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Niños migrantes considerados un peligro en Estados Unidos

Washington. Agencias. | 8 de Agosto de 2014 a las 11:29

En recientes fechas, Rick Perry, gobernador de Texas, anunció su propósito de militarizar la frontera con México con por lo menos mil efectivos de la Guardia Nacional que impedirán la entrada de niños migrantes que llegan sin acompañante “debido a la saturación de los centros de retención provisional” precisó.

Parece excesivo que Frontera Segura (programa destinado a custodiar las líneas fronterizas de Estados Unidos a partir de los atentados del 11 de septiembre) sea quien esté a cargo de la vigilancia del acceso de los menores migrantes, ya que están siendo tratados como si fueran un grupo terrorista que pone en riesgo la seguridad nacional. En este sentido, distintas Organizaciones defensoras de derechos humanos, han manifestado su inconformidad y piden a las autoridades en Texas y México que se dé una solución humanitaria y no militar a esta problemática que va en franco ascenso.

Al respecto, el canciller mexicano José Antonio Meade (secretario de Relaciones Exteriores), declaró que nada justifica la militarización de las fronteras, ya que el fenómeno migratorio es un problema global que debe atenderse desde su origen y corresponsabilidad con un enfoque completamente humanitario. El canciller Meade denunció que “nunca se justificará la presencia militar cuando de niños se trata”, en declaraciones hechas ante distintos medios quienes le preguntaron la postura de México frente a esta dramática tendencia de migración infantil.

Para las organizaciones de derechos humanos y la población civil, el respeto a los derechos de los niños y niñas debe ser en vigilancia total de sus derechos y custodia, sin importar la política migratoria de las naciones. Los menores migrantes son un grupo vulnerable que nada sabe de deportaciones y centros de retención, ellos van en busca de su familia y de mejores oportunidades de salir de la pobreza y violencia de sus comunidades. La fuerza excesiva que usa la Guardia Nacional y la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos pone en riesgo a las criaturas si se sigue el mismo método de sometimiento y captura que se usa con cualquier migrante y está estipulado en su protocolo de seguridad (ya de por sí, cuestionable).

Ante estas circunstancias, los distintos grupos activistas han expresado su preocupación, “ya que un error o una confusión, puede ser fatal”. Los pequeños migrantes no son delincuentes ni terroristas y no deben ser tratados como tal. La mayoría de estos niños salen de sus comunidades por la necesidad de salvar su propia vida, si a esto agregamos la cadena de corrupción y extorsión que sufren durante toda su travesía, debemos pensar que más que un trato represivo y discriminatorio, los niños deben contar con un programa de protección que les procure seguridad y auxilio en donde se vean involucradas todos los gobiernos que viven este lamentable problema humanitario.

México y los países de Centroamérica, firmaron ante la ONU la Convención de los Derechos de los Niños en el año de 1989, por lo cual quedan comprometidos con la vigilancia y procuración del bienestar física y emocional de los menores que estén en sus territorios, ya sea por residencia o tránsito.


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