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Publican libros infantiles con leyendas de la cultura latina

Agencia EFE. Desde Denver, Colorado. | 8 de Agosto de 2007 a las 00:00
La literatura infantil multicultural ha adquirido un renovado vigor con la publicación de nuevos títulos infantiles en los que se realza la cultura latina en sus tradiciones gastronómicas y musicales. Esta tendencia en la publicación de nuevos libros está encabezada por pequeñas editoriales que han logrado situarse en el mercado a pesar de disponer de menores recursos en la distribución y mercadeo. De ahí que a pesar de la reciente expansión de editoriales comerciales de EEUU con los libros en español hay mercado suficiente para editoriales pequeñas y universitarias en la publicación de libros infantiles dedicados a celebrar y promover la herencia latina. Entre los títulos más recientes destaca "The first tortilla" (University of New Mexico Press) un hermoso libro bilingüe en el cual se reelabora una leyenda mexicana en el característico estilo mítico-espiritual de Rudolfo Anaya. El pueblo de la pequeña Jade ha vivido por generaciones al pie de un volcán en una tierra rica pero que ahora sufre una sequía extrema. Mientras todos parecen resignados a una mudanza inminente, Jade parece ser la única abierta a la posibilidad de un milagro, y se dispone a emprender el azaroso trayecto para interceder por su pueblo con el Espíritu de la montaña. A cambio de su valentía el Espíritu no sólo le envía lluvia a su pueblo, sino también le obsequia granos de maíz de donde elaborará la masa para la primera tortilla. Las ilustraciones de Amy Córdova complementan la dimensión espiritual que Anaya ha infundido a esta leyenda, y la experta traducción al español de Enrique Lamadrid hacen de este libro una importante contribución a las letras infantiles latinas de EEUU. De tema similar es otro libro bilingüe, "Las sopaipillas de Benito" de Ana Baca, publicado por el sello Piñata de la editorial Arte Público. En este cuento, la pequeña Cristina escucha cómo su bisabuelo aprendió de un espantapájaros el truco para atraer la lluvia lanzando bolas de masa al cielo. Atrapándolas en su delantal, la madre de Benito las fríe en aceite caliente para limpiarlas y así surgen las deliciosas sopaipillas del título. Este es el tercer libro de Baca en la serie de Benito que celebra un plato típico-previamente los chiles y los bizcochitos-y cuya historia viene acompañada de la receta del título. También la editorial Arte Público ha publicado la novela juvenil "Quesadilla Moon" de Gay Soto, en la cual el joven David redescubre la magia de la música en el entorno de la tradición afroamericana de cánticos espirituales. Soto describe las tareas de los trabajadores migrantes durante los 60 y los encuentros no siempre agradables con la comunidad afroamericana al mudarse del campo a la ciudad, una tarea que narrativamente presenta sus retos, sobretodo para este grupo de lectores. Por último, el gigante editorial HarperCollins--de donde han provenido en los últimos años un gran número de títulos infantiles escritos por actores y cantantes- publicó recientemente "Cheech y su autobús escolar" del conocido comediante y músico Cheech Marín. Lejos de ser una publicación de vanidad o un mero recurso publicitario de la editorial, este dinámico cuento revela su pasión por la música y por transmitir la importancia de la herencia musical a las nuevas generaciones. Los chicos que Cheech transporta a la escuela llegan una mañana a su autobús cargando instrumentos musicales, que el adorado chófer cree ser una trampa para asustarle con algún cornetazo mientras conduce. Pero los chicos le informan que han formado una banda de mariachis para participar en la Batalla de las Bandas, y que la han bautizado como "Los cheecharrones" en honor a su chófer favorito. Tras mucha práctica y perseverancia, llega el día de la competencia y los chicos se sienten abrumados por el estilo tan distinto de las otras bandas, todas de rock, que visten, tocan y actúan completamente diferente a ellos. Los chicos consideran imitarlos, pero a la hora de la competencia, logran éxito precisamente con el estilo tradicional que habían practicado. Curiosamente, Marín lleva tiempo dedicándose al entretenimiento juvenil, por su aclamada participación en las películas de Spy Kids, entre otras, y por su álbum musical "Me llamo Cheech, el chófer del autobús de la escuela" de 1997. El libro está genialmente ilustrado por el artista puertorriqueño Orlando L. Ramírez en un estilo vivo en el cual las imágenes saltan de las páginas hacen eco del movimiento y sonoridad de la narración.

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