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Latinos se alejan del Presidente Barack Obama

Washington. Por David Nakamura/The Washington Post. | 7 de Marzo de 2014 a las 16:59

Siempre que el presidente Barack Obama ha intentado presionar a los republicanos sobre temas importantes para los latinos, ha hallado aliados confiables en las redes de televisión en español Univisión y Telemundo.

Ayer, Obama volvió a hacer un llamado –pero esta vez sus aliados se volvieron adversarios.

Obama participaba en un evento estilo audiencia pública efectuado en el centro Newseum destinado a alentar a la comunidad latina a adquirir seguro médico con los planes del Decreto de Atención Accesible. Pero los conductores, José Díaz–Balart de Telemundo y Enrique Acevedo de Univisión, cambiaron a otro tema: la inmigración.

"Entre los latinos su reputación se ha visto manchada por las deportaciones", dijo Acevedo, refiriéndose a que el Gobierno haya expulsado a casi dos millones de inmigrantes indocumentados. "¿Cómo puede usted pedir a la comunidad latina que confíe en usted?"

"Yo cuestionaría la premisa", contraatacó Obama, antes de mencionar su trabajo en la reforma inmigratoria, vivienda accesible y atención a la salud. "Creo que la comunidad entendería que he tenido su respaldo y que estoy luchando por ella".

El tenso diálogo ilustró lo mucho que ciertos latinos se han alejado de Obama desde los días de mayor popularidad del presidente, poco después de ser reelecto en el 2012 con el 71 por ciento de los electores hispanos apoyándolo por encima de su contrincante republicano Mitt Romney.

El enorme margen en uno de los segmentos electorales de mayor crecimiento en el país marcó lo que muchos activistas a favor de la inmigración consideraron sería un momento determinante: Obama, quien durante su primera gestión se enfocó en la atención a la salud, de súbito era abanderado de una reforma inmigratoria integral, al tiempo que los republicanos prometían encontrar medios para atraer más latinos y otros grupos minoritarios.

Pero 16 meses después, la ley inmigratoria se ha estancado en el Congreso dominado por republicanos, provocando entre la comunidad latina una creciente sensación de frustración por el hecho de que Obama no haya hecho más que suspender las deportaciones de los inmigrantes ilegales. Durante el 2012 el presidente recurrió a su autoridad ejecutiva para detener las deportaciones de los inmigrantes jóvenes traídos a Estados Unidos cuando eran niños ('dreamers'), pero se ha opuesto a ampliar la orden.

Esta semana, dos de los principales aliados de la Casa Blanca en lo relativo a inmigración –Janet Murguía, presidenta del Consejo Nacional de La Raza, y el senador demócrata por Nueva Jersey Robert Menéndez, coautor de un plan inmigratorio que aprobó el Senado– se refirieron a Obama como el "deportador en jefe", exigiendo que haga más a fin de brindar alivio a las familias cuyos parientes han sido sacados del país.

Durante entrevista, Murguía dijo que si bien su organización responsabiliza a los republicanos por no apoyar la iniciativa de reforma, "no queremos creer que ambas sean mutuamente excluyentes. Sencillamente estamos señalando que aunque Obama cuenta con el respaldo de la comunidad afroamericana para la reforma migratoria integral, necesita tener nuestro apoyo para las deportaciones innecesarias", señaló.

Cuando en el evento del Newseum se le preguntó acerca de las críticas, Obama argumentó que las leyes federales lo dejan imposibilitado a suspender aún más las deportaciones y puso en los congresistas republicanos la carga de apoyar la reforma legislativa para con las leyes sobre el control fronterizo.

"Yo soy el paladín en jefe de la reforma inmigratoria integral", insistió Obama. "Pero hasta que el Congreso promulgue leyes nuevas, me veo limitado en lo que soy capaz de hacer".

Aunque varios analistas legales han manifestado que Obama podría suspender unilateralmente una porción de las deportaciones, funcionarios de la Casa Blanca consideran que dicha medida sería contraproducente al dar mayor credibilidad a las aseveraciones republicanas de que no podría confiarse en que aplique las leyes fronterizas como parte de las reformas inmigratorias.

Al término del evento, en la cuenta de Obama en Twitter se envió un mensaje a los 42 millones de seguidores del mandatario mencionando la frase sobre el "paladín en jefe" e incluyendo el hashtag #ActOnReform.

Obama "anunció que la Casa Blanca nuevamente se encuentra a la defensiva en torno a su política de deportación. Pero ninguna campaña de relaciones públicas es capaz de ocultar el dolor de nuestras familias", dijo en comunicado Cristina Jiménez, directora administrativa de Unidos Soñamos. "Los pretextos de la Casa Blanca son débiles".


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