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Con su deportación, crece papel de Elvira Arellano

LaVoz.com. Desde Chicago, Illinois. | 20 de Agosto de 2007 a las 00:00
Un día después de que Elvira Arellano fue arrestada por agentes federales en Los Angeles y deportada rápidamente a México, la inmigrante ilegal que se refugió en una iglesia de Chicago durante un año era percibida como una mártir viviente por algunos activistas. Ella ya se había convertido en un símbolo de la condición difícil de los padres inmigrantes ilegales. Pero ahora que fue separada de su hijo nacido en Estados Unidos, materializándose los temores de miles de inmigrantes ilegales, ella es algo más, dijeron el lunes sus partidarios. "Elvira nos dejó algo a todos nosotros, ha dejado un legado", dijo la activista Jacobita Alonzo a una multitud de aproximadamente 50 personas durante un mitin en el centro de la ciudad frente a una oficina federal de inmigración en Chicago. "Todas somos Elvira Arellano. Todas somos madres. Todas somos proveedoras solas", subrayó. En Chicago, Alonzo y otras personas hablaron sobre lo que Arellano quería que hicieran, incluso ir a Washington el próximo mes para cabildear por una reforma de inmigración. Y los activistas reunidos señalaron que ella es un símbolo de una política gubernamental de inmigración que separa a las familias. "Esto pone un rostro a cientos de deportaciones que ocurren cada semana", dijo Ricardo Muñoz, un concejal de Chicago. "Porque se están separando familias todos los días". Las estadísticas muestran que la cifra de deportaciones se ha incrementado agudamente. A principios del año, el Departamento de Seguridad Interna entregó cifras a la AP que lo muestran: de abril a junio del 2006, el programa de operación de fugitivos de la Agencia de Inmigración y Aduanas realizó 4.516 arrestos, más del doble de los 2.234 realizados en el mismo período del 2005. Esas cifras no incluyen los arrestos realizados en lugares de trabajo, los cuales subieron de 1.292 en el año fiscal del 2005, a 4.383 en el año fiscal del 2006. Pero los activistas cuestionan el efecto que tendrá la deportación de Arellano tanto en el movimiento como en los mismos inmigrantes ilegales. Algunos activistas dicen que su historia convertirá lo que es frecuentemente una historia de cifras y de trabajadores indocumentados anónimos en la del sufrimiento de una mujer y su hijo. "Pienso que afecta al movimiento porque da un rostro personal a lo que es un lugar muy común fácil de pasar por alto cuando se trata de una enorme cifra de personas", dijo Brent Wilkes, director ejecutivo nacional de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos. "Pienso que su valentía de convertirse, en esencia en una mártir para el movimiento, ayudará", señaló. "Esto se trata en muchos sentidos de denigrar a extranjeros desconocidos. Aquí se trata de un individuo". Bertha Rangel, una mujer hispana de 26 años que llevó a sus tres hijos pequeños al mitin, dijo que la experiencia de Arellano, "nos despierta, nos despierta para hacer algo". Liz Conde, una inmigrante ilegal guatemalteca de 22 años, se pregunta si llevar a Arellano a México, separándola de su hijo, Saúl, tendrá un efecto atemorizante. "Es una estrategia de miedo", señaló. "Cuando la gente ve esto en las noticias, por supuesto que tiene un efecto sobre ellos. Quizá mantendrá a la gente en sus casas un poco más por temor a que si van a trabajar ... podrían no regresar".

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