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Gobierno estadounidense deporta a más inmigrantes por delitos menores

Washington. Agencias. | 7 de Abril de 2014 a las 15:24

La mayoría de los deportados durante los 10 años del estudio de The New York Times han sido mexicanos menores de 35 años. La mayoría de los deportados durante los 10 años del estudio de The New York Times han sido mexicanos menores de 35 años.

Dos tercios de los casi dos millones de inmigrantes deportados durante el mandato del Presidente estadounidense Barack Obama fueron expulsados de EU por cometer delitos menores o sin tener algún antecedente penal, según un análisis de The New York Times.

Durante el mandato de Obama, el Gobierno de EU ha deportado a casi dos millones de personas, un récord, y la mayoría de los deportados han sido mexicanos menores de 35 años.

El estudio de The New York Times, basado en información de 3.2 millones de deportaciones registradas durante los últimos 10 años, muestra que durante la Presidencia de Obama 193 mil personas fueron deportadas por delitos menores como pasarse un alto o manejar sin licencia, cifra que cuadruplica la acumulada en los últimos cinco años del mandato de George W. Bush por crímenes similares.

Asimismo, se triplicaron las deportaciones por entrar o reingresar sin documentos a EU, lo que derivó en 188 mil expulsiones desde 2009.

Los datos también reflejan que, mientras antes se deportaba a muchos de los migrantes sin antecedentes penales sin imputarles cargos, ahora no es el caso.

El 90 por ciento de las personas sin antecedentes deportadas en 2013 fueron acusadas, lo que les prohíbe regresar por al menos cinco años y expone a quienes intentan reingresar a terminar en la cárcel.

Además, muchos de los migrantes han sido expulsados de EU sin posibilidad de apelar su caso, debido a que aumentó el número de deportaciones expeditas.

Esto, pese a que el Presidente Obama declaró que su Gobierno sólo deportaron a aquellos migrantes indocumentados que cometieran delitos graves.

Desde 2009, del total de los deportados apenas un 20 por ciento fue acusado de crímenes graves, incluyendo delitos relacionados con las drogas.

"Por años, el mensaje de la Administración de Obama es que sólo han deportado a los llamados 'ilegales criminales', pero los nombres hablan por sí solos", dijo Marielena Hincapié, directora ejecutiva del Centro Nacional de Derecho de Inmigración.

"La verdad es que este Gobierno, más que cualquier otro, ha devastado a comunidades migrantes en todo el país, roto familias, todo porque una persona manejó sin licencia o reingresó el país en un intento desesperado de reunirse con sus familiares".

Una de las promesas de Obama cuando entró a la Presidencia fue una reforma migratoria, pero, ante la falta de apoyo en el Congreso, se concentró en ejecutar las leyes migratorias en casos de delitos graves.

El diario estadounidense arguye que la divergencia entre esta intención y lo que muestran las cifras puede deberse a que no pudo conciliar las demandas de los bandos ejerciendo presión en el tema migratorio: intentar apaciguar a los activistas por los derechos de los migrantes que querían que tomara más acciones, por un lado, y demostrar a sus opositores políticos que sí podía ejercer con mano dura contra los infractores de las leyes migratorias, por el otro.

"Hubiera sido mejor para la administración que dejara claro sus intenciones de una manera clara y que mantuviera esa postura, en vez de estar dispuesta a inclinar su balanza según la postura que pareciera más políticamente oportuna en ese momento", declaró David Martin, ex asesor auxiliar de la Secretaría de Seguridad Nacional.

"Perdieron credibilidad en cuanto a ejercer las leyes, a pesar de todas las deportaciones, mientras dejaron pensar a los activistas que podían obtener concesiones si sólo culpaban a Obama. Fue un sueño guajiro pensar que podían mantener a todos felices".

Mientras, funcionarios del Gobierno estadounidense sostienen que la cifra de deportaciones se debe más bien a que, durante la última década incluida en el estudio de The New York Times, el Congreso ha aprobado leyes migratorias más severas y se ha rehusado a encontrar un nuevo camino hacia la ciudadanía para los más de 11 millones de migrantes indocumentados en Estados Unidos.

Hace un mes, Obama pidió a su Secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, que revisara la política de deportaciones.

El líder de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, se ha rehusado a introducir a discusión o votación una reforma migratoria ya aprobada por el Senado.

Desde 2008, el Congreso aumentó el presupuesto de la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE) e impuso un mandato bajo el cual la agencia tenía que detener, en promedio, a 34 mil inmigrantes diario.

Asimismo, el entonces director de la ICE, John Morton, envió un memorándum a toda la Agencia en la que estableció prioridades como detener a quienes se hubieran quedado por más tiempo que el permitido por su visa, ignorado órdenes de deportación o ingresado al país de manera ilegal.

Funcionarios de la ICE entrevistados por el New York Times dijeron que estas prioridades fueron vagamente definidas, por lo que la cantidad de gente que debía ser revisada según el nuevo memorándum aumentó, con lo que los migrantes sin antecedentes penales o que cometieron infracciones menores revisados por la ICE también incrementaron.

"Cuando el Presidente nos dijo que sólo iba a ir contra ilegales criminales, dijimos, 'ok, pero no vayas tras de las personas cuyo único crimen es vivir aquí sin los documentos apropiados'", dijo Richard Trumka, director de la federación de organizaciones laborales AFL-CIO, que estuvo presente en una reunión en la que Obama pidió más tiempo para intentar convencer al Congreso.

"Pero ahora las comunidades inmigrantes se sienten atacadas. Y es difícil pensar en impulsar la reforma y conseguir el apoyo cuando tienen miedo de que, si se pasan una luz roja, van a ser arrebatados de sus familias".


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