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Costarricense pierde batalla para no ser deportada

LaVoz.com. Desde Washington. | 22 de Agosto de 2007 a las 00:00
Cuando la reforma migratoria quedó estancada en el Congreso, María González vio esfumarse sus esperanzas de permanecer en el país donde vive desde que tenía cinco años y en el que vislumbraba un futuro promisorio. Salvo que el Congreso dé una sorpresa y reviva la iniciativa, González, una estudiante universitaria de 21 años del Westminster College de Fulton, Misurí, será deportada el año que viene y seguirá los pasos de sus padres, enviados de vuelta a Costa Rica hace dos años. "Obviamente, es una situación terrible", declaró González en una entrevista telefónica. "Me hizo madurar más rápido, contra mi voluntad. No ha sido nada fácil", agregó. González nació en Alajuela, Costa Rica, y no visita su país desde que tenía cinco años, cuando sus padres la trajeron a Estados Unidos con visas turísticas de seis meses en busca de una vida mejor. Su existencia está en un limbo desde el 2002, en que una pista anónima hizo que surgieran interrogantes en torno a la situación migratoria de su padre, Marvin González, quien trabajaba en la oficina de correos de gobernador Bob Holden en Port Jefferson. La familia González había perdido la oportunidad de solicitar la residencia legal debido a una confusión en torno a los documentos que necesitaba. Marvin González fue despedido de su trabajo y él y su esposa fueron deportados en el 2005. María logró que el servicio de inmigración le concediese una prórroga de un año, la cual fue renovada en el 2006. Su ilusión era que el Congreso aprobase una reforma migratoria que resolviese su situación y la de miles de estudiantes indocumentados que desean proseguir sus estudios en este país. González se convirtió en una militante de la causa de los estudiantes indocumentados y viajó 11 veces a Washington para promover una legislación conocida como el DREAM Act. La medida habría permitido a unos 50.000 estudiantes indocumentados que ingresaron al país antes de cumplir los 16 años obtener la residencia legal si seguían sus estudios universitarios o se enrolaban en las fuerzas armadas. El DREAM Act, no obstante, no fue aprobado por el Congreso el año pasado y lo mismo ocurrió este año, cuando fue incorporada a una reforma más amplia que contó con el apoyo de los líderes legislativos de ambos partidos y del presidente George W. Bush pero no logró los votos necesarios en el Senado. Las autoridades le dieron a González una tercera y última prórroga. Una vez vencida esa prórroga, tendrá que dejar el país. La fecha límite es el 30 de junio del 2008. "Me siento muy decepcionada porque me esforcé mucho para conseguir quedarme", expresó González. "En los últimos años conocí una cantidad de estudiantes que están en situación parecida. Queremos quedarnos, tener la posibilidad de vivir en este país, hacer una contribución a la comunidad". González dijo que extraña a sus padres, pero que su vida está en Estados Unidos. Sus padres, indicó, tienen problemas para salir adelante en Costa Rica tras ausentarse de allí durante 14 años. Su madre trabaja en lo que puede, mayormente enseñando inglés en una escuela primaria. Su padre fue chef de un restaurante durante un tiempo, pero en una ciudad a cuatro horas de la ciudad donde estaba su esposa. Dejó ese trabajo para estar junto a su esposa y ahora trabaja en la industria pesquera. González no puede visitar a sus padres porque no podría regresar a Estados Unidos. Y ellos tienen prohibido volver a Estados Unidos por diez años. "Quiero cumplir mis sueños, pero también quiero que mis padres sean parte de ellos", expresó. "Mi ilusión es estudiar leyes algún día". Cuando sus padres se fueron, González se quedó viviendo con la familia de su mejor amiga en Jefferson City. En Westminster, vive en los dormitorios estudiantiles y ha trabajado en un banco y en otras actividades para costear sus estudios. También sacó préstamos estudiantiles. El mes pasado, el senador demócrata Dick Durbin dijo que incluirá el DREAM Act como una enmienda de otra legislación sobre cuestiones militares cuando el Congreso reanude sus sesiones tras el receso de verano. Espera que la medida reciba apoyo porque ayudaría a satisfacer la demanda de nuevos reclutas. "Las fuerzas armadas han eliminado muchos requisitos porque no consiguen suficientes reclutas; no hay que subestimar la importancia que tienen estos jóvenes para la seguridad nacional", manifestó el legislador. No será fácil conseguir apoyo para su propuesta ya que muchos piensan que la Dream Act tiene las mismas fallas que condenaron la reforma migratoria. "Dice que los inmigrantes ilegales no son ilegales porque son buenos estudiantes secundarios. Eso es algo que ya no podemos aceptar", declaró John Keeley, del Centro de Estudios sobre Inmigración, el cual promueve una legislación más dura hacia los indocumentados. "Ilegal quiere decir ilegal". Keeley dice que los culpables de la situación que enfrentan estos jóvenes son los padres. González no se amilana ante las críticas. "Si alguien puede mirarme a la cara y decir honestamente 'usted tiene que irse', lamento que piense así. Pero voy a seguir luchando", señaló.

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