Escúchenos en línea

Xenia

Ciudad de México. Por Carlos Bonfil, La Jornada. | 28 de Marzo de 2015 a las 13:20

Xenofobia, negación de la hospitalidad. Entre los temas que más interesan al director griego Panos H. Koutras (Strella, 2009), figuran las formas de convivencia solidaria entre seres marginados, el embate del racismo y su rechazo a los inmigrantes, la crisis económica y el auge de la extrema derecha. Xenia, título de su cinta más reciente, significa en griego hospitalidad. Es también el nombre de un hotel en ruinas donde encuentran refugio temporal los dos protagonistas adolescentes de la película.
 
Cuando muere la madre albanesa de Dany, de 16 años, éste abandona su Creta natal para ir a Atenas en busca de Odiseo, su hermano mayor, y convencerlo de emprender un viaje a Tesalónica en busca del padre griego que los abandonó desde niños. El asunto es importante debido a que según una legislación helénica que sólo reconoce el derecho de sangre y no el de suelo, ambos adolescentes deberán abandonar el país al cumplir los 18 años y regresar a Albania, patria materna que desconocen.
 
El viaje será así la oportunidad para un mutuo reconocimiento afectivo (Dany es homosexual y vive su disidencia erótica sin problemas, incluso con el mayor desenfado; su hermano supera sus reticencias morales y lo defiende de las agresiones homofóbicas), y también para entrar en contacto con una pareja de hombres gay que se vuelven familia sustituta. Este mundo de reacomodos sentimentales remite al cine del ítalo-turco Ferzan Ozpetek (Las hadas ignorantes, 2001) y a sus respuestas comunitarias frente al prejuicio social.

De manera un tanto esquemática, no por ello menos eficaz, Koutras opone la solidaridad fraterna y la hospitalidad como entendimiento civilizatorio a la mezquindad moral de un padre seco e irascible, candidato de un partido de ultraderecha, que rechaza todo trato con los hijos que lo cuestionan. Dany encuentra refugio en un mundo de irrealidad y fantasmagoría (mascotas de peluche, animales de cuentos de hadas, y el fetiche de una virilidad protectora) suerte de bálsamo para su prolongada infancia desvalida.

Hay además el culto a Patty Bravo, mítica cantante de baladas populares, en cuya identificación fantasiosa busca el joven un espacio de libertad que la sociedad le escatima. Como otros apátridas e inmigrantes despreciados, el adolescente homosexual vive en la Grecia de Xenia una creciente negación de la hospitalidad, esa virtud cuya lacerante ausencia provocó la destrucción de Sodoma. Se exhibe en la sala 1 de la Cineteca Nacional. 12 y 17.

 


Descarga la aplicación

en google play en google play