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Quien quiera ganar las elecciones, debe contar con los latinos

Agencia EFE. Desde Washington. | 13 de Junio de 2007 a las 00:00
Los aspirantes presidenciales que pretenden ganar el voto latino en 2008 tienen que ajustar sus estrategias e ir mucho más allá de la demagogia fácil de tratar de captar a los votantes con unas pocas palabras graciosas en español. Esta es la opinión de analistas y politólogos que están siguiendo las campañas de los aspirantes presidenciales en las que ya se observa un intento de conocer a fondo las necesidades específicas de esta comunidad. Mauricio De Vengoechea, consultor de la firma de investigaciones políticas Newlink, y Eduardo Gamarra, director del Centro para América Latina y el Caribe de la Universidad Internacional de Florida, coincidieron en que el voto latino ha aumentado su valor con el adelanto de las primarias en California y Florida. Los candidatos presidenciales deben tener en cuenta, en primer lugar, que los latinos "no están interesados en ser ni demócratas ni republicanos" porque "responden al estímulo del candidato que les guste y cuya agenda les presente mayores beneficios". De acuerdo con los expertos, el candidato que quiera captar el voto latino tiene que entender que los latinos volverán a ser claves en las presidenciales de 2008 y que es un voto por el que tendrán que trabajar duramente, dada su diversidad. De Vengoechea estima que los latinos son una comunidad que comparte necesidades sociales, como la de tener acceso al sistema de público de salud y la reforma migratoria, y además intereses únicos por lo que sus decisiones políticas están influenciadas por el lugar donde viven y los vínculos estrechos con el país de origen. A esa segmentación los expertos añaden la aparente apatía hacia las elecciones que históricamente caracteriza a los latinos, quienes pese a estar cada vez más consciente de su supuesta capacidad decisoria, no se registran para votar y si lo hacen no ejercen su derecho al voto. "Hemos prestado mucha atención al hecho de que hay un voto latino, el cual en realidad no existe, ya que no es lo mismo, por ejemplo, hablar de los cubanos de la Florida, que de los mexicanos de Illinois, quienes votan con diferentes grados de intensidad", dijo Gamarra. Agregó que no se puede decir que el voto latino vaya a decidir las elecciones en los Estados Unidos porque esa relación causal aún no está clara. Un ejemplo es el resultado de las elecciones del 2004. "En Miami Dade, por ejemplo, donde se habla mucho del voto cubano republicano, donde es mayoría, en las elecciones del 2004 ganó el candidato demócrata John Kerry", dijo Gamarra. A ello se suma el hecho de que las características particulares y al mismo tiempo tan diversas de los latinos convierten su voto "en una potencialidad por demostrar", añadió. A juicio tanto de Gamarra como de Vengoechea, los políticos deberán ajustar su mensaje a la diversidad de sus audiencias latinas alrededor, especialmente en estados como California y Florida. "Muchos políticos cometen el error de pensar en los latinos como una comunidad homogénea, cuando en realidad existen marcadas diferencias culturales entre los latinos", dijo De Vengoechea. Gamarra y De Vengoechea sugieren que una efectiva campaña dirigida hacia los latinos debe dejar de lado la retórica de tiempos electorales en la que los candidatos tartamudean frases en español. "En todo caso, el candidato debe evitar una situación en la que pretende tener un entendimiento profundo de los sentimientos de la comunidad latina, ya que una cosa es transmitir sentimientos de empatía para cada grupo latino y la otra es pensar que lo único que se necesita es enviar mensajes en español", aseveró Vengoechea. Gamarra piensa que los candidatos deberían tomarse su tiempo en estudiar, analizar a las comunidades latinas y entender sus necesidades y aspiraciones para de este modo poder lanzar una estrategia que les gane el voto. Dicha campaña tendría que ajustarse no sólo a la diversidad latina, pero debería también encontrar un equilibrio entre los latinos, sus intereses nivel educacional e intereses sociales. "Si yo fuera un candidato como Hillary (Clinton), trataría de apuntar hacia la media, ya que entre otras cosas, nada desagrada más a un latino que la empatía falsa y repetir varias palabras en español ya que los candidatos deberían contar con suficiente sofisticación para entender qué quieren los latinos", dijo Gamarra. "Yo no iría desde California hasta la Florida con el mismo discurso", concluyó.

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