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Utilizan demandas judiciales para frenar a pandilleros en California

LaVoz.com. Desde San Francisco, California. | 30 de Julio de 2007 a las 00:00
Cansados de mortales tiroteos hechos desde autos, incesante tráfico de drogas y grafito, municipios de varias partes del país están probando una táctica diferente para combatir las drogas: los están enjuiciando. Fort Worth y San Francisco son algunos de los últimos municipios que han demandado a pandillas, pidiendo a las cortes órdenes que prohíban que los pandilleros se junten en esquinas, vehículos o cualquier lugar en ciertas zonas. Las órdenes pretenden interrumpir las actividades pandilleriles antes de que ésta escalen. También quieren dar a la policía motivos legales para detener e interrogar a los pandilleros, quienes generalmente son hallados con drogas o armas, indicaron las autoridades. En algunos casos, ellos ni siquiera permiten que los pandilleros hablen con la gente que pasa en autos o que porten pintura en aerosol. "Es otro recurso", explicó Kevin Rousseau, fiscal asistente del condado de Tarrant, en Fort Worth, que recientemente presentó su primera orden civil contra una pandilla. "Este es una manera de anticiparnos (a los hechos)". Pero críticos alegan que tales órdenes van demasiado lejos, limitando actividades legales y enfocándose en jóvenes de minorías étnicas. "Si estás prohibiendo que la gente hable en las calles, es difícil decir si ellos son pandilleros o personas conversando", afirmó Peter Bibring, abogado de la Unión Americana de Libertades Civiles del Sur de California. "Y es aun más preocupante porque no parece ser efectiva". Las órdenes civiles fueron emitidas por primera vez contra pandilleros en los años 80 en Los Angeles, área de donde han salido pandillas conocidas a nivel nacional como los Crips, 18th Street y Mara Salvatrucha o MS-13. La orden civil que la fiscalía de Los Angeles pidió en 1987 contra los Playboy Gangster Crips cubrió todo la ciudad, pero después fue reducida luego que un juez la considerara demasiado amplia. Chicago intentó combatir las pandillas promulgando una ordenanza contra la vagancia en 1992, pero la Corte Suprema del país la anuló en 1999, señalando que otorgaba a la policía el poder para detener pandilleros sin motivo alguno. Desde entonces, municipios han usado órdenes civiles para combatir pandillas o pandilleros específicos, y esa táctica ha aguantado apelaciones en corte. Los Angeles ahora tiene 33 órdenes civiles permanentes que involucran 50 pandillas, y estudios indican que éstos reducen la cantidad de delitos, externó Jonathan Diamond, portavoz de la fiscalía de la ciudad de Los Angeles. Las órdenes prohiben que los pandilleros se asocien entre ellos, porten armas, tengan drogas, cometan delitos, y muestren símbolos pandilleriles en zonas seguras - vecindarios donde viven sospechosos de ser pandilleros y donde están más activos. Algunas órdenes establecen toque de queda para los pandilleros y prohiben que tengan alcohol en zonas públicas - aún si es que ellos tienen la edad legal para beber. Aquellos que desobedezcan la orden enfrentan cargos de delitos menores y hasta un año de cárcel. La fiscalía dice que la posibilidad de ir a la cárcel, aunque sea por un ve período, es un fuerte incentivo para no quebrantar las órdenes - aun para los pandilleros que ya han estado en las cárceles.

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