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Mediterráneo: El mar de los muertos

Bruselas. Por Pilar Cambra, Expansión.com | 25 de Abril de 2015 a las 14:07

Llamábamos al Mediterráneo el "Mare Nostrum", nuestro mar, unas aguas acogedoras y tranquilas... Estas aguas han dejado de ser un plácido lugar de grata navegación para convertirse en un lúgubre cementerio, en un mar de naúfragos muertos, de angustiados seres humanos que huyen de la guerra y la persecución. Allí, en el ex Mare Nostrum, se ahogan por cientos, por miles antes de llegar a las precarias -a menudo hostiles- tierras de promisión con las que han soñado. Las conclusiones de la Cumbre Europea sobre la inmigración del pasado jueves son de tal mezquindad ante la tragedia que aterran...

En el mes de octubre de 2013 hizo falta que murieran trescientas sesenta y seis personas frente a la isla italiana de Lampedusa, situada en el centro del Mediterráneo, para que Italia - ¡y sólo Italia, sin la más mínima reacción de la Unión Europea!- respondiese a la tragedia con el despliegue de un gran operativo militar en las aguas del Canal de Sicilia destinado a socorrer a las naves - miserables lanchas de goma en muchos casos, barcos más cerca del desguace que del trasporte en otros- cargadas de inmigrantes - muchas mujeres y muchos niños entre ellos- que partían desde las costas de Libia. La operación de llamó "Mare Nostrum" y le costaba a las arcas italianas 9,3 millones de euros al mes. El Gobierno de Mateo Renzi puso fin a esta operación el pasado 31 de octubre... Italia no podía soportar más esta gran carga aunque el primer ministro italiano reconocía que nos hallábamos ante "la nueva esclavitud del siglo XXI".

Con 1.600 inmigrentes fallecidos en este Mar de los Muertos en lo que llevamos de 2015, lo que Italia esperaba era que, con la autorización de la UE y de Naciones Unidas, fuera posible organizar una misión internacional en Libia que controlase sus playas y puertos, una operación de limpieza llevada a cabo por un contingente militar para tratar de poner fin a esta desesperada huida  de seres humanos que pagan a los traficantes un mínimo de dos mil dólares para iniciar una travesía en la que, frecuentemente, son abandonados a su suerte, cuando no arrojados al mar. Hay fundadas sosprechas de que estos nuevos esclavistas están en connivencia con el llamado Estado Islámico y que estos inmigrantes arrojados al mar son mayoritariamente cristianos. Se calcula, también, que en los infectos campos de refugiados libios hay un cuarto de millón de personas - 250.000 - esperando esas travesías del altísimo riesgo que los libren de la guerra y de la persecución.

 Y entonces se convoca - "con urgencia", ¡qué sarcasmo!- la Cumbre sobre la Inmigración de la Unión Europea que se celebró el pasado jueves...

Algún miembro del Parlamento Europeo ha calificado de "miserables" las conclusiones de la Cumbre. Es así: no hay otro adjetivo...

Uno de los acuerdos de los líderes de la UE es que sólo cinco mil de estos inmigrantes -los que tienen la suerte de llegar vivos...- podrán  permanecer en Europa. El resto deberán someterse a un "rapido retorno" - ¿a dónde: a los atestados campos de refugiados en Libia en los que les espera, de nuevo, el hambre y el terror?- controlado por el Frontex.

Se acordó también incrementar los fondos, sin especificar cuándo ni en qué cuantía, para la denominado "Operación Tritón" que consiste en misiones de control y vigilancia en el Mediterráneo.

Pero no hubo ningún consenso sobre reparto y acogida de estos inmigrantes en distintos países de la Unión. La Europa del Norte no quiere saber nada de la carga que esta inmigración puede suponer para la Europa del Sur, la puerta de entrada de los desesperados...

Hollande, el Presidente francés, ha sugerido que se gestione en la ONU un permiso para que los barcos europeos puedan opera en aguas libias, antes de que el Mediterráneo se trague más víctimas... ¿Para cuando ese permiso?... Se ignora.

Y eso fue todo en una de las más deplorables Cumbres europeas... Una de las preguntas puede ser esta: ¿por qué se ha controlado casi totalmente la acción de los piratas somalíes con barcos de todas las nacionalidades y, en cambio, cuesta tanto acabar con la masiva muerte de inmigrantes en el Mediterráneo? ¿Será porque en el caso de la piratería somalí estaban en juego los intereses económicos de muchas flotas pesqueras y en este drama que ahora contemplamos "sólo" se trata de vidas humanas de hombres, mujeres y niños que no tienen nada porque se les ha arrebatado todo, hasta la esperanza de seguir viviendo?


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