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Desilusión entre grupos pro inmigrantes y legisladores

Agencia EFE. Desde Washington. | 28 de Junio de 2007 a las 00:00
Grupos pro inmigrantes y legisladores coincidieron en calificar como una "desilusión" el fracaso del proyecto de ley de reforma migratoria. Esa legislación sufrió el jueves un nuevo revés (46 votos a favor y 53 en contra) por segunda vez en un mes después de que el Senado estadounidense rechazase limitar el debate y proceder a su votación definitiva. Había muchas esperanzas puestas en que el proyecto de ley lograra alcanzar los 60 sufragios necesarios para salir adelante, pero la medida volvió a topar con la negativa no sólo del bando republicano (37 votos en contra), sino también con la del demócrata (15). El líder de la mayoría demócrata, Harry Reid (Nevada), calificó de "profunda decepción" la decisión del Senado y criticó la falta de apoyo republicano a la medida. "El sistema (migratorio) actual está roto pero hoy no hubo suficientes senadores dispuestos a arremangarse para hacer el trabajo difícil", apuntó Reid. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (D-California), habló de una "oportunidad histórica perdida". "El proyecto de ley estaba lejos de ser perfecto, pero hubiera servido como un punto de partida para solucionar este problema crítico que afecta a la nación", agregó. Otros legisladores, como la senadora Kay Bailey Hutchison (R-Texas) o el congresista republicano por Arizona John Shadegg, señalaron que el principal problema de la reforma migratoria está en su concepción. "Estoy desilusionada porque el Senado produjo un texto que no podía apoyar a pesar de mi firme propósito de apostar por una reforma migratoria integral", explicó en un comunicado Hutchison. "Es hora de empezar de nuevo y demostrar a la población estadounidense que podemos asegurar las fronteras y crear un programa de trabajadores temporales adecuado para atender de manera adecuada las demandas de nuestra economía", agregó. Shadegg celebró la derrota en el Senado de un proyecto de ley que nació, en su opinión, "con buenas intenciones", pero al que le han lastrado unas "imperfecciones sin solución". "La reforma migratoria es necesaria, pero de forma racional, para que no se repitan los errores de la ley de 1986", manifestó en una nota de prensa Shadegg. Organizaciones en defensa de los derechos de los inmigrantes como el Consejo Nacional de La Raza (NCLR, en inglés) o el Movimiento por una Reforma Justa de Inmigración (FIRM), aseguraron que éste no es el fin de la lucha por lograr una reforma migratoria integral. "No nos vamos a rendir", dijo Janet Murguía, presidenta del NCLR. "La presión para obtener una reforma migratoria va a continuar en todo el país", aseguró FIRM en un comunicado. Asimismo, José Lagos, presidente de la Unidad Hondureña, relató a Efe el malestar de muchos de sus conciudadanos al conocer la noticia. "Hay gente que quiere cortarse las venas ahora mismo; los senadores han mandado un mensaje muy claro y la población debe contestar con otro, registrándose para votar a quienes apoyan realmente a nuestra comunidad y no a quienes fingen hacerlo", indicó Lagos. El dirigente, quien admitió que ve "difícil" que se retome el proyecto de ley, recordó que, tras lo ocurrido en el Senado, es vital que los hondureños y nicaragüenses amparados bajo el Estatus de Protección Temporal (TPS) se reinscriban en el programa antes del 30 de julio para evitar la deportación del país. Por su parte, tanto la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas (NAHB, en inglés) como la central AFL-CIO (American Federation of Labour-Congress for Industrial Organization), expresaron en sendos comunicados su "desilusión" por la decisión de los legisladores. "Apoyamos una reforma que proteja nuestras fronteras, que cree un sistema migratorio justo, eficiente y práctico que además facilite un camino hacia la legalidad para aquellos indocumentados que entran en el país con ánimo de trabajar duro", dijo Jerry Howard, vicepresidente de la NAHB. John Sweeney, presidente de la federación sindical AFL-CIO, lamentó que el Senado no haya sido capaz de ejecutar un proyecto de ley que favoreciera los intereses de los inmigrantes y consideró que, de haberse aprobado, "hubiera perpetuado los problemas que pretendía resolver".

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