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Tráfico de indocumentados: un buen negocio en Ciudad Juárez

Por Monire Pérez López, Once Noticias, canal 11 de México. | 6 de Junio de 2007 a las 00:00
En Ciudad Juárez, las banderas de México y Estados Unidos ondean con el mismo aire. Unos pasos dividen a El Paso, Texas; de Ciudad Juárez, Chihuahua. Es la frontera más grande del país, donde cada año se registran más de 15 millones de cruces. Largas filas de autos esperan avanzar rumbo a Estados Unidos. Otros prefieren cruzar a pie. Pero para los que no tienen papeles, la historia es distinta. Llegar a este punto representa kilómetros de recorrido que puede emprenderse por lo menos, 15 días antes, en tren. Danilo Hernández, emigrante de Guatemala, dijo: "de Palenque, Chiapas agarramos tren carguero hasta llegar hasta Torreón, Coahuila y de Torreón agarré un camión de noche para acá, para Ciudad Juárez". Hasta que encuentre a alguien que lo ayude a cruzar la frontera, Danilo permanecerá en la Casa del Migrante. Ahí también está David Rodríguez. Emprendió el camino solo desde Nicaragua y dice que solo llegará a Estados Unidos. "Entonces si doy un paso atrás, entonces qué hice todo mi camino. Yo una cosa sí digo: que no me voy de aquí hasta probar, hasta intentarlo", expresó David. En Ciudad Juárez, el tráfico de indocumentados sigue siendo un lucrativo negocio. El cruce puede costar entre mil 500 y 2 mil 500 dólares. Sin embargo, son quienes se dedican a esta actividad quienes alertan sobre los engaños de los que son víctimas de los emigrantes. "Cada vez es más gente la que «transea» a la gente, que los roba, que los engaña, les promete cosas que no les va a cumplir y al último, los dejan tirados en el cerro, los abandonan", indicó un traficante de personas. En este lugar algunos emigrantes esperan a alguien que les ayude a cruzar a Estados Unidos. Pero quienes no lo logran, buscan una forma de sobrevivir en Ciudad Juárez. Luis Ochoa la encontró tocando la guitarra: "pero sí se le batalla para conseguir trabajo, porque uno no tiene papeles, no tiene estudios y cosas así, pues le batalla uno, verdad", señaló. Dice que ya perdió la cuenta de las veces que ha tratado de cruzar hacia Estados Unidos: "unas 9, 10, 11 veces, qué se yo". Lejos de su familia, sin trabajo ni dinero, los migrantes son más vulnerables física y emocionalmente. Rodrigo Rodríguez, migrante, declaró: "se siente uno bien triste, yo cuando llegué que no crucé, hasta lloré, lloré de desesperación que no podía hacer nada, que no tenía ni siquiera para comer ni nada, andaba de vagabundo, estaba triste". Instituciones como la Casa del Migrante les brinda ayuda y asesoría para que puedan decidir su futuro. Diana Morales, del Centro de Derechos Humanos del Migrante, explicó: "lo que hemos buscado es darle auxilio a la gente que en primer momento llega a la ciudad, pero también creemos que tiene que ser algo solidario, que ellos tienen que trabajar para que regresen a su lugar de origen, puedan cruzar o que a lo mejor se queden acá". El empleo informal, las maquiladoras y la industria de la construcción son algunas de sus opciones. "Estoy trabajando, gracias a Dios. Aquí en Juárez el que no trabaja es verdaderamente porque no quiere, pero aquí sí hay mucho trabajo, pero no me quiero quedar estancado aquí", comentó David Rodríguez. La decisión está tomada. Para los migrantes nacionales y centroamericanos que llegan a Ciudad Juárez el objetivo es Estados Unidos. "En mi caso es para buscar una mejor vida y también para darle una mejor vida a mi mamá que está muy grande y muy enferma", destacó Danilo Hernández. Solos o con un traficante de personas, con una valla metálica o un muro, siempre, dicen, habrá forma de cruzar. "Siempre va a haber forma, pero va a ser un precio más alto tanto monetario como en vidas", añadió un traficante de personas.

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