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Las remesas de los emigrantes seducen a gobiernos y empresas en Latinoamérica

Agencia EFE. Desde Bogotá. | 6 de Julio de 2007 a las 00:00
Las remesas de los emigrantes de América Latina se han convertido en una importante fuente de divisas para sus países de origen y en un atractivo negocio para los gobiernos, empresas y el sistema financiero. Los países latinoamericanos y del Caribe recibieron 62,300 millones de dólares en remesas durante 2006 y se espera que esa cifra suba a 72,000 millones de dólares este año y a 100,000 millones de dólares en 2010, según el Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin), del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El fenómeno de los envíos de dinero de los emigrantes, que en muchos países de la región tiene un fuerte peso en la economía, será discutido en el Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo que se celebrará la próxima semana en Bruselas, con el auspicio de las Naciones Unidas. La creciente importancia económica y social de las remesas ha aumentado, además, la sensibilidad de muchos gobiernos ante el tema de la emigración, algo que se puede constatar en Ecuador, país que en la Asamblea Constituyente que elegirá en septiembre próximo reservará seis escaños para representantes de sus ciudadanos en el exterior. Esa relevancia también la puso de manifiesto hoy el canciller de Honduras, Milton Jiménez, quien aseguró que el gobierno de su país pedirá a Estados Unidos que frene la deportación masiva de hondureños indocumentados porque el hecho tiene repercusiones sociales y económicas para la economía de ese país centroamericano. La "inagotable generosidad" de los emigrantes, como la llama el BID, ha despertado el interés de la banca y de empresas de envío de giros, que se han inventado formas para participar del carrusel que mueven las remesas. Es el caso del servicio de correos español, que recompensa con un paquete de yerba mate o dulce de leche a quienes envíen dinero a Argentina o Uruguay desde sus oficinas postales. Para atraer esos recursos, que provienen principalmente de Estados Unidos y de España, los bancos han reducido los costos de las transferencias, agilizado los envíos y diseñado productos y servicios en los que puedan invertirse los dólares y euros de los emigrantes. En Brasil, el país latinoamericano que más remesas recibe, después de México, el Banco de Brasil y la Caixa Económica Federal, ambos estatales, tienen acuerdos con bancos en el exterior y programas especiales para tramitar los giros. El proyecto Caixa Internacional, por ejemplo, permite que brasileños que viven fuera del país utilicen la internet y tarjetas de crédito para enviar dinero a sus familiares. Pero no sólo la banca está detrás del millonario negocio de las remesas. En la ciudad brasileña de Governador Valadares (estado de Minas Gerais) y en el municipio dominicano de Vicente Noble (provincia de Barahona), se establecieron desde hace años decenas de inmobiliarias para aprovechar el "boom" de la construcción generado por las remesas. En Governador Valadares, ciudad de más de 250.000 habitantes, la economía local se mueve al ritmo de la cotización del real ante el dólar, mientras que en Vicente Noble alrededor del 85 por ciento de sus habitantes vive exclusivamente de las remesas familiares. Colombia, tercer país que más dinero recibe de sus hijos expatriados, realiza cada año "vitrinas inmobiliarias" en Estados Unidos y España para que sus emigrantes inviertan en proyectos de vivienda y ahorro productivo el dinero que regularmente sus familiares gastan en consumo en su país de origen. El gobierno de Ecuador también diseñó una estrategia similar a la colombiana, pero con mayor énfasis en España, por tener una colonia en ese país de unos 700.000 inmigrantes que en su mayoría también envían las remesas para gastos de consumo y no para proyectos de inversión. Los países centroamericanos son otros grandes beneficiados de las remesas del exterior, en especial de Estados Unidos, y sus economías dependen en gran medida de esos recursos. Las remesas representan el 25 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) de Honduras, país que junto con Nicaragua, El Salvador y Guatemala está entre los que más dinero de los emigrantes reciben en la región. En otros, como Argentina, Bolivia, Paraguay, Perú y Uruguay, las remesas han adquirido relevancia a medida que aumenta la emigración, y los gobiernos también han creado programas para canalizar esos recursos. Chile, en cambio, se mueve a la inversa, pues desde ese país los inmigrantes peruanos, ecuatorianos y bolivianos envían dinero a sus familiares.

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