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Senadores Republicanos están divididos en tema sobre el derecho a ciudadanía por nacimiento

Washington. DPA. | 20 de Agosto de 2015 a las 13:37

Los candidatos republicanos se encuentran divididos sobre si hay que negar el derecho automático a la ciudadanía estadounidense a los hijos de inmigrantes indocumentados nacidos en Estados Unidos, tal y como propone el multimillonario Donald Trump.

El magnate quiere evitar que un niño nacido en Estados Unidos de padres indocumentados pueda obtener automáticamente la nacionalidad estadounidense. Trump considera que el derecho automático a la ciudadanía estadounidense "constituye el mayor imán para la inmigración ilegal".

Pero Donald Trump no es el único candidato republicano que está a favor de negar el derecho automático a la ciudadanía a todos los nacidos en Estados Unidos para luchar contra la inmigración ilegal y "el turismo de parto" o "turismo de maternidad".

El gobernador de Wisconsin Scott Walker, el senador de Carolina del Sur Lindsey Graham, el neurocirujano Ben Carson y el senador por Texas Ted Cruz apoyan la propuesta de Trump. Y el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, se ha mostrado a favor de "revisarlo".

"Necesitamos acabar con la ciudadanía por nacimiento para inmigrantes ilegales", escribió en Twitter el gobernador de Luisiana Bobby Jindal.

En cambio, el ex gobernador de Florida Jeb Bush, el ex gobernador de Nueva York George Pataki, el gobernador de Ohio John Kasich, el senador Marco Rubio y el ex gobernador de Virginia Jim Gilmore se oponen a modificar el derecho automático a la ciudadanía estadounidense por nacimiento, contenido en la Decimocuarta Enmienda de la Constitución.

"Estoy abierto a hacer cosas para evitar que la gente venga a Estados Unidos para sacar partido de la Decimocuarta Enmienda, pero no estoy a favor de revocarlo", dijo Rubio, que es de origen cubano.

"Es un derecho constitucionalmente protegido y no estoy a favor de revocarlo", señaló Bush, casado con una mexicana.

El Pew Hispanic Center calcula que 340.000 de los 4,2 millones de niños nacidos en Estados Unidos en 2008 eran hijos de inmigrantes indocumentados, lo que equivaldría a un 8 por ciento.

A diferencia de otros países, Estados Unidos se rige por el llamado principio de "ius soli" (derecho de suelo, en latín), por lo que concede la ciudadanía estadounidense a todos los nacidos en el país, sin que importe la nacionalidad o el estatus legal de sus progenitores. Otros países se rigen por el llamado "ius sanguinis" (derecho de sangre).

De este modo, un niño nacido en Estados Unidos obtiene automáticamente la nacionalidad, aunque sus padres sean inmigrantes indocumentados o estén en el país, por ejemplo, de turismo.

La probabilidad de reformar la cláusula de ciudadanía de la enmienda 14 es remota, ya que es parte del núcleo fundamental de las enmiendas de la Constitución de Estados Unidos.

De acuerdo con la Cláusula de ciudadanía de la Decimocuarta Enmienda a la Constitución, ratificada en 1868, una persona es ciudadana estadounidense automáticamente al nacer en Estados Unidos, al nacer en otro país siendo hijo de padres estadounidenses o habiendo nacido en otro país a través de un proceso de nacionalización.

Tras la Guerra Civil en Estados Unidos, se añadió la cláusula de la ciudadanía a la Decimocuarta Enmienda para dejar claro que todos los afroamericanos y esclavos liberados eran ciudadanos estadounidenses, de acuerdo con la Constitución.

Sus opositores argumentan que hijos de inmigrantes indocumentados que obtienen automáticamente la ciudadanía estadounidense pueden esponsorizar a sus padres para que obtengan la ciudadanía cuando sean mayores de edad.

Muchos políticos republicanos también denuncian "el turismo de parto" o "turismo de maternidad": la existencia de redes mafiosas que llevaba mujeres embarazadas a Estados Unidos con visado de turista con la finalidad de dar a luz allí y de esta manera el niño pueda obtener la ciudadanía estadounidense.

El Center for Immigration Studies considera que al año nacen unos 36.000 niños por "turismo de parto".

Sus defensores consideran que la Decimocuarta Enmienda es exitosa, sin quererlo, como una política para asimilar los hijos de los inmigrantes, ya que éstos son tratados legalmente de igual forma que los niños cuyos padres son ciudadanos estadounidenses. Y advierten que revocar este derecho crearía ciudadanos de segunda clase.


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