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Latino salvó la vida de 50 niños en despleme de puente

Varias agencias. Desde Minneapolis, Minnesota. | 2 de Agosto de 2007 a las 00:00
Jeremy Hernández, un latino de 21 años, se convirtió en héroe por su arrojo al ayudar a salvar la vida a 50 niños que se encontraban en un camión escolar, que transitaba sobre el puente que se derrumbó el miércoles en el estado de Minnesota. Jeremy abrió la puerta trasera del autobús amarillo, que había quedado prensado contra una de las paredes de contención del túnel, y ayudó a sacar uno a uno a los jóvenes, a pesar de que él mismo estaba lastimado. En medio de la tragedia, la imagen del milagro fue la del micro escolar que trasladaba a 52 chicos de entre 6 y 11 años de una colonia de verano que regresaban de una tarde en un parque acuático. El transporte avanzaba a paso de hombre por el puente en plena hora pico cuando se sintió un temblor, y de inmediato la caída libre de 20 metros, según el relato de Jeremy Hernández, uno de los 7 coordinadores adultos que viajaban en el micro. "Fue un segundo de silencio y luego los gritos y llantos desesperados de los chicos". Hernández logró abrir la puerta trasera, y por allí los sacó uno a uno. Cuando terminó, recién pudo observar incrédulo la magnitud del desastre y el tamaño de su suerte. El puente, desvanecido, como el cuello de una jirafa fracturado en cien pedazos, con autos aplastados o colgando hacia el vacío y hasta un camión en llamas. El río, salpicado de más vehículos clavados de punta, algunos con una ventana o una rueda asomando sobre el agua. Dentro de ese panorama, el bus escolar había quedado parado sobre sus cuatro ruedas, apenas inclinado, sobre un fragmento de carretera que se mantuvo a flote sobre el agua. Todos sus ocupantes sobrevivieron, y apenas dos adultos y dos chicos permanecían ayer internados con lesiones leves. "Si ocurría un segundo antes o un segundo después, hubiéramos terminado bajo el agua o bajo el pavimento", dijo Hernández, aún conmocionado. Una niña de 12 años, Nina Jenkins, declaró que Hernández pateó la puerta trasera del camión y dio instrucciones a los menores para salir. "Saltamos a la carretera y después a la banqueta", afirmó. Tony Wagner, coordinador del centro Comunitario Waite, en el que participaban los menores dentro de un campamento de verano, dijo que Hernández fue fundamental en el rescate de los niños. Hernández, quien es uno de los empleados del Centro, se mostró sorprendido de tener un tratamiento de héroe. "Sólo estoy contento porque estuve allí para poder ayudar", dijo modestamente el joven, que fue entrevistado como una personalidad durante una rueda de prensa en la que apareció vestido con sencillez. Los niños eran como "mis hermanitos o hermanitas", relató Hernández, quien ha estado trabajando en esa posición durante los últimos cinco años. Al ser cuestionado sobre su propia salud, Hernández reconoció que tiene dolores en la cadera y en las piernas, pero se declara afortunado: "Voy a vivir", dijo.

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