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Faltan inmigrantes latinos para levantar cosechas en el sur de Colorado

Agencia EFE. Desde Denver, Colorado. | 25 de Junio de 2007 a las 00:00
La falta de trabajadores agrícolas en Colorado reduciría a la mitad la cosecha en los condados del sur del estado, según Frank Sobolik, director de la oficina de Extensión Cooperativa de la Universidad Estatal de Colorado en Pueblo. En declaraciones al canal KOAA, Sobolik indicó que este año, cuando los granjeros de la zona finalmente superaron la crisis económica de principios de la década y la sequía de los últimos años, no contarán con los trabajadores necesarios para levantar la cosecha. Sobolik manifestó que, tras la entrada en vigor a principios del 2007 de las nuevas leyes migratorias en Colorado, los trabajadores agrícolas (en su mayoría inmigrantes latinos) "prefieren mantenerse alejados" de Colorado, en vez de correr el riesgo de venir a trabajar y ser quizá arrestados y deportados. La oficina de Extensión Cooperativa de la Universidad Estatal de Colorado cuenta con sus propias granjas cerca de Pueblo, en donde los investigadores experimentan con distintos tipos de cultivos. Hasta marzo de este año, unos 300 trabajadores agrícolas latinos se desempeñaban en esas instalaciones. En la actualidad, sólo 150 de ellos aún permanecen en el lugar, dijo Sobolik. Según el funcionario, algo similar y en la misma proporción sucede en las otras granjas del sur de Colorado. Sobolik explicó que los granjeros necesitan a los trabajadores inmigrantes especialmente en dos momentos críticos del ciclo de cultivos: durante la preparación de la tierra antes de la siembra y aún más durante la cosecha. Además, "estamos hablando de cultivos de alto valor que requieren de trabajadores especializados", como alfalfa, girasoles, soya, maíz, trigo, avena y cebada, comentó ayer Sobolik. Por eso, dijo, "los granjeros están realmente preocupados porque no contarán con la ayuda suficiente como para labrar sus campos". El resultado es que, con pocas excepciones, la mayoría de los agricultores decidió reducir la siembra en un 50 por ciento. Anticipando el problema, en febrero de este año Sobolik organizó una reunión de los representantes de los granjeros con legisladores estatales, con autoridades municipales y de los condados, y jefes de policía y alguaciles. Una de las sugerencias que surgió en ese encuentro fue la de utilizar a reclusos para trabajos agrícolas, siempre y cuando esos reos estuviesen cumpliendo sentencia en cárceles de mínima seguridad y se ofreciesen como voluntarios para la tarea. En marzo pasado, Sobolik, junto con la Representante Estatal Dorothy Butcher (D-Pueblo) y con Ari Zavaras, director del Departamento Penitenciarios de Colorado, pusieron en marcha ese programa de reemplazo de trabajadores agrícolas por presos voluntarios. Sin embargo, cuando el programa finalmente entró en vigor a finales de mayo pasado, sólo diez latinas participaron en el mismo, aunque Zavaras informó en aquel momento que se esperaba que unos cien reclusos estuviesen trabajando eventualmente en las granjas cercanas a Pueblo. Pero incluso ese número, opinó Sobolik, no sería suficiente como para cubrir las necesidades de los granjeros. La preocupante situación llega en un momento en que los agricultores del sur de Colorado se aprestaban a tener una importante cosecha, tras finalmente superar tanto cinco años de sequía como una mala situación económica creada por el cierre de varias granjas y empresas de manufactura entre 1999 y 2005. En declaraciones al periódico "Pueblo Chieftain", a principios de este mes, Eric Hanagan, de Hanagan Farms en la localidad de Swink, comentó que las lluvias en los primeros meses de 2007 proveyeron un nivel de humedad "que no se veía desde 2002". Hanagan aseveró que "en general, las perspectivas son buenas". "Creo que va a ser un muy buen año", comentó, debido que este año el nivel de los canales de irrigación se mantiene constante, a diferencia de años anteriores. Para aprovechar esa situación, Hanagan decidió utilizar la estrategia contraria a la de otros granjeros del sur de Colorado y, en vez de disminuir la siembra, este año sembró un 30 por ciento más de maíz y alfalfa que el año anterior. Este domingo Hanagan declaró al canal KOAA que la disminución de la siembra por parte de sus competidores le da a él "la oportunidad de incrementar nuestro segmento del mercado". Además, dijo, "usaremos a los trabajadores migrantes que han estado en esta granja desde hace años". "Puede ser lo más inteligente que yo jamás haya hecho, o puede ser que no lo sea", sostuvo Hanagan. "Si lo es, será muy bueno. Si no lo es, aprenderemos y seguiremos adelante".

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