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Los estafan, pero los latinos no denuncian porque temen la deportación

Agencia EFE. Desde Houston, Texas. | 31 de Julio de 2007 a las 00:00
Los jornaleros latinos son estafados cada vez más por sus empleadores estadounidenses y, a pesar de tener alternativas para reclamar sus honorarios, no suelen hacerlo por miedo a ser deportados. En las calles de Houston, la sexta ciudad más poblada de EE.UU. y considerada "santuario" para estas personas porque la policía no les persigue, esta situación es cada día más frecuente. "Un contratista me llevó a trabajar a una empresa de mudanzas y luego ya no me pagó 380 dólares. Me quedó debiendo. Luego estuve llamándole, pero nunca contesto el teléfono", dijo a Efe un trabajador que pidió conservar el anonimato y que normalmente busca empleo en la esquina de la autopista estatal 59 con la calle Westpark, en el sur de Houston. Esta ciudad texana es una de las que ha experimentado una creciente cantidad de quejas por parte de estos trabajadores. En 2004 la oficina del Departamento de Trabajo en Houston recibió 172 quejas por falta de pago, frente a 371 en 2005 y a 842 en 2006. Asimismo, el Departamento de Trabajo identificó honorarios atrasados o no pagados por unos 2,9 millones de dólares en el área de Houston en el año fiscal 2006. A pesar de que el trabajador tiene derecho a presentar una queja ante el Departamento de Trabajo, independientemente de tener o no permiso para trabajar en EE.UU., la mayoría de los jornaleros no denuncian por miedo a ser deportados o porque entablar un proceso legal para obtener una compensación es largo y costoso. "Esa manera es realmente más difícil porque uno tiene que, primero, pagar los gastos de la corte, que son aproximadamente 80 dólares, y luego está el tiempo que tiene que esperar", explicó Annica Gorham, directora de Interfaith Workers Justice, grupo especializado en defender a los trabajadores con sede en Houston. Según la activista María Jiménez, colaboradora del grupo CRECEN también en Houston, los abusos contra estos trabajadores se han agravado en los últimos tiempos, lo que ha coincidido -en su opinión- con el surgimiento de un "clima anti-inmigrante" en EE.UU. "Los patrones saben que los trabajadores no tienen ningún amparo social y por eso abusan de ellos", indicó a Efe Jiménez. En ocasiones, el patrón o el empleador no paga la misma cantidad que se acordó durante una breve negociación oral; en otros casos, los pagos se retrasan durante varios días y, en las situaciones más criticas, el trabajador no recibe ninguna cantidad de dinero. Esta situación es, según los trabajadores, "un riesgo que se asume al venir a los Estados Unidos", pero, para algunos, es motivo de reflexión. "Sí, he pensado en irme porque aquí es difícil estar sin la familia y, con el trato que uno recibe, entonces no conviene", dijo el jornalero. En otros lugares del país, algunas organizaciones se han unido para ejercer presión en grupo. "Un ejemplo de acción directa es la coalición de Misisipi, en Jackson. Ellos, por ejemplo, tiene un grupo que va directamente adonde vive el patrón y hacen una protesta. En un año han recuperado más de un millón de dólares", puntualizó Jiménez. Los líderes de los grupos de defensa de estos trabajadores aconsejan averiguar el nombre y apellido del patrón o empleador, así como el número telefónico y la dirección de la empresa para la que se va a trabajar. Las mismas fuentes recomiendan también escribir el número de matricula del vehículo en que son recogidos y tener testigos del acuerdo verbal relativo al tipo de trabajo, las horas y la paga. De acuerdo con un trabajo de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), cuyos investigadores condujeron el año pasado un estudio a nivel nacional en el que entrevistaron a 2.660 jornaleros, casi la mitad dijo haber sido estafado por sus empleadores al menos una vez en los 60 días previos a la encuesta.

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