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Los niños ilegales: al fin los tratan como seres humanos

LaVoz.com. Desde Brownsville, Texas. | 21 de Julio de 2007 a las 00:00
La fachada del local de Servicios Educativos Internacionales permite atisbar oficinas y clases decoradas con banderas estadounidenses. Al abrir la puerta de un aula, docenas de niños sonrientes levantan la cara de sus libros de texto para saludar con un "buenos días" de fuerte acento extranjero. Los niños son inmigrantes ilegales, y con una sola excepción provienen de Centroamérica. Por la tarde irán a hogares adoptivos, donde vivirán hasta poder reunirse con un "patrocinador": un familiar o amigo de la familia dentro de Estados Unidos. Es un ambiente mejor que el que podrían haber esperado en el pasado, cuando los menores a quienes sorprendían cruzando la frontera eran encerrados como adultos. Pero los críticos dicen que la mayoría a la larga se incorporará a la subcultura de los inmigrantes ilegales. Por cierto, el 68% de los menores nunca comparece ante un tribunal de justicia, según un estudio en el 2004 de la Oficina del Inspector General, en el Departamento de Seguridad Interna. Carl Rusnok, vocero de inmigración y aduanas, dijo que dependía del patrocinador llevar a los menores a las audiencias. "Esto favorece el fraude e induce a la inmigración ilegal", afirmó Don Barnett, del Centro de Estudios de Inmigración, con sede en Washington. "No hay duda de que los contrabandistas humanos conocen este programa y saben cómo aprovecharlo". Barnett halló que algunos niños son entregados a personas que no son familiares, ya que éstos son inmigrantes ilegales que temen ser deportados si se presentan. Los "coyotes" dicen a los padres que se separen de los hijos una vez que se filtran en Estados Unidos, afirmó. Aunque sean apresados por la Patrulla Fronteriza los niños tienen prácticamente garantizado ser alojados en un hogar seguro y cómodo casi inmediatamente, y entregados a un familiar o amigo de la familia en pocas semanas o meses. Mientras tanto los padres pueden buscar la "partida voluntaria", que significa que pueden irse sin una orden de deportación en su expediente, cosa que podría prohibirles entrar en Estados Unidos en un término de 10 años y enviarlos a la cárcel de ser sorprendidos. Entonces pueden intentar solicitar una visa o tratar de volver a filtrarse. Pero si son apresados juntos –padres e hijos–, toda la familia quedaría detenida en una de las nuevas instalaciones familiares federales, como la de T. Don Hutto, en Taylor, que ha sido criticada por sus condiciones carcelarias. En este caso no habría posibilidad de evitar el procedimiento de deportación.

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