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Mejoran condiciones laborales para obreros agrícolas latinos

LaVoz.com. Desde Fir Island, New York. | 18 de Julio de 2007 a las 00:00
Parcialmente oculto detrás de una puerta mosquitera, Ramiro Vásquez, de 14 años, explica tímidamente las virtudes de la vivienda temporal que ocupa la familia en el campamento de inmigrantes de Sakuma Bros. Farm. "Son buenas casas", dijo el muchacho en español una tarde el mes pasado, en una pausa en la recolección de fresas. "Tienen todo lo que necesitamos". Vásquez, sus dos hermanos y las esposas de éstos viven en un nuevo campamento para inmigrantes de 1.200.000 dólares, con seis edificios y 32 unidades, construido este año cerca de la planta procesadora de Sakuma Farms, en el sector rural de Burlington. Sakuma Farms también opera otros dos campamentos para inmigrantes que han sido utilizados durante décadas y que son mantenidos de acuerdo con la ley estatal. El nuevo complejo en Cook Road está climatizado, lo que proporciona calefacción a los trabajadores cuando caen las temperaturas hacia el final de la temporada a comienzos del otoño. Pisos de concreto sólido reemplazan los de madera de las viejas cabinas de Sakuma. Y ahora hay tubos fluorescentes de iluminación en vez de bombillos aislados. Cada unidad tiene un sector de acero inoxidable con una cocina, horno, pequeño refrigerador, fregadero y escape de humo. Antes, la mayoría de las unidades tenían grandes refrigeradores compartidos. Fue una fuerte inversión para Sakuma, pero necesaria para atraer trabajadores temporales a la exitosa granja familiar. "Sin esto, no tenemos fuerza laboral", dijo Ryan Sakuma, que supervisa el campamento como director de apoyo de la granja. "Por eso, si tenemos que invertir dinero, lo haremos". Vásquez y su familia han recorrido el circuito migratorio rural durante años, viviendo en varios campamentos diferentes. El nuevo campamento de Sakuma es bueno, dijo, pero otros en otros sitios no. "Los otros no son buenos, ya están viejos", dijo el chico. Hasta esta primavera, en los campos donde se alza el nuevo campamento, la granja Sakuma había usado desde los años 50 las mismas cabinas de madera para albergar a los trabajadores migrantes, dijo Sakuma. La Comisión de Asuntos Latinos, del estado, recibió una queja sobre las condiciones de vivienda para los inmigrantes en las granjas Sakuma y en otros sitios en el condado de Skagit en el otoño del 2005. El Departamento de Salud del estado inspeccionó todos los campamentos de inmigrantes de Skagit durante el verano del 2006. De los 18 lugares revisados, halló que 10 incurrían en severas violaciones a las regulaciones estatales. Debra Fisher, gerente de la división de vivendas de los trabajadores agrícolas migrantes, en la agencia estatal, dijo que las paredes eran tan finas que entraba la luz del sol, crecía el moho en las cabinas y había excrementos de roedores en los pisos, condiciones que colocaban las viviendas de Skagit entre las peores que había visto en el estado. Pero eso fue el año pasado. A partir de entonces el estado ha pasado a tomar las tareas del condado de inspeccionar y autorizar los campamentos de inmigranntes. De todos modos el estado contrata asistencia del Departamento de Salud del condado. Juntos, el estado y el condado han trabajado con agricultores locales para aclarar los códigos estatales requeridos en sus campamentos. Como resultado, todos los 14 lugares de Skagit que el estado ha examinado hasta ahora han aprobado la inspección, permitiéndoles volver a ofrecer viviendas gratuitas o a precio reducido a sus trabajadores temporales. "Los campamentos agrícolas de Skagit han hecho realmente un gran trabajo", dijo Fisher. La construcción totalmente nueva de Sakuma Farms es quizás el ejemplo más saliente, mientras que la mayoría de las demás granjas han reparado las instalaciones existentes. "Estamos haciendo un trabajo mucho mejor", dijo Michelle Hughes, que administra las cinco viviendas que Hughes Farms, de Fir Island, ofrece a sus trabajadores migrantes. En el 2005, Hughes Farms estaba operando dichas viviendas sin los permisos requeridos. Las inspecciones hallaron deficiencias en el sistema cloacal, orificios en los pisos, ventanas rotas y problemas eléctricos. Como consecuencia de las inspecciones, Hughes Farms abandonó dos de sus casas. Y Hughes dijo que tanto el estado como el condado han ayudado a que el negocio de su familia pusiera en condiciones las viviendas restantes. Aunque todos los 14 complejos de vivienda de Skagit aprobaron la inspección, en la mayoría se hallaron violaciones que debieron ser solucionadas. Las peores fueron denuncias de excrementos de roedores. Otras fueron colchones deteriorados, fregaderos con filtraciones y llaves de luz sin cubierta. Sakuma Farms dijo que planeaba construir su nuevo campamento antes de que el estado empezar a investigar las viviendas de trabajadores migrantes en Skagit el año pasado. Sakuma dijo que el proyecto era una inversión necesaria para Sakuma Farms, que emplea a unos 425 trabajadores inmigrantes, la mayoría de los cuales depende de las viviendas suministradas por los granjeros. Calculó que el mantenimiento del campamento cuesta unos 80.000 dólares anuales en trabajo y material. Pero Sakuma sabe que una inversión de igual escala podría no ser práctica para las granjas pequeñas. Aunque un defensor de los trabajadores agrícolas, José Ortiz, dijo que apreciaba el nuevo campamento de Sakuma Farms, considera que se necesitan extremar esfuerzos en otros puntos del condado. "Estamos muy complacidos con el trabajo que han hecho y esperamos que otros granjeros sigan su ejemplo", dijo Ortiz, que trabaja para la arquidiócesis católica de Seattle con el Proyecto de Jóvenes Inmigrantes, que invita a jóvenes del oeste del estado de Washington a trabajar con las familias de inmigrantes en el valle de Skagit todos los veranos.

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