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Este ha sido el año más letal para inmigrantes

Ciudad de México. Hoy Los Ángeles. | 25 de Diciembre de 2014 a las 14:26

El llamado a cenar se hizo a las seis de la tarde, desde treinta minutos antes, Oliver Pérez y José Alberto Martínez estaban listos; el aroma a comida caliente los había convocado. Era una fría noche de diciembre, esperaban en el patio central de un albergue en la ciudad de Tijuana donde se hospedan junto a 68 indocumentados más que han sido deportados en días recientes de Estados Unidos a México por Tijuana.

José y Oliver se conocieron en este sitio, La Casa del Migrante, ellos no lo saben pero ambos tenían 26 años viviendo en EE.UU. antes de ser deportados. Ellos tampoco lo saben pero este año la cifra de deportaciones es aproximadamente 30 por ciento menos que la del año anterior. Hasta el 30 de noviembre del 2014 fueron deportadas 55,795 personas, en el mismo periodo del 2013 la cifra llegó a las 96,609 repatriaciones. El año con mayor número de deportados fue el 2010 cuando 186,735 inmigrantes fueron regresados a México por Tijuana y Mexicali.

Para el Sacerdote escalabriniano Path Murphy, director del albergue Casa del Migrante, es de muy mala suerte que los hayan deportado estos últimos días de diciembre ya que se tiene contemplado que a partir de los primeros días del 2015 se inicie con los trámites de regularización para aproximadamente cinco millones de indocumentados, según lo ordenado por la acción ejecutiva anunciada por el presidente Barak Obama el pasado 20 de noviembre. Tanto Oliver como José Alberto tienen hijos estadounidenses y entraron al país mucho antes del 2010, por lo que muy probablemente habrían calificado para legalizar su estancia bajo las reglas del decreto anunciado.

Mientras ellos esperan en el patio central del albergue, en el interior de la cocina un equipo de voluntarios que solicitaron donativos a familiares y amigos para organizar esta posada en la casa del migrante, prepara los últimos detalles, verifica la temperatura del champurrado, el sabor de la birria y la textura de los tamales. A las seis en punto uno de ellos abre la puerta y hace la invitación a los migrantes para pasar a ocupar su lugar dentro del comedor, uno a uno y de forma ordenada pasan y van ocupando su sitio en las bancas, al sentarse cada uno en su puesto observan un plato rebosante de aromática birria, al centro de la mesa frijoles de la olla, cilantro y cebolla picada, limón, dos tipos de salsa (ambas muy picosas) y guacamole.

!Cómo extrañaba México y su comida! expresa uno de los migrantes. Esta birria, ellos tampoco lo saben pero fue preparada y donada por Javier Plasencia, uno de los chefs de gran prestigio en el país y creador del concepto de Cocina Baja.

Aun no terminan la birria cuando llega una humeante bandeja de tamales, algunos donados por un chef migrante español radicado en Tijuana desde hace 10 años y la otra mitad por la Cámara de Comercio de San Ysidro, California. En la cocina los voluntarios bromean por el origen de estos tamales que mandan para los deportados desde el lado norte de la frontera.

 

Oliver y José también ignoran que el 2014 ha sido calificado por la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) como el año más letal para los migrantes. Entre el 1ro de enero y el 12 de diciembre del 2014, 4,868 indocumentados murieron en distintas fronteras del mundo intentando migrar, según un informe de la OIM publicado el pasado 16 de diciembre, ésta cifra duplica las 2,378 muertes del 2013.

Los representantes de la OIM saben que hay un elevado número de muertes imposible de documentar por lo que la cifra total de migrantes muertos en el presente año es mucho mayor.

 (Desde el año 2000, la organización tiene documentadas más de 20,000 muertes de migrantes en el mundo).

Una vez que finalizó la comida, los migrantes fueron llamados a pasar al salón contiguo, ahí parte del equipo de voluntarios se presenta con ellos, les entregan un paquete con una bolsa de dulces, otra con galletas caseras horneadas ese día por una de las colaboradores, una pieza de pan dulce y un par de calcetines nuevos con un cepillo de dientes. Para algunos de los migrantes que acababan de llegar esa misma noche, los calcetines fue lo que más apreciaron ya que en días recientes había llovido, por lo que sus pies estaban mojados y fríos, así que unos calcetines limpios y secos fueron el mejor de los regalos; eso hizo reflexionar a parte de los voluntarios sobre el valor de los objetos y como algo tan simple y que generalmente se encuentra dentro de nuestro cajón se vuelve tan importante para quien no lo tiene.

‘La frontera, un sueño profundo sin límites’

Mientras que los voluntarios entregaban un paquete de regalos a los inmigrantes en la posada, se anunció que en uno de los pasillos fue colocado un pizarrón en el que se les invitó a las personas a reflexionar sobre lo que para ellos representa la frontera, y plasmar sus razones para migrar. Hubo quien escribió que la frontera es un sueño profundo sin límites. Oliver por su parte escribió en inglés: “I’m bless to be here today, I was there for 26 years, I have 3 beautifull kids, Georgie, Joshua and julián who I miss a lot and my brothers, parents and friends. I have hope and faith that soon I will be in California again and these time for ever”.

Otro migrante escribió: my life was not going so well but as we all know, God works in a funny ways. I take this as a blessing. Amen. (los mensajes se reproducen tal cual fueron escritos).

Las reflexiones fueron plasmadas en inglés, español y spanglish en su forma original, la intención es elaborar una pieza de arte con las reflexiones sobre la frontera y las razones para migrar de puño y letra de los propios migrantes para posteriormente mostrarla en distintos espacios tanto en México como Estados Unidos.


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