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Bajo la angustia y el pánico a la deportación, los ilegales siguen trabajando

MiPunto.com. Desde Washington. | 25 de Julio de 2007 a las 00:00
Para los inmigrantes clandestinos en busca de empleo en una concurrida carretera de las afueras de Washington, la esperanza de una remuneración diez o veinte veces superior a la de sus países de origen es mucho mayor que el escaso riesgo de ser detenidos. "La pobreza en nuestros países es tal que no tenemos lo suficiente para vivir. Aquí se puede ganar 100 dólares al día, el equivalente a tres semanas de salario en mi país", dice Fredys Hernández, un hondureño de 50 años. Feliz de ganar bastante dinero para poder enviar a su familia, Hernández vive sin embargo con la ansiedad permanente de ser expulsado. "Somos vistos como intrusos, criminales. La gente no quiere vernos aquí y eso me estresa", sostiene Hernández, que admite de todos modos no haber tenido nunca problemas con la "migra", la policía de inmigración. José Alvarez, de 47 años y originario de Nicaragua, nunca fue arrestado, tras varios años trabajando clandestinamente en Estados Unidos. Y sin este trabajo clandestino, Alvarez admite que nunca hubiera podido enviar a sus hijos a la universidad en Nicaragua. En la actualidad uno de ellos es ingeniero y el otro psicólogo. El arresto y la expulsión no son moneda corriente para los inmigrantes clandestinos en Estados Unidos, un país de 300 millones de habitantes que se ha poblado por sucesivas olas de inmigración. La policía cierra los ojos cuando inmigrantes clandestinos esperan todos los días a la sombra de los restaurantes de comida rápida y de supermercados, a ser reclutados para realizar tareas de construcción, jardinería o pintura. Las infracciones en materia de inmigración no son responsabilidad de la policía local. Esta tarea le cabe exclusivamente a la policía de inmigración (Immigration and Customs Enforcement, ICE), que se focaliza más en los indicios de trabajadores en los grandes sitios agrícolas e industriales que en los espacios públicos. "Esos arreglos informales conocidos como lugares de trabajo por día no son una prioridad para nosotros", dijo a la AFP la portavoz de la ICE, Pat Riley. "Tratamos de contener (el reclutamiento ilegal) a nivel del empleador". En 2006, de los casi 12 millones de trabajadores indocumentados que residen en Estados Unidos, sólo fueron arrestados 283 mil. "No hay peligro. El único problema es el trabajo. A veces se consigue un trabajo por un día, a veces no", dice José Jerez, de 32 años, que llegó hace poco de Guatemala con la esperanza de construir una vida mejor. El gobierno del presidente George W. Bush, que respalda la idea de instaurar un programa de trabajadores temporarios, contaba con que la reforma migratoria fuera un éxito. El proyecto debía permitir a los inmigrantes clandestinos entrar en un proceso de regularización. Pero hasta ahora el Congreso no ha aprobado ningún tipo de reforma.

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