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Senado sepulta reforma migratoria hasta después de 2008

Agencia EFE. Desde Washington. | 28 de Junio de 2007 a las 00:00
El proyecto de ley de reforma migratoria quedó hoy definitivamente enterrado para los próximos años, después de que el Senado de EE.UU. rechazara por segunda vez limitar el debate y proceder a su votación definitiva. El proyecto, que contaba con el apoyo del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, queda sin más posibilidades de salir adelante, ya que el líder de la mayoría demócrata, Harry Reid (Nevada), dijo que retiraría la iniciativa si no lograba los votos necesarios. Después de la votación, Bush reaccionó inmediatamente y consideró una "decepción" el resultado. "Muchos de nosotros hemos trabajado duramente para ver si nos poníamos de acuerdo, pero no ha funcionado", lamentó el titular de la Casa Blanca, quien agregó que los estadounidenses "entienden que la actual situación (de la inmigración) es insostenible". Por su parte, Reid, visiblemente afectado por la derrota, agradeció el esfuerzo a todos los senadores que habían trabajado a favor de este proyecto, y concluyó que la lección para todos debe ser que tienen "que trabajar más estrechamente juntos". Con un resultado final de 46 votos a favor y 53 en contra de limitar el debate a 30 horas, la iniciativa se quedó muy lejos -14 escaños- de lograr los 60 sufragios necesarios para superar este escollo. Entre los opositores a la propuesta de reforma hubo tanto republicanos (37) como demócratas (15). Esta es la segunda ocasión en la que el pleno del Senado vota en contra de limitar el debate sobre esta reforma, dado que hace tan sólo 20 días, el 7 de junio, ya sufrió el mismo revés, entonces por 45 votos a favor y 50 en contra. Los legisladores de ambos lados habían destacado durante el debate previo que si el proyecto no pasaba este corte, no habría otra posibilidad igual para mejorar el sistema migratorio del país, que data de 1986, cuando se aprobó una amnistía para unos tres millones de indocumentados. Las consecuencias de la votación de hoy serán importantes, ya que no es probable que se retome el proyecto antes de 2009, cuando se habrá instalado otro presidente en la Casa Blanca y se habrá formado un nuevo Congreso. De haber salido adelante, la iniciativa hubiera establecido un nuevo marco legal para los más de 12 millones de inmigrantes indocumentados que se calcula viven actualmente en el país. Además, hubiera reforzado la seguridad fronteriza con 4.400 millones de dólares adicionales, establecido un programa de trabajadores temporales y creado un sistema para que las empresas comprobaran el estatus legal de nuevos empleados. El secretario estadounidense de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, lamentó la oportunidad perdida para reforzar la seguridad fronteriza, pero insistió en que seguirá trabajando para lograr el apoyo para mejorar la situación actual. La reforma también impulsaba un sistema que daba prioridad a los inmigrantes con altos niveles de educación y cualificación laboral, en vez de hacer énfasis en sus vínculos familiares, como hasta ahora. La decepción de los defensores de esta reforma tras la nueva derrota en el Senado será grande, teniendo en cuenta que el martes el pleno hizo un esfuerzo por rescatar el proyecto y reanudar el debate. El miércoles, la cámara alta inició el debate y la votación de un total de 27 enmiendas, número acordado previamente por los líderes republicanos y demócratas, en un intento por acercar posturas y evitar que el listado de objeciones se hiciera interminable. Quizá esa jornada fue decisiva para inclinar la balanza al lado de retirar el proyecto, dado que los republicanos que se opusieron al proyecto no quisieron cambiar su voto. No lograron introducir algunas de sus enmiendas, que hubieran restringido en algunos aspectos la reforma, pero también los demócratas tuvieron que ceder en lo suyo. En total, cayeron cinco enmiendas en saco roto. Precisamente este aspecto, el de tener que aceptar que la reforma no iba a ser perfecta, pero sí positiva para mejorar el actual sistema, fue defendido por varios legisladores de ambos lados. Pero finalmente no pudieron con aquellos que argumentaron que era una "amnistía" que iba a atraer a más indocumentados, a bajar los sueldos y que tampoco servía para reforzar la seguridad fronteriza.

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