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Poblado de EEUU bajo tensión por aumento de latinos

LaVoz.com. Desde Carpentersville, Ilinois. | 20 de Julio de 2007 a las 00:00
La promesa de una vida mejor atrajo a Carlos Delgado a este poblado de Illinois. A lo largo de las márgenes del río Fox en este lugar, a unos 65 kilómetros (40 millas) al noroeste de Chicago, el costo de las viviendas era accesible, había empleos y miles de inmigrantes mexicanos le hacían sentir como en casa. Pero 10 años después, el trabajador de la construcción de 31 años ya no se siente bienvenido, a pesar de que más del 40% de los 37.000 habitantes de Carpentersville son hispanos. La Junta de Gobierno del poblado aprobó en junio una resolución no vinculante en que declaró que el inglés es el idioma oficial del poblado, y está considerando emitir una ordenanza para prohibir que los empleadores contraten a inmigrantes ilegales o que los caseros les renten viviendas. "Estoy pensando en mudarme", dijo Delgado, residente legal que ya presentó su solicitud para convertirse en ciudadano, y cuya esposa de ascendencia china es ciudadana estadounidense. "Creo que es estúpido tener que hacer frente a todas estas cosas". Las tensiones acumuladas desde hace tiempo en torno a la inmigración que afloraron en Carpentersville son similares a las que se viven a nivel nacional, a medida que las poblaciones se esfuerzan por manejar una demografía que está cambiando con rapidez. Más de 90 comunidades en todo el país han analizado implementar resoluciones similares. Las autoridades de Carpentersville están muy atentas a un documento judicial interpuesto ante una medida planteada en Hazleton, Pensilvania, donde las autoridades municipales desean penalizar a empresas o caseros que contraten o renten viviendas a indocumentados. La ley aún no entra en vigor. Los críticos dicen que ese tipo de ordenanzas son racistas, promueven la discriminación y violan las leyes federales. Restringir las prácticas de contratación, por ejemplo, está "prohibido claramente por la ley federal", de acuerdo con Tyler Moran, del Centro Nacional de Derecho sobre Inmigración. La Junta de Gobierno del poblado no ha aprobado la ordenanza de Carpentersville desde septiembre por varias razones, entre ellas que las autoridades locales temen enfrentar una demanda cuando sea autorizada. Algunos miembros del consejo trabajan con abogados de la Federación para la Reforma Migratoria Estadounidense (FAIR, por sus siglas en inglés), con el fin de volver a redactar la ordenanza y fortalecerla para que pueda resistir desafíos legales. Ira Mehlman, portavoz de FAIR, dijo que las autoridades locales tienen el derecho de regular las prácticas empresariales en la población y deben asumir asuntos federales, como la reforma migratoria, en sus propias manos. "El impacto se siente a nivel local", dijo Mehlman. "Finalmente llegaron a la conclusión de que no pueden permanecer con los brazos cruzados y esperar a que el gobierno federal se ponga de acuerdo". Las tensiones por la cuestión de la inmigración ilegal en Carpentersville han estado creciendo desde que el asunto salió a colación en una reunión del comité de auditoría y finanzas del poblado en septiembre del 2006, donde tomó a muchos por sorpresa porque la principal prioridad había sido la reparación de caminos que llevaban 20 años sin repavimentar. Paul Humpfer, un miembro del consejo que redactó la "Ley de Ordenanza de Alivio a la Inmigración Ilegal", argumentó que las facturas de las ambulancias son elevadas porque los indocumentados estaban aprovechando el sistema de salud, y dijo que hay sobrepoblación en las viviendas en renta. Los que apoyan la medida también se han quejado de que las escuelas tienen más alumnos de los que pueden manejar, la delincuencia ha aumentado e incluso hay personas que orinan en público. "Tuvimos algunas quejas de que hay mucha gente que vive en las cocheras. Y una mujer dijo que todas las mañanas estos hombres adultos salían de la cochera y orinaban. Y luego una camioneta blanca llegaba y los recogía", dijo Pat Schultz, integrante de la recién creada organización Ciudadanos del Valle Fox en favor de la Inmigración Ilegal. "En el fondo uno sabe que algo no está bien". Pero otros dicen que las tensiones provienen de otra cosa. "Existe un temor de que la gente o las cosas estén cambiando", dijo Ed Yohnka, portavoz de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles. "Ha habido una especie de amnesia colectiva sobre la forma en que todos llegamos a este lugar llamado Estados Unidos". Carpentersville creció durante fines del siglo XIX, a medida que los inmigrantes europeos llegaron a trabajar en sus fábricas. Posteriormente se convirtió en un punto donde se establecieron veteranos que regresaban de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra de Corea porque ofrecía incentivos de vivienda. A lo largo de las últimas décadas, las viviendas de bajo costo y las oportunidades de trabajo han hecho que el poblado sea el blanco de una nueva oleada de inmigrantes, especialmente de México. En 1990, casi el 17% de la población de Carpentersville era de origen hispano. Quince años después había aumentado a más del doble hasta el 41%, de acuerdo con la Oficina Federal del Censo. "Para vivir en Carpentersville hoy en día no requieres hablar inglés", dijo Bonnie Nagel, que creció en el poblado y enseña este idioma como segunda lengua en la secundaria Dundee-Crown. Pero nadie, ni siquiera los expertos en demografía, sabe cuántos inmigrantes ilegales podría haber en Carpentersville. Los residentes calculan que la cifra podría estar entre algunos cientos y hasta 7.000. En lo que sí parecen estar de acuerdo los residentes es que el asunto ha dividido más a una población que ya parece tener dos zonas que se distinguen claramente entre sí: del lado este del río Fox hay filas de casas pequeñas más antiguas estilo hacienda y numerosos negocios mexicanos como panaderías y salones de manicura, mientras que del lado oeste hay construcciones más nuevas, con casas de millones de dólares en secciones subdivididas en forma ordenada.

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