Escúchenos en línea

Derrotan a los republicanos más racistas en el Senado

Agencia EFE. Desde Washington. | 27 de Junio de 2007 a las 00:00
El Senado evitó el miércoles un posible descarrilamiento del proyecto de ley de reforma migratoria, al rechazar dos enmiendas que limitaban la legalización de inmigrantes indocumentados a aquellos que entraron a EEUU antes de 2003 y que les exigía regresar a su país para pedir la residencia permanente. Los senadores republicanos y demócratas analizan y votan entre hoy y el jueves 27 enmiendas, número que había sido previamente acordado, y que están recogidas en un documento de 373 páginas. En una jornada maratoniana los senadores votaron de manera individual cada una de las enmiendas presentadas. Este proceso se ha iniciado después de que el martes la Cámara Alta acordara rescatar el proyecto de ley y reanudar el debate que se había suspendido el 7 de junio pasado. No hubo pocos senadores, sobre todo republicanos, que alegaron que el proceso no es justo porque no han tenido tiempo de leer las casi 400 páginas del documento, lo que hará que los senadores tengan que votar enmiendas cuyo contenido exacto desconocen. Precisamente, los senadores Jim DeMint (Carolina del Sur), David Vitter (Louisiana), y sobre todo Jeff Sessions (Alabama) protagonizaron un tenso enfrentamiento con el líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid (Nevada), en un intento de echar por tierra el proyecto. En este ambiente, de desconfianza mutua, los senadores rechazaron dos enmiendas consideradas como importantes por los analistas y los defensores del proyecto. Así, a primera hora de la mañana, y con 53 votos a favor y 45 en contra, la Cámara Alta rechazó la enmienda de la senadora republicana Kay Bailey Hutchinson (Texas) que preveía que cada inmigrante adulto indocumentado tuviera que volver a su país natal y solicitar desde allí la residencia permanente, en un plazo de dos años. Según Hutchinson, esta enmienda hubiera permitido "sacar de la ley el concepto de amnistía", o plan de legalización al que se opone la mayoría de los conservadores dentro y fuera del Congreso. Pocas horas después, la Cámara Alta echó atrás -con 79 votos a favor y 18 en contra- una enmienda del senador demócrata James Webb (Virginia) que hubiera limitado la legalización de inmigrantes indocumentados a aquellos que entraron a EE.UU. antes de 2003. Esta iniciativa hubiera restringido las fechas para la legalización, marginando a por lo menos dos millones de indocumentados. No obstante, para Webb, esta enmienda hubiera sido la manera "más justa" de ofrecer a millones de inmigrantes la posibilidad de legalizar su situación. A pesar de la tensión que se respiraba, el debate y la votación hoy en el Senado comienzan a arrojar un poco de luz sobre el posible texto final de esta iniciativa que tanta controversia ha generado. La próxima votación clave que afronta la reforma se producirá posiblemente mañana, cuando el Senado debería limitar el debate a 30 horas, lo que exige 60 votos. El viernes, finalmente podría ser el día decisivo para el futuro de la reforma, que, para ser aprobada, necesitará una mayoría simple. El resultado final de la reforma no está tan claro, sobre todo porque varias de las enmiendas republicanas que aún quedan por ver podrían entorpecer este nuevo intento en el Senado, según observadores. Pero además, y aunque el Senado apruebe la reforma, todavía tendrá que pasar una prueba muy dura en la Cámara de Representantes, que debatiría el proyecto el mes que viene. En cualquier caso, la Cámara Alta comenzó hoy a allanar el terreno para avanzar, en su segundo intento, hacia la primera reforma migratoria en dos décadas y que establecerá un nuevo marco legal para los más de 12 millones de inmigrantes indocumentados que se calcula viven actualmente en el país. La futura ley cambiará, en definitiva, la política migratoria que los Estados Unidos lleva a cabo desde 1986, año en el que aprobó una amnistía para alrededor de tres millones de indocumentados. En concreto, el proyecto de ley de reforma migratoria prevé la legalización de estos doce millones de inmigrantes, reforzar la seguridad fronteriza con 4.400 millones de dólares adicionales, establecer un programa de trabajadores temporales y crear un sistema para que las empresas puedan comprobar el estatus legal de nuevos empleados. Además, impulsará un sistema de puntos que da prioridad a los solicitantes de la residencia permanente que tengan altos niveles de educación y de destrezas laborales, en vez de hacer énfasis en sus vínculos familiares como hasta ahora.

Descarga la aplicación

en google play en google play