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Niños centroamericanos migrantes enfrentan amenazas y muerte tras ser deportados

Bogotá. Agencias. | 5 de Febrero de 2015 a las 11:52

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha denunciado que miles de niños que ingresan ilegalmente a Estados Unidos desde América Central podrían acceder al estatus de refugiados pero son deportados a sus países, donde enfrentan la persecución de las pandillas, arriesgándose a la muerte.

Sólo en 2014, casi 70.000 niños llegaron solos a la frontera con Estados Unidos, en su mayor parte procedentes de Honduras, El Salvador y Guatemala, lo que ha generado gran polémica en Washington sobre cómo manejar una crisis que el presidente estadounidense, Barack Obama, calificó como "una situación humanitaria urgente".

Muchos niños realizan un peligroso trayecto desde América Central, una de las regiones con la tasa de asesinatos más alta del mundo, a través de México hacia Estados Unidos, intentando huir de la violencia de pandillas en sus casas.

Sin embargo, si son detenidos por oficiales en Estados Unidos o México, son deportados y pueden enfrentarse a la persecución de pandillas locales, conocidas como 'maras', y por lo tanto tener el derecho de solicitar el estatus de refugiado.

"Algunos niños y sus familias temen ser perseguidos por las 'maras' cuando regresen. Nuestro interés es que los niños sean adecuadamente entrevistados antes de ser deportados", ha explicado el representante regional de ACNUR para América Central, Fernando Protti.

"Creemos que si sus casos fueran más analizados, muchos serían reconocidos como refugiados con un temor fundado de persecución y falta de protección en su país de origen", ha añadido Protti.

Los niños también enfrentan peligro si fueron testigos de un crimen cometido por las pandillas, si desafiaron las órdenes de miembros de las 'maras' o cruzaron calles que marcan los territorios pandilleros.

"Las 'maras' están interesadas en reclutar niños y extorsionarlos a ellos y sus familias. Los que no aceptan ser parte de las 'maras' enfrentan amenazas y pueden ser asesinados", ha explicado Protti. Este es el tipo de violencia por la que las familias envían a sus hijos solos a Estados Unidos.

Casi el 60 por ciento de 404 niños entrevistados en el 2013 para una investigación de ACNUR aseguraron que habían huido al exterior porque temían ser reclutados o dañados por grupos armados, incluyendo carteles de las drogas, pandillas o fuerzas de seguridad del Estado.

"Los padres no mandan a sus hijos para que vivan una linda aventura. Realmente temen lo que pueda suceder a sus niños por la persecución de las 'maras' si se quedan en su país", ha asegurado Protti.

Muchos niños, normalmente adolescentes, son devueltos a América Central sin ni siquiera hablar con un abogado antes o durante sus audiencias de deportación, según el Comité sobre Refugiados e Inmigrantes de Estados Unidos, un grupo de derechos humanos.

En noviembre, en un intento por frenar el flujo de niños indocumentados inmigrantes, el Gobierno estadounidense dijo que permitiría que algunos niños en El Salvador, Guatemala y Honduras solicitaran el estatus de refugiados en su país de origen. Sin embargo, el programa se aplica solo a niños cuyos padres son residentes legales en Estados Unidos.

Aún no está claro el impacto que el plan tendrá en el problema inmigratorio, ya que la cuota para solicitudes de refugiados para toda América Latina es apenas para 4.000 personas.

La Casa Blanca recientemente anunció que el presupuesto fiscal del 2016 incluirá 1.000 millones de dólares en nueva ayuda para América Central, dirigidos a abordar las altas tasas de crimen y pobreza en la región y a su vez ayudar a frenar el flujo de potenciales migrantes.


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