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Aumenta preocupación sobre «patrocinadores» de niños inmigrantes

Baltimore, EEUU. Agencias. | 2 de Enero de 2015 a las 16:17

El hondureño entró esposado en la sala de audiencias de un tribunal federal con un traje de presidiario que empequeñecía su delgada figura.

El juez leyó la acusación contra Pedro Lara Portillo, de 42 años: ayudar e instar a un extranjero para que entrara ilegalmente en Estados Unidos.

Con permiso del gobierno, Lara Portillo actuó como “patrocinador” de una chica hondureña de 16 años que fue interceptada en la primavera en el Valle de Río Grande sin la compañía de adultos. Lara la fue a recoger a un albergue en Seattle para llevarla a su casa en Maryland.

Posteriormente, ella le dijo a un trabajador social que tuvo relaciones sexuales con Lara tras su llegada. Asimismo, dijo que ella deseaba que esa relación cesara. No obstante, Lara insiste en que eso nunca ocurrió, aunque admitió que había pagado 5,000 dólares a unos contrabandistas para que la trajeran a Estados Unidos.

El caso, que ocurrió a más de 1,500 millas de la frontera de Texas con México, pone de relieve inquietudes vinculadas al enorme flujo de menores que han cruzado dicha frontera sin la compañía de adultos: si el gobierno dispone de recursos para analizar a quienes se hacen cargo de los chicos.

Las tensiones en la red de refugios del gobierno han obligado a la Oficina de Reubicación de Refugiados (ORR) a entregar a niños a patrocinadores con gran rapidez. En el año fiscal pasado más de 53,000 menores fueron entregados a parientes. El Condado de Harris recibió más de 4,000 chicos.

El año pasado, los niños refugiados pasaron, como promedio, un mes bajo custodia gubernamental, casi la mitad del tiempo que tenían que esperar hace unos cuantos años. Cuando la inmigración de menores que viajaban solos alcanzó su punto culminante en el verano, algunos fueron entregados a sus padres en cuestión de días.

“Hay que poner más cuidado porque los chicos se ven luego en situaciones peligrosas, ya sea por violencia doméstica, trata sexual o cuestiones laborales”, dijo David Walding director ejecutivo del Centro Bernardo Kohler, en Austin, que proporciona servicios legales a niños inmigrantes que están solos. “Los riesgos son muy reales”.

Protección de los chicos

ORR exige a los trabajadores sociales que sigan procedimientos estrictos antes entregar a un chico a un guardián, incluidas entrevistas, verificación de antecedentes y la firma de documentos acordando que el menor comparecerá ante un tribunal de inmigración en el futuro.

Sin embargo, la necesidad de espacio en los albergues hizo que funcionarios de ORR suspendieran temporalmente a principios de 2014 un requisito mediante el cual los padres tenían que someterse a una verificación de huellas digitales. No obstante, aún ORR exige que otros parientes o amigos de la familia se sometan a una prueba de huellas, como el caso de Lara Portillo.

Las regulaciones de ORR prohíben entregar menores a quienes hayan sido condenados por negligencia o abuso infantil o hayan cometido delitos violentos, como homicidios o violaciones. Dichas regulaciones especifican que el adulto que se hará cargo del niño no puede haber sido condenado en los últimos cinco años por agresión física o delitos vinculados a la drogas.


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