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Buscan acciones inmediatas ante el aumento de niños migrantes

Washington. Agencias. | 5 de Julio de 2014 a las 15:07

Ante la presunta crisis humanitaria de la niñez migrante en la región centro y norte del continente americano, denunciada por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, los países involucrados –expulsores, de tránsito o receptores-- han expresado la necesidad de buscar soluciones coordinadas de carácter regional, mismas que tienen que dirigirse a atender las causas y sus efectos, desde los enfoques pro persona e interés superior de la niñez.

Durante la XXIX Conferencia Regional sobre Migración, celebrada apenas la semana pasada en Nicaragua –que lleva por estos días el liderazgo del grupo en el que participan doce países del área de Centro y Norteamérica—expresó, justamente, esta necesidad para liberar a esta parte del mundo de la “moderna esclavitud” como le ha llamado el Papa Francisco a la trata de personas con fines de explotación laboral (o sexual).

De acuerdo con el informe intitulado “Niñez migrante no acompañada en la región Norte y Centroamérica”, el Instituto para las Mujeres en Migración Asociación Civil (www.imumi.org) avalado por numerosos foros sobre migraciones, grupos de trabajo sobre la política migratoria de la región, colectivos de migrantes y organizaciones de la sociedad civil, se dibuja una agenda de lo que los países deben hacer para enfrentar la oleada de menores de ambos sexos viajando sin compañía de un adulto a Estados Unidos.

Asegurar la protección de los niños

El primero de los implicados en el tema migratorio es precisamente Estados Unidos, pues hacia este país se dirigen la mayor parte de las niñas, los niños y los adolescentes (NNA) que están migrando por causa de la violencia, la pobreza o por la necesidad de la reunificación familiar.  En el informe el informe se pide lo siguiente a la nación más poderosa del planeta:

Se planea asegurar la protección de la seguridad e integridad de NNA en custodia de autoridades estadounidenses, garantizando que en sus procesos migratorios se tomen las medidas adecuadas para identificar posibles necesidades de protección especial.

Señal que el interés superior de la niñez debería ser el enfoque obligado en cada caso y dentro de cada decisión tomada por las autoridades, respecto al posible resguardo institucional o deportación de la niña o niño migrante.

Además, durante la custodia bajo la Patrulla Fronteriza, la niñez debe gozar de todos los derechos de protección y cuidado para su bienestar. Las instalaciones en las que permanezcan no deben aparentar o ser espacios de castigo.

En los procesos de traslado y salida, de algunos espacios de detención, deben activarse todos los mecanismos de protección y evaluar la seguridad en las nuevas instalaciones donde estarán detenidos. Las limitantes de espacio no pueden traducirse en desprotección de la niñez.

Se debe asegurar la participación de otros actores con experiencia en trabajo con NNA desplazada, a fin de asegurar el cuidado apropiado para las y los niños en situación de vulnerabilidad.

Además, colaborar con ACNUR en la identificación de necesidades de protección internacional derivadas de la crisis humanitaria, y la necesidad de la evaluación y determinación del interés superior de la niñez en entrevistas previas a la salida del país o en el proceso de reasentamiento que sigue a la custodia.

Otro aspecto importante es el aseguramiento que cada NNA --y sus familiares-- tengan representación legal, acceso al debido proceso, y toda la información y herramientas necesarias para que entiendan sus derechos frente a la corte de inmigración, y ante el proceso de solicitud de asilo y otras formas de apoyo migratorio.

Finalmente, que la niñez y juventud mexicana tenga acceso a las mismas protecciones que la niñez de países no contiguos.


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