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Padre de soldado muerto en Irak, teme ser deportado

Agencia EFE. Desde Houston. | 7 de Agosto de 2007 a las 00:00
Un indocumentado que vive en Houston teme que le deporten debido a que las autoridades migratorias han rechazado una petición de residencia permanente que presentó amparándose en la muerte de su primogénito en Irak. Enrique Soriano, de 47 años y originario del Estado de Guerrero en México, vive en los Estados Unidos desde hace 25 años, la mayoría de ellos en Houston. Armando, el primogénito de Soriano, murió con 20 años el 1 de febrero de 2004 en la ciudad iraquí de Haditha a causa de un accidente automovilístico de su unidad. A comienzos de 2004, Soriano y su esposa, Clotilde, iniciaron los trámites para conseguir la residencia permanente. Los Soriano se ampararon en una norma tácita, no escrita, en virtud de la cual las autoridades de Inmigración suelen conceder la legalización a los padres de soldados estadounidenses muertos en el frente de batalla. Las autoridades concedieron la "tarjeta verde" a Clotilde, pero han rechazado la petición de Enrique porque tiene una deportación en su historial. Soriano fue expulsado del país en 1999 después de declarar que era ciudadano estadounidense tras haber ingresado ilegalmente a EU después de un viaje a México. Luego de la deportación, el inmigrante volvió a Houston sin documentos, razón por la cual las autoridades migratorias le negaron su residencia permanente en 2004. Según las leyes migratorias, no se puede otorgar residencia a alguien a quien se haya deportado y luego haya vuelto al país. "Si alguien va a pelear por su patria, me imagino que deben apoyar a su gente también. Y conmigo no lo están haciendo", dijo a Efe Soriano, cuya expulsión puede ser inminente. Para intentar ganar tiempo, el abogado de los Soriano, Isaías Torres, ha presentado una petición de suspensión de la orden de deportación. Ya los medios locales han informado del caso de los Soriano, que también ha llamado la atención del representante demócrata por Houston Gene Green, quien ha pedido al Congreso federal que anule la deportación y otorgue la legalización a Soriano. La petición de Green está pendiente de aprobación en el comité correspondiente. En su modesta casa de Pasadena, un suburbio con alto porcentaje de residentes hispanos ubicado al sur de Houston, los Soriano intentan llevar una vida normal. Sin embargo, Enrique, que tiene tres hijos más nacidos en EU, no puede evitar vivir preocupado. "A veces me despierto en medio de la noche pensando en lo que podría pasar; que llegue Inmigración algún día y me lleve de repente. Eso asustaría mucho a mi familia", señaló. "Mi miedo es quedarme sin mi esposo. Nos quedaríamos solos y el es el que puede trabajar más duro para poder pagar las facturas, la comida y los demás gastos de nuestro hogar", comentó Clotilde a Efe. El de Soriano no es un caso aislado, ya que varios inmigrantes indocumentados han sido deportado pese a ser padres de un soldado que murió en servicio activo. Eso fue lo que le ocurrió a Zeferino Colunga, cuyo hijo murió en agosto de 2003. Cuatro meses después de la muerte de su hijo, las autoridades de Inmigración apresaron a su padre en Bellville (Texas), una ciudad ubicada 60 millas al oeste de Houston y le deportaron a México. En este sentido, Soriano dice que se siente desanimado y que a sus otros hijos "les prohibiría que se alistaran por lo que me está pasando a mí", dijo. Las más recientes estadísticas, que datan de mayo de 2006, indican que más de 68.000 soldados nacidos en el extranjero están en servicio activo, lo cual representa aproximadamente el cinco por ciento del total. Sin embargo, el Departamento de Defensa no tiene datos sobre el número de soldados estadounidenses que, como Armando Soriano, son hijos de inmigrantes indocumentados.

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