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Remesas que envían mexicanos se estancan por sentimiento anti–inmigrante

Agencia EFE. Desde Washington. | 8 de Agosto de 2007 a las 00:00
Las remesas enviadas por los trabajadores mexicanos en Estados Unidos a su país de origen se han estancado por primera vez debido a la inseguridad creada por el sentimiento anti-inmigrante, reveló este miércoles el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Tras años de aumentos espectaculares, las familias de los inmigrantes recibirán este año prácticamente lo mismo que el año pasado, al tiempo que un número récord de mexicanos considera la posibilidad de volverse a su país. Según los autores de la investigación, la aprobación de normas que dificultan a los inmigrantes el acceso a servicios públicos y en algunos casos hasta a alquilar viviendas ha aumentado su inseguridad. Eso les ha hecho guardar más dinero y no enviárselo a su familia, ante la perspectiva de que podrían verse forzados a mudarse a otro estado o volver a México, según Sergio Bendixen, quien dirigió el estudio. El análisis, encargado por el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) del BID, calcula que este año el volumen de remesas a México alcanzará los 23.400 millones de dólares, frente a los 23.100 millones registrados el año pasado. La cifra de envíos no bajará, sólo gracias a la entrada de nuevos inmigrantes a Estados Unidos. No obstante, el porcentaje de mexicanos que envían dinero a sus familias ha caído de 71 por ciento el año pasado a 64 por ciento este año. Ese cambio es más radical en estados "nuevos", que están lejos de las zonas tradicionales de inmigración mexicana, como las regiones fronterizas o Nueva York y Nueva Jersey. En esos nuevos estados el número de mexicanos que mandan dinero a sus países de origen ha bajado de un 80 por ciento a un 56 por ciento en un año. Según Bendixen, el cambio se debe a la ola de rechazo en esos lugares a la llegada de inmigrantes. "El sentimiento anti–inmigrante, algo que es muy triste y feo, es responsable del estancamiento de las remesas hacia México", señaló Bendixen en un encuentro con la prensa en la sede del BID. En estados como Georgia, Pensilvania o Carolina del Norte, donde anteriormente la población mexicana era baja y se ha elevado recientemente, proliferan las acciones legales para hacer la vida más difícil para los inmigrantes. "En estos lugares, la comunidad mexicana no está bien organizada, no tienen representantes políticos, así que los mexicanos se sienten desprotegidos", explicó Bendixen. Uno de cada tres mexicanos que vive en esas regiones, lo que asciende casi a medio millón, ha dejado de enviar dinero a su familia en el último año. En cambio, la cifra total de remesas a América Central no ha disminuido porque un 97 por ciento de los inmigrantes salvadoreños, hondureños y guatemaltecos residen en los "estados tradicionales", donde los latinos están mejor organizados. En total las familias de los trabajadores de esos tres países recibirán 9.950 millones de dólares este año, un 8 por ciento más que en el 2006. El clima anti–inmigrante en los "nuevos" estados hace además que un 51 por ciento de los mexicanos encuestados por el BID dijeran que consideraban la posibilidad de volverse a su país, frente al 34 por ciento en los "estados tradicionales". Bendixen definió "estados tradicionales" de inmigración mexicana como California, Nueva York, Florida, Texas, Nueva Jersey, Illinois, Arizona, Nuevo México, Colorado, Nevada y el Distrito de Columbia, donde está localizado Washington. La encuesta fue realizada en junio entre 900 personas, la mitad de ellas indocumentadas, y sus resultados tienen un margen de error de tres puntos porcentuales.

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