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El ejemplo de una familia guatemalteca en la lucha contra la delincuencia

None | 22 de Julio de 2006 a las 00:00
Una de las lecciones que con mayor vehemencia Mateo Pérez, originario de Guatemala y residente de West Palm Beach, ha inculcado en sus hijos es "trabajar como una familia y ayudarse mutuamente". Y eso justamente fue lo que hicieron esta semana, cuando un desconocido saltó sobre Pérez a las 10 p.m., cuando llegaba de trabajar, e intentó sofocarlo con sus manos con el único motivo de robarle la billetera. Todas las noches Candelaria Jacinto, esposa de Pérez espera la llegada de su esposo, de manera que cuando escuchó sus gritos salió en su auxilio. Jacinto, de tan sólo cinco pies de alta, corrió sin pensarlo, saltó sobre el asaltante que la superaba en altura y lo tiró al piso halándolo del cabello. Enseguida actuaron sus hijos: Juana, de 15 años, llamó al 911. Imelta, de 13, rompió una silla de plástico en la cabeza del frustrado ladrón, y le ató las piernas con su lazo de saltar. El más pequeño, Juan, de 10 años, le pegó con un palo al inmovilizado delincuente. Semejante ejemplo de trabajo en equipo puso a Craig Mack, de 23 años y residente de Loxahatchee, en prisión el lunes en la noche. Pérez, de 45 años, quien trabaja en jardinería y limpieza, dice que en los 17 años de vida en Estados Unidos nunca habían intentado robarlo.La reacción de la familia Pérez tiene asombrados tanto a la policía como a los funcionarios del consulado de Guatemala. "Esta gente -- los inmigrantes hispanos -- que venía siendo víctima de robos y maltratos, por fin está reaccionando ante el crimen en su vecindario", dijo la capitán Mary Olsen de la policía de West Palm Beach. Y sorprende aun más porque la comunidad que reside en esta parte de West Palm Beach, principalmente de origen maya-guatemalteco, es muy pacífica. "Para personas que normalmente no pelean con nadie, llegar al punto de enfrentarse a otros para protegerse a sí mismos y a su familia, es un gran paso", agregó la oficial. Desde enero de este año se han denunciado 64 robos a inmigrantes y al parecer se están viendo los frutos del trabajo que la policía de West Palm Beach ha estado haciendo con inmigrantes latinoamericanos para ganarse su confianza. Según Olsen, los robos se han reducido y los ladrones han sido aprehendidos. El año comenzó con 15 robos y en junio se registraron tres. Pero la reacción de la familia Pérez no es la primera de que se ha tenido conocimiento en el área. En marzo pasado, Ralph Thomas, de 47 años forzó su entrada a la Iglesia del Nazareno, en el 5312 Broadway. Para su sorpresa, los guardianes guatemaltecos del templo los atraparon y lo ataron hasta que la policía llegó a la escena. "Es muy bueno que esa comunidad le esté dejando saber a los criminales que no van a aguantar más sus asaltos", dijo Beatriz Illescas, cónsul general de Guatemala en Miami. Fuente: Redacción El Sentinel, Florida

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