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En Norfolk, la policía establece un puente con los latinos

LaVoz.com. Desde Norfolk, Virginia. | 17 de Julio de 2007 a las 00:00
Mientras el gentío que salía del trabajo regresaba a sus casas un viernes reciente, el policía Juvenal Valdez, de Norfolk, respondía a un llamado en un vecindario de Ocean View. Una pequeña que jugaba en la calle le señaló con la mano una casa de cuyos residentes los vecinos se habían quejado por considerar que allí vivían demasiadas personas y había demasiados automóviles. Pero cuando una pareja de colegas de Valdez fueron a investigar, no pudieron comunicarse con los residentes. Allí es cuando entró a tallar Valdez, el nuevo agente de recursos para la comunidad latina. "No sabíamos por qué vinieron aquí", le dijo Sergio Mendoza a Valdez en español frente a la casa. "Les preguntamos si tenían algún problema con nosotros o qué había pasado". Valdez, que es bilingüe, le explicó a Mendoza que había leyes sobre el número de personas autorizado a vivir en una vivienda "y que hay ciertas autoridades que pueden venir aquí y decirles que se vayan". Esa visita fue sólo un aspecto del papel múltiple que cumple Valdez en el departamento de policía: es a la vez policía, maestro de instrucción cívica y enlace con la comunidad latina de Norfolk. Su objetivo principal es educar a ese grupo –particularmente los que apenas hablan inglés, algunos de ellos indocumentados– sobre las leyes, qué hacer si se les acerca un policía y cómo denunciar delitos, ya sean víctimas o testigos. Aunque algunos departamentos locales tienen agentes que hablan español, el de Norfolk es el único en Hampton Roads con un programa para los latinos. Los latinos son el sector de mayor crecimiento en el país. En Hampton Roads subieron de 32.329 en 1990 a 48.963 en el 2000. En Norfolk había 8.915 latinos en el 2000. Según datos del censo, el porcentaje de residentes latinos subió del 3,8% en el 2000 al 4,2% en el 2005. "La información que imparto es crítica" debido a las impresiones falsas acerca de cómo funciona el sistema, dijo Valdez, de 39 años, que ha sido agente de policía durante tres años. Últimamente han circulado versiones falsas desde que un conductor ebrio fue acusado de matar a dos niñas de Virginia Beach en marzo. El conductor, Alfredo Ramos, es un inmigrante ilegal. Se difundieron rumores de que agentes de Inmigración y Aduanas habían hecho redadas en el lugar. La gente no se hace ver, dijo Valdez. Valdez asegura a la gente que no está allí para deportarlos; como agente de policía no tiene autoridad para hacer cumplir las leyes federales. Pero si se sabe que un indocumentado está involucrado en cualquier actividad delictiva, Valdez dice que tiene la responsabilidad de contactar con Inmigración. Pero por lo demás, dice, "sólo porque alguien sea ilegal no significa que está privado del derecho de ser protegido" por la policía. Valdez empezó su trabajo en octubre después que la ciudad recibió un subsidio de 53.485 dólares por un año del Departamento de Servicio de Justicia Penal para suministrar un programa de prevención a un grupo minoritario o de inmigrantes. La ciudad equipara el subsidio hasta 17.828 dólares, dijo la vocera municipal Sandra Hemingway. Las autoridades han vuelto a solicitar el subsidio, afirmó. Valdez visita las esquinas de la ciudad donde viven muchos latinos, iglesias, almacenes y canchas de fútbol. Publicita el programa en El Eco, un periódico en español, y se presenta en la radio local en español. Al menos una vez por mes mantiene reuniones para hablar sobre distintos temas y escuchar las preocupaciones del público. Los temas que aborda son similares a los que otros agentes en la unidad de prevención del delito presentan en reuniones cívicas u otras reuniones comunitarias. La diferencia es que Valdez –que nació en México y se crió en Chicago– lo hace en español. "Creo realmente que estamos edificando esa confianza. Debido a esto, puede que aporten informaciones para resolver un delito" como también reducir la oportunidad de ser víctimas, dijo el sargento William Beigel, a cargo de la unidad de prevención del delito. "Si no confían en nosotros no nos hablarán. Y si no hablan con nosotros, no podremos ayudarlos". Alicia Fernández Bobulinski, directora de contacto con los latinos en la Making a Difference Foundation, elogió a Norfolk por haber lanzado el programa y exhortó a que Virginia Beach, donde vive, haga otro tanto. La portavoz Margie Long, de la policía de Virginia Beach, dijo que la ciudad tiene agentes que hablan español, ofrece clases de idioma y se mantiene en contacto con líderes locales como Fernández Bobulinski. Programas similares al que conduce Valdez se están aplicando en varios puntos del país y en Virginia, según Patrick Harris, director ejecutivo de la Asociación de Virginia de Prevención del Delito, y no sólo dirigidos a los latinos. Por ejemplo, el departamento de policía del condado de Fairfax tiene una unidad de apoyo de capacidad idiomática integrada por ocho detectives quienes, además de sus tareas regulares, ayudan en las investigaciones penales donde puede haber una barrera idiomática o cultural. El sargento Xavier Falero, del departamento de policía de Newport News, ha asistido a una de las reuniones de Valdez en Norfolk y dijo que están considerando un esfuerzo más formal para llegar a los latinos.

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