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Las Patronas: hace 20 años mujeres mexicanas ayudan a migrantes indocumentados

Amatlán, Veracruz. Agencias. | 13 de Febrero de 2015 a las 14:58

México es parada obligatoria para el tren llamado "La Bestia”, que trasporta en el lomo de sus vagones a miles de indocumentados que han sido arrojados a la indefensión migratoria, desde sus países de origen por gobiernos corruptos y sistemas en decadencia que los olvidan en las alcantarillas de las clases sociales y la imposibilidad del desarrollo.

Las Patronas es un grupo de mujeres que sale a las vías del tren y lanzan bolsas de comida y botellas de agua a los migrantes que van sobre "La Bestia.” Son el ejemplo vivo de lo que es dar sin esperar nada a cambio. Con ellas se vive la acción. El actuar. El movilizar. Concientizar de la situación de la migración indocumentada es parte vital de su aporte a esta problemática mundial.

Conocidas en el mundo entero por tan íntegra entrega, Las Patronas están de aniversario — cabe mencionar que es primera vez que lo celebran. Tuve el enorme privilegio de conversar vía telefónica con Norma Romero, coordinadora de Las Patronas. Una charla que nada tuvo de entrevista periodística, más bien una plática entre una indocumentada que muy bien pudo ir sobre cualquier vagón de "La Bestia” en su camino hacia Estados Unidos y una mujer que en cualquier instante pudo tenderle la mano para ayudarla.

Crónicas de una Inquilina tiene el gusto de presentarles, en Encuentros, a: Las Patronas. Disfrútenla y si les nace coméntenla y compártanla, porque las heroínas de pies de barro son candiles encendidos en los rincones más oscuros de la indiferencia.

¿Qué es lo que sucede el 05 de febrero de 1995?

Dos de mis hermanas — Rosa y Bernarda — fueron a comprar el pan y la leche para desayunar, y cuando el tren venía pasó despacio porque como es paso ahí tiene que bajar la velocidad, y nosotros pensábamos que la gente que venía en el tren era mexicana y que se subía en éste para aventurarse, a veces los jóvenes tiene inquietudes, verdad. Pensábamos que como nadie les cobraba el transporte se podían subir pero, ellas escucharon que les gritaron "madre tenemos hambre” y ellas pensaban que las estaban vacilando, y pasó el siguiente grupo y también les dijo "madre tenemos hambre regálanos un pan” entonces una de ellas les tiró la bolsa de pan y vino el grupo de atrás y también les pidió entonces les lanzaron las cajas de leche. Y llegaron a la casa y mi mamá les preguntó qué habían hecho con el pan y la leche que les había encargado y ellas le comenzaron a decir: fíjate mamá que la gente que va en el tren pues no es mexicana porque tienen un acento no sé cómo hablan ellos, y nos gritaron que tienen hambre.

Entonces nos reunimos en casa y conversamos toda la familia, la verdad en ese tiempo alcanzaba el dinero y hasta sobraba, porque eran baratas las cosas, hoy en día lastimosamente está más cara la canasta básica. Entonces empezamos a hacer taquitos, que arrocito, que huevitos y frijolitos. Y pusimos 8 taquitos en cada bolsita. El día después de que mis hermanas reglaron el pan y la leche empezamos a hacer la comida y fueron 30 "lonches” y resulta que mi "apá” dijo bueno y les van a dar el taco, ¿y con qué se lo van a bajar? Pues llenen una botellitas de agua dice. Las botellitas de agua no las podían agarrar porque se les resbalaban de las manos, llegamos a casa y le contamos a mi "apá” y nos dijo que las amarráramos en par un hilo y eso hicimos.

[Y así inicia la historia de Las Patronas, que le ha vuelta al mundo; con una familia que no fue apática a la necesidad de desconocidos. ¿Cuántos de nosotros haríamos eso?]

Empezaron con 30 almuerzos, ¿hoy en día cuántos dan?

Ahorita a partir de 2014 fue el cambio — debido al Plan Frontera Sur, que criminaliza a los indocumentados por parte de autoridades mexicanas y hace que estos busquen otras vías de transporte para llegar a la frontera con Estados Unidos — porque nosotros estábamos dando entre 600 y 700 "lonches” porque era mucha gente la que estaba cruzando, llegamos a tener hasta más de mil personas al día. Buscándole pan de dulce, tortillas, lo que hubiera, lo que encontráramos y pidiéndole a la tente que donara su comida que no la tiraran porque luego la tiran cuando les sobra. Y hacíamos recolectas y la gente se empezó a dar cuanta que sí había necesidad y comenzaron a donar. Y así fue como se dio y la gente se empezó a involucrar.

Claro que no ha sido fácil porque antes ayudar a un indocumentado era un delito y era donde teníamos que tener cuidado. Después de formar un grupo con mi familia formé otro grupo en la parte centro del pueblo con otras mujeres para que nos pudieran ayudar, así ellas daban comida allá y nosotras por acá. Y fue ahí donde comenzamos pero después vinieron los malos comentarios de la gente: "no que esas viejas están locas, que ayudar al migrante es un delito, que las van a acusar de polleras.” Ellas estuvieron ayudando como dos años, pero después los esposos comenzaron a decirles "no que si te metes en problemas a ver cómo le haces, que quién sabe qué,” entonces las mujeres por miedo nos dijeron, mira mejor no. Yo les dije que estaba bien porque tampoco quiero ser la causante de que tengas roces con sus maridos. De las 25 que éramos quedamos 15, de las cuales hoy en día estamos 14.

Hoy en día estamos dando 100 "lonches” en el tren, y los que llegan a la casa caminando, porque hay migrantes que se bajan o van heridos o cansados y llegan al comedor y ahí los atendemos. Bajó la cantidad debido al cobro de las mafias.

[Que están conformadas por las propias autoridades municipales, estatales y migratorias en contubernio con los grupos criminales reconocidos por la violencia con la que tratan a los migrantes indocumentados]

Veinte años es un mar de memorias…

Mira, hay que ser agradecido con Dios por todo lo que nos da, agradezco a Dios haberme dado unos padres que me enseñaron a trabajar y que me dieron valores. Tuve la oportunidad de tener una pareja que se portó bien y que no se metió en mis decisiones y que me apoyó [su esposo falleció] y que me dio un hijo que es tranquilo, que está estudiando y que le está echando ganas.


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