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Inmigrantes mueren en su intento de llegar a Europa

Madrid. El Universal. | 30 de Junio de 2013 a las 14:50

La inmigración ilegal hacia el sur de Europa a través de las llamadas pateras -un tipo de embarcaciones precarias y frágiles- es un fenómeno que lleva décadas potenciado por los conflictos bélicos y las difíciles condiciones de vida de muchos países del continente africano.

Juan Moreno, representante de la Federación Estatal de Asociaciones de Inmigrantes y Refugiados (Ferine) en las Islas Canarias, España, explica que desde el año 2005 hasta la actualidad han fallecido 10.000 personas intentando llegar a Canarias, según las cifras oficiales de las principales ONG; pese a que algunas organizaciones manifiestan que en realidad son 20.000 los que perecieron.

Durante el fin de semana del 15 y 16 de junio llegaron de esta forma a las costas italianas 1.200 personas, de las que según la Guardia Costera del país fallecieron 10.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) indica que en el 2011 huyeron 56.000 personas a Italia en estas embarcaciones, y 32.000 a España.

Los Gobiernos de Italia, España y Grecia, principales países a los que llegan inmigrantes clandestinos, aseguran que no pueden aceptar todas las solicitudes y hacerse cargo de todos aquellos que ingresan a sus países como refugiados.

Moreno afirma que estas personas toman el riesgo de hacer una travesía marítima en embarcaciones que no tienen las condiciones mínimas de seguridad porque Europa "es un referente de supuesta riqueza y ya que huyen de la violencia económica sus países; violencia económica que se concreta en empobrecimiento, en problemas sanitarios, de salud, problemas económicos, problemas políticos, problemas sociales, e incluso de género".

Violación de derechos

La Convención de Ginebra de 1951 "define quién es un refugiado y establece una serie de derechos de los refugiados además de las obligaciones de los Estados", cita en su web la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), pero en el caso español Moreno asegura que se está violando.

El activista denuncia que se viola con la ley de Extranjería, ya que "penaliza la solidaridad, es decir, si una persona acoge en su casa, da comida o apoyo de cualquier tipo a alguien que se encuentre en una situación migratoria irregular, se le puede penalizar con multas, e incluso privación de libertad.

Difíciles condiciones de vida

Todos los países europeos tienen leyes de asilo político, pero estas son muy estrictas y en la mayoría de los casos se niega el asilo, por lo que quedan desprotegidos en el país que los acoge o son devueltos a su país de origen si es posible.

Luis Esteban Manrique, redactor jefe del Informe Semanal de Política Exterior de Madrid, indica que "muchas veces quedan en el limbo. Los países como no tienen cómo devolverlos, cómo deportarlos, simplemente los dejan ahí pero privados de derechos; no tienen documentación y entonces se ven obligados a subsistir de manera muy precaria sin papeles, sin dinero, y sin condiciones".

Para Manrique preocupa la alarma social que produce que haya tantos refugiados dedicándose a la prostitución, y la delincuencia, ya que genera rechazo, marginación y hace crecer la xenofobia.


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