Escúchenos en línea

Gran diferencia entre la experiencia inmigrante actual y de la que se habla en las campañas

Washington. Agencias. | 1 de Octubre de 2015 a las 17:07

Dos nuevos estudios resaltan el abismo que hay entre la experiencia inmigrante actual en Estados Unidos y la que con frecuencia retratan los republicanos en sus campañas políticas y en el Congreso. Los estudios, de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina, así como del Instituto de Políticas Migratorias (MPI), también muestran cómo  los cambios en políticas pueden tener un efecto para mejorar o empeorar.

Mientras  los  contendientes presidenciales republicanos retratan una nación bajo amenaza por parte de inmigrantes que perjudican a Estados Unidos y se rehúsan a asimilarse, el nuevo informe de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina -titulado “La integración de los inmigrantes a la sociedad estadounidense”- muestra diametralmente lo opuesto. Julia Preston resume este informe en el New York Times:

“Las más recientes generaciones de inmigrantes se están asimilando a la sociedad estadounidense tan rápido y tan ampliamente como las anteriores, con su integración incrementándose a lo largo del tiempo ‘en todos los resultados que se pueden medir’, según un informe publicado por las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina.  Los niveles educativos de los inmigrantes, la diversidad de sus trabajos, sus ingresos y su dominio del inglés mejoran mientras más tiempo viven en Estados Unidos, y eso es mucho más benéfico para sus hijos nacidos en el país, concluyó el informe”.

“…El informe se enfocó en 41 millones de personas nacidas fuera del país -incluyendo a unos 11.3 millones de inmigrantes que están aquí indocumentadamente- y sus hijos nacidos en Estados Unidos, unos 37 millones de estadounidenses. En conjunto, las dos generaciones incluyen a una de cada cuatro personas en este país. El aprendizaje  del  idioma  inglés ‘está ocurriendo tan rápido o más velozmente que cuando llegaron las primeras oleadas de inmigrantes sobre todo europeos en el Siglo XX’, encontró el informe.

“Sobre la delincuencia, el informe halló que los hombres inmigrantes de entre 18 y 39 años fueron encarcelados en una cuarta parte en comparación con el porcentaje de hombres estadounidenses en ese rango de edad. ‘Ciudades y vecindarios con grandes concentraciones de inmigrantes tienen tasas mucho menores de delincuencia y violencia’ que lugares similares sin inmigrantes, se dijo en el reporte”.

Mientras tanto, apenas estamos empezando a evaluar  en  su  totalidad el permanente daño del incremento en la aplicación de las leyes migratorias llevada a cabo durante los primeros años del gobierno de Obama y con la complicidad de un Partido Republicano cuyo único objetivo en política migratoria es que haya mayor seguridad. Las cifras récord de deportaciones llevadas a cabo en los primeros años de este gobierno están teniendo un efecto perjudicial en las miles de familias y sus hijos que ahora están separados de su mamá o su papá, como lo demuestra el nuevo estudio del Instituto de Políticas Migratorias. Lydia DePillis escribe un resumen en el Washington Post, titulado “Estados Unidos ha deportado a más de medio millón de padres desde 2009. Esto es lo que les pasa a sus hijos”:

“Si hay un tema que anima a la campaña presidencial del favorito Donald Trump es el de los 11.3 millones de inmigrantes ilegales que viven en Estados Unidos, muchos de los cuales según Trump deportaría. Además de las dificultades prácticas de llevarlo a cabo, nuevas investigaciones muestran los devastadores efectos en los niños cuando sus padres son regresados a sus países. El gobierno de Obama ya ha expulsado a unas 3.7 millones de personas que estaban viviendo aquí ilegalmente entre 2009 y 2013.  Si bien el ritmo de deportaciones ha descendido considerablemente, con un cambio en la aplicación de la ley en torno a expulsar a aquellos que en verdad hayan cometido delitos en Estados Unidos, el Instituto de Políticas Migratorias calcula que varios cientos de miles de niños tienen un padre o ninguno de sus padres en Estados Unidos como resultado de ello”.

De acuerdo con Frank Sharry, director ejecutivo de America’s Voice, “está claro que los inmigrantes de hoy están motivados por el mismo deseo de lograr una vida mejor para ellos y sus familias en Estados Unidos como en el pasado. Desafortunadamente, a demasiados republicanos, tanto en el Congreso como en las campañas, les parece fácil ignorar esos hechos y de ese modo son presas de los miedos hacia ‘el otro’. Estas distorsionadas opiniones socavan el buscar políticas que mantengan a las familias unidas y fomenten la integración”.

Mientras el estudio del MPI presenta evidencia inquietante sobre los excesos de la aplicación de las leyes migratorias, también vemos nuevas señales de cómo políticas proinmigrantes pueden cambiar vidas para mejorar. Esther Yu-His, de Think Progress, cuenta la historia de Denisse Rojas, una beneficiaria de DACA que ahora estudia en la Escuela de Medicina de Icahn, en Mount Sinai:

Denisse Rojas, una inmigrante mexicana de 25 años que llegó a este país cuando sólo tenía seis meses de edad, ha soñado en convertirse en doctora. Ella quiere hacer su parte para cerrar las disparidades en el cuidado de la salud de las que fue testigo en su comunidad. “Vi cómo un miembro de mi familia murió tres meses después de haber sido diagnosticado de cáncer gástrico”, contó Rojas durante una entrevista con ThinkProgress. “Ella no podía pagar una consulta con el médico. Me di cuenta de lo vulnerables que éramos. Al ver esas disparidades en mi familia y en mi comunidad, me animé a ser doctora”…debido a su estatus como inmigrante indocumentada, los objetivos profesionales de Rojas parecían imposibles. La ley migratoria federal prohíbe que inmigrantes indocumentados que viven en diversos estados reciban beneficios públicos, incluyendo cédulas profesionales. Como resultado de ello, las escuelas de medicina han desanimado durante mucho tiempo a inmigrantes indocumentados solicitar sus programas, dado que a los estudiantes les sería imposible solicitar la cédula necesaria para ejercer la medicina. Los solicitantes deben también proveer un número de Seguro Social como prueba de identidad para solicitar dicha cédula, lo que muchos indocumentados no tienen.

Todo eso cambió, sin embargo, cuando a Rojas se le otorgó un número a través del programa del presidente denominado Acción Diferida para Quienes Llegaron en la Infancia (DACA). El programa permite a los beneficiarios recibir autorización temporal para trabajar y alivio de deportación.

Rojas es una de las 140 personas admitidas por la prestigiosa Escuela de Medicina de Icahn en Mount Sinai este semestre, y una de las primeras dos inmigrantes indocumentadas en ser aceptadas en esta escuela. Ahora que ha recibido su bata blanca, tiene la esperanza de ir hacia la atención primaria o a emergencias, y planea ayudar a la población inmigrante marginada que vive en la ciudad de Nueva York, donde se localiza su nueva escuela.


Descarga la aplicación

en google play en google play