de ‘ilegales’ sin la existencia de seguridad fronteriza”.

La heroína del debate, hasta la fecha, es la Senadora Mazie Hirono, nacida en Japón de familia filipina y ahora representante de Hawaii (hermoso caso de cómo se mueven las familias inmigrantes). Hirono logró que se aprobaran enmiendas para pagar las multas que se cobrarán a los indocumentados en módicas mensualidades; que se mantenga unida a las familias a la hora de deportarlas, sin separar hombres y mujeres, y la creación de una ofician de Ombudsman en la Migra, para proteger los derechos de los inmigrantes en detención.

Los Republicanos, por su parte, consiguieron la aprobación de 43 enmiendas.

Pero las enmiendas que me aterran son las Demócratas. La Senadora de California Diane Feinstein presentó enmiendas para reforzar la vigilancia migratoria, tanto en la frontera como en el interior; millones de dólares para vigilancia de la Migra en el mar, millones más para la “Operación Stonegarden”, que extiende “las tareas de vigilancia fronteriza a las autoridades locales”, es decir la nefasta Polimigra, acompañado del “SCAAP (Programa Estatal de Asistencia Criminal)”, que ya se suponía superado. Es la ley de Arizona a nivel nacional.

Es más, Feinstein fue la primera en proponer una enmienda, para meter en la propuesta lo que Jim Sensenbrenner no pudo lograr hace siete años: justificar la criminalización de la migración indocumentada, la cual fue aprobada.

La verdad, no se cómo los apoyadores incondicionales del Partido Demócrata justificarán estas propuestas, y no se cómo le hacen para justificar sus desesperados esfuerzos por aprobarla a toda costa. No se tampoco si dormirán algún día con la conciencia tranquila por apoyar hoy lo que combatíamos ayer.

Porque si algo es claro, es que ésta no es la reforma por la que luchamos. Ésta es la reforma en contra de la cual luchamos todos esos años.


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