Escúchenos en línea

Empleo e inmigración en Europa, temas fundamentales

Roma. Por Elena Llorente/Página 12 | 3 de Enero de 2014 a las 11:03

El 2014 no se presenta fácil para la Unión Europea (UE). No sólo por la crisis económica que varios de sus países vienen arrastrando, sino porque la presidencia del Consejo de la UE estará a cargo este año precisamente de dos de esos países, Grecia e Italia. Hay quien imagina este período casi como una "venganza" de estos dos países que se han visto obligados a una política de austeridad impuesta por las autoridades europeas. Otros suponen que tanto Grecia como Italia, que además de problemas económicos arrastran inestabilidad política, podrían transformarse simplemente en "peones" o gestores de las decisiones de los dos grandes, Francia y Alemania.

A esto se le agrega el riesgo de una cierta inmovilidad que podría ser provocada por las elecciones del Parlamento Europeo, previstas para mayo. Inmovilidad que algunos atribuyen a ciertos partidos conservadores europeos ante la posibilidad de que cambios en ciertas áreas, como las leyes sobre inmigración, puedan provocarles una pérdida de votos.

Pero sea como fuere, hay algunos temas fundamentales que este año estarán en el centro del debate europeo. Entre ellos la creación de fuentes de trabajo, especialmente para los jóvenes (en Italia la desocupación juvenil, es decir de menores de 25 años, supera el 40 por ciento, en Grecia es del 58 por ciento y en España es poco más del 57 por ciento).

Pero para tomar ciertas medidas se requieren fondos, dinero que la Unión Europea no siempre ha estado convencida de invertir en los países en crisis, precisamente acusados de no haber sabido manejar correctamente sus propios presupuestos. Sin embargo, para los llamados países PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España), es decir los Estados de la UE que más cara han pagado la crisis económica comenzada en Estados Unidos en 2008, los fondos destinados a la creación de fuentes de trabajo para los jóvenes pueden ser un factor determinante para su crecimiento económico.

"El necesario relanzamiento de la Unión Europea, puesta en crisis también por el nacimiento de populismos y el euroescepticismo, debe pasar por una nueva política de crecimiento y por la ocupación, sobre todo juvenil", subrayó el presidente italiano, Giorgio Napolitano, en su discurso de fin de año, en tácita alusión a las criticadas políticas de austeridad que la UE impuso a los países en crisis. El desafío será tanto para los primeros seis meses de 2014, en que la presidencia UE está a cargo de Grecia, como para el período del que Italia deberá hacerse cargo, es decir del 1º de julio hasta el 31 de diciembre.

Otro asunto no menos preocupante para toda la región, pero particularmente para los países mediterráneos, son las migraciones, especialmente las provenientes de Africa y Medio Oriente. Hasta que este fenómeno llegó a la tapa de los medios de comunicación de medio mundo, por la muerte de 366 africanos en el mar Mediterráneo en octubre, cerca de la isla italiana de Lampedusa, el fenómeno había sido tratado a medias o dejado en manos de los países receptores, Grecia, Italia, España y Malta, principalmente. La UE daba algún tipo de ayuda económica para la instalación de los centros de recepción, donde se trataba de bloquear a los inmigrantes por todos los medios, mientras se averiguaba cuál de ellos tenía derecho al ingreso o al asilo como refugiado.

Una tarea larga, burocrática y que esencialmente intentaba obstaculizar el ingreso de los miles y miles de inmigrantes que llegan a Europa cada año. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), desde 1993 han muerto más de 20.000 personas en su intento de alcanzar las costas italianas. De lo que se trata entonces es de rever cierta normativa europea relativa a las migraciones para evitar que el Mediterráneo sea la "tumba de los inmigrantes", como la definió la directora adjunta de Amnistía Internacional Jezerca Tigani. Y para evitar que Lampedusa sea el espejo que muestre la imagen de una Europa hipócrita, de la doble moral, la que mira para otro lado cuando la gente muere en su patio trasero. Aunque no se trata sólo de Lampedusa. En octubre se encontraron en Niger los cadáveres de 92 personas, la mayoría niños y mujeres, en pleno desierto. Todos inmigrantes que intentaban llegar a Argelia y de allí a Europa.

Tratar este tema no es sencillo. Se trata, entre otras cosas, y así lo han manifestado algunos parlamentarios europeos, de hacer acuerdos económicos pero también humanitarios, con los países africanos de los cuales escapa la gente a causa de la miseria y los conflictos armados. "Respuestas episódicas a un problema endémico que interesa a todo el continente, no son más concebibles. Nuestro compromiso será promover una estrategia clara y compartida, que intente evitar el repetirse de tragedias como la de Lampedusa", agregó Napolitano en su discurso.

El último tema importante se refiere a la unidad bancaria y está íntimamente relacionado con varios de los problemas financieros que ha tenido la región en estos últimos años. Porque, si bien los 28 países de la UE tienen una relativa unidad territorial y acuerdos de libre comercio, sólo 18 de ellos tienen la misma moneda, el euro (en el grupo acaba de entrar Letonia). Otros 10 países, entre ellos y principal, Gran Bretaña, pero también Suecia, Polonia y Dinamarca, continúan con sus propias monedas. A causa de estas diferencias, el sistema bancario se reglamenta según las leyes de cada país, cosa que aparece como contradictoria para una región que quiere llegar a ser "los Estados unidos de Europa". De lo que se trata, según los expertos, es de conseguir una unidad bancaria, con reglas unificadas, que permita agilizar y acrecentar el proceso económico europeo. No está dicho que este asunto pueda ser resuelto en 2014. Pero los economistas coinciden en que sería un gran paso para la estabilidad de la región.


Descarga la aplicación

en google play en google play