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Latina vive una pesadilla por ayudar a la Policía

Por Ruth E. Hernández Beltrán, agencia EFE. Desde Roselle Park, Nueva Jersey. | 12 de Julio de 2007 a las 00:00
Mónica Montoya, una colombiana que medió de intérprete entre un policía y una hispana accidentada, vive una pesadilla tras ser agredida y acusada de cargos criminales, un caso que su abogado considera de brutalidad policiaca. Montoya se declaró inocente en la primera audiencia del caso, que continuará el próximo 26 de julio y que está en el proceso de descubrimiento de la prueba, explicó a Efe Martin Pérez, abogado de Montoya. La pesadilla para Montoya, quien emigró de Medellín hace siete años y medio y se estableció en Nueva Jersey, comenzó el pasado 20 de junio en Roselle Park, cuando se dirigía a la parada del autobús para recoger a su hija de seis años, en su primer día del curso de verano. "Este es el caso más increíble de brutalidad que he visto en los 20 años que llevo como abogado", comentó Pérez a Efe, quien pidió una investigación del caso tanto a la fiscal general del estado, Anne Milgram como a Warren Wielgus, jefe de la policía del condado de Roselle Park. En momentos en que Montoya se dirigía a la parada escuchó un ruido de un impacto fuerte, al parecer por una accidente con un automóvil, y cuando se acercó a su destino vio que había una mujer hispana con el rostro ensangrentado. Un policía, identificado como Harold Breuniger, se acercó a la mujer en ese momento en una bicicleta. Montoya cruzó la calle y le dio servilletas a la mujer para que limpiara la sangre. Cuando intentó regresar a la parada, el policía le pidió que le ayudara porque la víctima, Vilma Bellido, no habla inglés y él no habla español. "Como ellos tienen autoridad yo inmediatamente accedí a traducir a pesar de que estaba apurada para recoger a mi hija del colegio", dijo Montoya a la publicación electrónica Reportehispano.com. Bellido pidió a Montoya que buscara en la libreta de teléfonos que llevaba en su cartera el número de un familiar y que le notificara, lo que hizo con un teléfono que le facilitaron. Luego de un tiempo, Montoya se percató de que llegaría tarde a recoger a su hija así que pidió al policía que le prestara un celular para llamar a un familiar, pero, ni Breuninger ni un detective que había llegado junto a otros oficiales le hicieron caso, explicó Pérez. "Me ignoraban. Me parecía muy injusto que cuando ellos pidieron mi ayuda, yo con gusto se la di y en ese momento que necesitaba un teléfono no querían ayudarme", dijo Montoya, quien intentó dirigirse a un grupo de personas que se habían reunido en el lugar para pedir un teléfono. Sin embargo "cuando empezó a caminar hacia la acera el policía (Breuninger) la agarró por detrás y la tiró al piso, le puso las manos en la espalda y la esposó", dijo el abogado. Al caer, Montoya lastimó su rostro con el pavimento. "Sólo quería pedir un teléfono prestado y me trataron como un criminal. (Breuninger) hizo que me diera un golpe fuerte en la cara, me cortó la respiración y me dejó con dolores y hematomas en la cara, brazos y piernas", señaló la colombiana. La policía llevó a la inmigrante a un cuartel donde estuvo varias horas y le presentaron cargos por obstrucción a la justicia porque, alegan, Montoya no ayudó a conseguir la información del accidente, y de resistir el arresto. No obstante, destacó Pérez, le impusieron cargos por no cooperar a pesar de que el responsable del accidente se detuvo en el lugar y habló con las autoridades. "Esos son arrestos que hacen para justificar la brutalidad. Es brutalidad policiaca del más alto nivel. No hay causa probable para el arresto. Para justificar el arresto el policía tiene que tener causa probable. Es brutalidad", insistió Pérez. En la primera audiencia del caso, el pasado 28 de junio, Pérez pidió al juez que se ordenara proteger cualquier vídeo captado por las patrullas de la policía en la escena, lo que la corte aceptó, dijo a Efe. En su carta a la fiscal general Milgram, Pérez señala que Montoya fue asaltada, tirada al piso y arrestada en la escena de un accidente donde actuó como buena samaritana. Este incidente, señala además el abogado en la carta, no sólo a herido y atemorizado a Montoya, sino que ha repercutido a través de la comunidad hispana como un ejemplo del riesgo que toman cuando voluntariamente asisten a las fuerzas del orden. "La perspectiva de que las hermanas y madres de nuestra comunidad puedan ser asaltadas y heridas y luego enfrenten cargos criminales por proveer asistencia en español, amenaza las relaciones entre las agencias del orden y la comunidad latina", afirmó además en la misiva. Pérez dijo además que el Departamento de Policía de Roselle Park accedió a su pedido y que su división de investigación interna hará una investigación.

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