Escúchenos en línea

Los latinos también llevan sus conocimientos en botánica

LaVoz.com. Desde New York. | 22 de Julio de 2007 a las 00:00
A un comercio no se le puede pedir más: es el lugar donde los clientes acuden para recibir consejos, limpiarse el aura, hallar las hierbas adecuadas para alejar los malos espíritus o evacuar el vientre. La botánica, en parte tienda y en parte centro cultural, suministra un refugio para los inmigrantes que llegan por primera vez a la ciudad más grande de la nación. Las botánicas, componente de la cultura latina, están floreciendo en vecindarios de Nueva York con poblaciones inmigrantes numerosas. Las tiendas albergan lo sagrado y lo mundano: hierbas homeopáticas y jabones fragantes, pociones mágicas y artefactos religiosos. Gloria Rivera es propietaria de la Botánica San Lazarito en Queens desde hace casi 23 años y se especializa en limpiar auras y leer los naipes del Tarot. Pero también aconseja a sus clientes _muchos de ellos inmigrantes recientes_ en cuestiones familiares, laborales y la vida en un nuevo país. Rivera, cuya familia ha poseído botánicas o ha trabajado en ellas en Estados Unidos y el Caribe durante siete generaciones, vende más de 800 tipos de aceites y 475 variedades de perfumes junto con libros de magia y religión, laxantes naturales para limpiar el colon y tés para suavizar gargantas irritadas. "Les brindo apoyo", dijo en español. "A veces necesitan un impulso porque muchos son muy limitados y se sienten impotentes y frustrados". Los temas pueden ser sustanciosos, pero el ambiente es jovial dentro de su comercio. Los clientes hablan de problemas con sus hijos o dificultades en el trabajo y Rivera escucha, les ofrece consejo y reparte aceites de baño y cirios para ayudarles a mejorar su situación. "Es sólo para despejar el aire, para librarse de las malas energías y mala suerte, y para quitar los sueños malos", explica. "La gente tiene mucha negatividad en sus sueños, sueña con brujas, con cosas negativas". Si parece un engaño, dice, es porque uno no comprende. "Hay que tener determinada fe, hay que creer en esas cosas para que surtan efecto", dijo. Rosita Romero, que dirige el Centro para el Desarrollo de la Mujer Dominicana, cree a pies juntillas en la medicina natural y frecuenta las botánicas cerca de su casa en el norte de Manhattan. Dijo que las tiendas son consideradas un complemento a la medicina ortodoxa. "La gente vuelve a buscar la aromaterapia y otras terapias naturales para curarse, pero en la cultura latina nunca las abandonamos", aseguró. En Nueva York, las botánicas por lo general son manejadas por puertorriqueños, dominicanos, cubanos y colombianos. Cada grupo tiene sus propias especialidades, que van del vudú a la santería pasando por el espiritualismo. Los clientes son mayormente inmigrantes latinoamericanos y caribeños, como también neoyorquinos de vieja data. Anahí Viladrich, antropóloga médica que dirige la Iniciativa de Inmigración y Salud en el Hunter College, ha estudiado las botánicas y halló al menos 350 en los cinco condados que componen la ciudad de Nueva York. Probablemente hay más pero muchos tratan de no publicitarse por temor a reacciones adversas. "No quieren que los tilden de brujería", explicó. A medida que los barrios mejoran las botánicas cierran, pero en la medida en que las comunidades de inmigrantes van apareciendo en otros sitios, otras botánicas abren. En un barrio de Queens hay más de 20 en una sola calle. Para algunos inmigrantes, las botánicas son la fuente principal de ayuda para la salud física y mental debido a que no hablan inglés, carecen de seguro médico o sospechan de la medicina occidental y de la relación más fría entre médico y paciente. "Extrañan sus métodos tradicionales de terapia", dijo Viladrich, "mientras que en una botánica pueden comprar productos que les resultan familiares, que provienen de sus países, y pueden hablar con gente que comprende lo que están experimentando". Ha habido algunos problemas con los comercios que venden artículos importados con ingredientes peligrosos, como mercurio y plomo, y la municipalidad los vigila, dijeron funcionarios del departamento de salud. "Somos una gran ciudad con muchos grupos de diferente procedencia étnica y nos preocupan problemas de todo el mundo", dijo Nancy Clark, comisionada asistente municipal para la prevención de enfermedades ambientales. Por lo general, las botánicas son consideradas inofensivas. Y, como apunta Rivera, la medicina alternativa se está popularizando. Más de una tercera parte de adultos en Estados Unidos ha probado terapias médicas alternativas, incluyendo oraciones, medicina popular y productos naturales, según una encuesta del 2002 del Centro Nacional para la Medicina Complementaria y Alternativa, organismo del Instituto Nacional de Salud. La medicina alternativa solía ser desestimada por la comunidad médica, que cita la falta de pruebas científicas de que los tratamientos de aquélla den resultado. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) advierte que los tratamientos naturales podrían ser riesgosos porque no son sometidos a las pruebas rigurosas _y escrutinio regulatorio_ para asegurar la efectividad y seguridad que se exige a las medicinas convencionales. Y no hay estudios científicos o clínicos para determinar, por ejemplo, una dosis segura, efectos secundarios o si los remedios naturales interfieren o pueden ser peligrosos si se toman simultáneamente con otras medicinas de expendio sin receta, determinados alimentos o recetas médicas. "Son por una parte redes comunitarias, buenos sistemas informales de consejo, y satisfacen las necesidades de mucha gente que busca familiaridad y comodidad. ¿Pero son acaso sustitutos de una atención médica física y mental eficiente y de base científica? La respuesta es no", dijo Viladrich. Rivera no trata de diagnosticar enfermedades, recetar medicamentos ni siquiera sugerir que sus productos son curas verdaderas y comprobadas. "Las botánicas, más que todo, son para la buena suerte, para todo lo que sea natural", afirmó.

Descarga la aplicación

en google play en google play