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Portugal: la crisis que está por llegar

Lisboa. Negocios.com | 26 de Junio de 2013 a las 15:28

Portugal vive una drástica caída en la tasa de natalidad que supondrá un grave problema cuando la población activa no pueda costear el cuidado de los mayores.

Con una tasa de natalidad baja aún antes de la crisis, los nacimientos en el país luso se reducen de forma alarmante. Es fácil verlo en el Hospital Materno Alfredo da Costa, que solía dar la bienvenida al mundo a unos 7.000 bebés al año. Pero la incertidumbre económica obliga a las parejas jóvenes a posponer o replantearse la idea de formar una familia; o incluso emigrar al extranjero. Así, el pasado año los nacimientos en el Materno Alfredo da Costa se redujeron a la mitad, 4.500, lo que ha dejado un ala del centro vacía y obligado a despedir al 20% del personal.

El reciente descenso de la natalidad en Portugal a los 89.841 bebés en 2012- lo que supone un descenso del 14% respecto a 2008- ha sido tan acusada que el Gobierno ya se plantea cerrar diversas salas de maternidad en todo el país. En un país con cada vez menos niños, 239 escuelas se cerrarán este año, y productos como pañales o champús infantiles ven caer sus ventas.

Al mismo tiempo, en el interior donde la población envejece, gasolineras y moteles están reconvirtiéndose en asilos mientras las jugueterías o las tiendas de ropa de bebé cierran sus puertas. En Lisboa, el Materno Alfredo da Costa- fundado en 1932- se cerrará este año.

"Hemos escuchado el mejor tipo de llanto en estas salas, el de los bebés" rememora Teresa Tomé, Pediatra Jefe del hospital. "El reciente descenso de los nacimientos es dramático a causa de la crisis económica, el paro y la incertidumbre sobre el futuro", añade en declaraciones para Washington Post.

Portugal es el último afectado del descenso de natalidad, que supone una bomba de relojería en los costes sociales a medida que la población occidental envejece a pasos agigantados. Como en otras partes del mundo desarrollado, Europa se enfrenta a un descenso gradual de los nacimientos desde 1960. Las zonas más afectadas tuvieron un respiro en la década del 2000 gracias a los inmigrantes. En cambio, ahora eso ha dado marcha atrás.

Las tasas de natalidad caen de nuevo en diversas naciones que se enfrentan a un desempleo masivo, lo que incluye Portugal, España, Grecia, Irlanda y Chipre. Según los economistas, la escasez de nacimientos es una pieza más de todos los engranajes que pueden hacer que las consecuencias de la crisis económica que comenzó en 2009 se extiendan durante una década.

Un ajuste de cuentas acelerado

En 2030, se estima que el 27,4% de la población portuguesa serán jubilados. Con menos trabajadores en ese futuro, será necesario un reajuste de cuentas acelerado para cubrir los pagos a la tercera edad. Portugal se ha adelantado a otros países europeos a la hora de planear esos costes insostenibles.

En un futuro con menos trabajadores y contribuyentes, los portugueses se enfrentan a lo que podría ser un posible ajuste de cuentas acelerado para mantener a su tercera edad. Portugal se encuentra a la cabeza de Europa en cuanto a prepararse para esos costes explosivos. En cambio, algunos miembros del Gobierno indican que recortes más pronunciados- así como empezar a evolucionar hacia una Seguridad Social Europea- podrían ser necesarios para afrontar una crisis demográfica que parece ser peor de lo esperado.

El descenso de juventud portuguesa puede llevar a un vacío de dinamismo e innovación en los próximos años, marcando lo que podría ser una disminución en del optimismo por el devenir de las naciones que conforman la UE.

La tasa de nacimiento de EEUU también ha caído bruscamente desde 1960, pero se espera que Norteamérica sea el destino de un gran flujo de emigrandes en los próximos años que mantendrán más equilibrada una tasa de nacimientos que en las regiones europeas más afectadas por esta problemática.

Con la tasa de mortalidad aumentando progresivamente sobre la de natalidad, así como con la salida del país tanto de nativos como de inmigrantes originarios de Brasil o Angola, la población está cayendo. Algunos mantienen la esperanza de que la tasa de nacimientos rebote cuando la economía mejore y la juventud lusa vea su futuro más claro.

En cambio, los expertos indican que el descenso de población podría caer incluso más allá de las previsiones más pesimistas que apuntan a un millon menos de habitantes, o lo que es lo mismo, casi un 10% de la población actual cifrada en 10,56 millones, para 2030. Eso lleva a la pregunta de quién se encargará de tirar de un país de ancianos.

"Este es uno de los mayores problemas que enfrentamos como país", indicó José Tavares, un profesor de economía política de la Nova School of Business and Economics lisboeta. "Si no encontramos un modo de arreglarlo, nos enfrentaremos a un desastre", sentencia.

Temor al futuro

En las estrechas y empinadas calles del municipio interior de Vila Velha de Rodao, la fama de Mafalda Diogo Sabino ya es legendaria. El periódico local anunció su llegada en septiembre a media página y envió una cesta de bienvenida con lociones y aceites a su casa. Toda su fama se debe a su mero nacimiento.

Municipios como este, con una población de unos 3.600 habitantes- casi la mitad que en 1970- se han convertido en fantasmas que acechan el futuro de Portugal. Susana Diogo, la madre de Mafalda, tuvo que viajar dos horas en coche en pleno verano para dar a luz en el hospital más cercano. Mario Sabino, el padre del bebé, está preocupado por el futuro de su hija en una localidad con solo otros tres niños de su generación y una única escuela.

"Me pregunto cómo será Portugal cuando ella o nosotros seamos mayores", indicó la madre, que perdió su trabajo con el cierre de un locutorio de la localidad poco antes de quedar embarazada.

En Portugal, el cuidado de la tercera edad es el gasto social más abultado. Los recientes recortes han reducido el número de ancianos que cuentan con ayuda como asistencia en sus hogares o centros de día. Los políticos tratan de atraer a los jóvenes mediante subsidios para quienes compren nuevas casas en un intento para solventar años de pérdidas de población activa en las ciudades del interior. Hay ciudades que proporcionan un servicio de guardería para demandantes casi inexistentes en una sala de un asilo, según indica Forbes.

Los ancianos que viven en el asilo, como Maria Jesus Rodrigues de 87 años, valoran el contacto con los niños. "Solíamos tener niños por doquier cuando era joven. Nunca pensamos en el dinero, simplemente los teníamos", indica. "Pero ahora no hay muchos. La gente joven de hoy en día piensa más en cuánto pagarán por los niños con tan poco trabajo. Supongo que lo entiendo", se lamenta.


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