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Más de 2.000 migrantes han muerto en el Mediterráneo en lo que va de año

Roma. Agencias. | 4 de Agosto de 2015 a las 10:13

Más de 2.000 migrantes han muerto intentando cruzar el Mediterráneo en lo que va de año. La gran mayoría de ellos trataba de llegar a Italia. Son los datos de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), que señalan un aumento de víctimas respecto al año anterior. Así, en el mismo periodo de 2014 fueron 1.607 los fallecidos. Este año, 400 personas más han perdido la vida.

Dentro del Mediterráneo, el canal de Sicilia es la ruta más mortífera para las personas que arriesgan sus vidas buscando un futuro mejor. En este cruce, que conecta Libia con Italia, se amontonan las barcazas, normalmente en malas condiciones y no aptas para navegar, con las que las mafias de traficantes de personas llevan hacinados a los migrantes.

Aunque Italia y Grecia reciben un número similar de migrantes (97.000 en Italia frente a 90.500 en Grecia), 1.930 personas perdieron la vida tratando de llegar a Italia, una cifra exorbitante frente a las 60 que lo hicieron intentando alcanzar Grecia.

Las cifras son estimaciones y podrían ser todavía más numerosas, alertó la OIM, porque es imposible tener datos precisos y cabe la posibilidad de que haya embarcaciones que se hayan hundido sin ser rescatadas o muertes que no se hayan registrado. El trayecto más peligroso vivió la última tragedia la semana pasada, con la muerte de 21 personas.

Todos los fallecidos habían muerto a bordo de las embarcaciones en las que viajaban cuando llegaron los guardacostas para socorrerlos. Dos fueron hallados el pasado viernes por una nave de la Guardia Costera, mientras que otros cinco fueron rescatados el sábado por la nave Bourbon Argos de Médicos Sin Fronteras a unas 30 millas de la costa de Libia.

Otras 14 personas fueron encontradas sin vida el martes pasado por la nave militar irlandesa L. E. Niamh, del dispositivo comunitario de vigilancia Tritón. Dado que en los cuerpos no había signos de violencia, las autoridades italianas se plantean la posibilidad de que sus muertes se deban al fuerte calor y al hacinamiento en la embarcación en la que viajaban junto a otras 500 personas. Una hipótesis que apoyó el personal de la OIM del sur de Italia que, tras entrevistar a los supervivientes, apuntaron que los fallecidos murieron porque el motor de la embarcación se recalentó demasiado y los migrantes tuvieron que utilizar el agua a bordo para enfriarlo y murieron de sed y calor.

Esta zona negra también vivió el mes de julio la trágica historia de una niña siria de once años que murió de un coma diabético en una patera después de que traficantes libios robaran su medicación. Lo contó el padre de la menor al comisario Carlo Parini, uno de los jefes de la policía de Siracusa, al que le explicó entre lágrimas que se vio obligado a dejar en el mar el cadáver de su hija.

El director general de la OIM, William Lacy Swing, ha calificado estas situaciones de "inaceptables", porque no se puede permitir que "la gente que huye de conflictos, persecuciones y miseria en el siglo XXI tenga que soportar estas experiencias terribles en sus países de origen, por no hablar del camino, y luego morir a las puertas de Europa".

A pesar de la magnitud de la tragedia, la OIM destacó que podría haber sido peor si no fuera por los esfuerzos de los guardacostas que, a diario, patrullan las aguas del Mediterráneo en busca de embarcaciones con migrantes a la deriva. De hecho, unos 188.000 migrantes han sido rescatados en lo que va de año en el Mediterráneo, un número que pronto alcanzará las 200.000 personas debido a las buenas condiciones meteorológicas y el empeoramiento de los conflictos en el norte de África.


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