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Arrogancia, negar actas a hijos de padres migrantes

Washington. The Washington Post | 7 de Octubre de 2015 a las 13:58

La 14va. Enmienda, ratificada en 1868, estipula llanamente que la ciudadanía se confiere de manera automática a cualquiera que nazca en Estados Unidos. Últimamente, el estado de Texas, cegado hacia la ley por su antipatía dirigida a los inmigrantes indocumentados, ha determinado que de alguna manera queda exento de dicha provisión constitucional.

En un acto de sorprendente arrogancia oficial, el Estado se ha negado a otorgar actas de nacimiento a un creciente número de menores nacidos en Texas cuyos padres son inmigrantes indocumentados. Sin las actas de nacimiento, los menores enfrentarán obstáculos para ser inscritos en guarderías y escuelas, recibir beneficios médicos –incluso para ser bautizados.

Los menores, quienes hasta ahora suman varios cientos, y posiblemente miles, son ciudadanos estadounidenses. Aun así, al negarles sus actas de nacimiento, bajo el pretexto de que los documentos de sus padres –incluyendo pasaportes y tarjetas de identificación con fotografía emitidas por consulados mexicanos– no cumplen con los estándares estatales, Texas los está dejando sin estado, negándoles sus estatus de personas y privándolos de sus derechos y privilegios.

Ningún otro estado ha incurrido en tan perniciosa campaña en contra de menores que no tienen la culpa de haber nacido de padres inmigrantes ilegales en Estados Unidos. Mientras que una media docena de candidatos republicanos han dicho estar a favor de las garantías de ciudadanía por derecho natural que ofrece 14va. Enmienda, sólo Texas ha adoptado medidas cuyo efecto es querer anular dichas garantías de manera unilateral.

La postura del Estado es que está haciendo valer ciertas normas que por mucho tiempo han estado vigentes en torno a los documentos que les son aceptados a los padres de familia que desean obtener actas de nacimiento de parte de los registros locales. Entre los documentos aceptables se incluyen licencias de manejar, visas estadounidenses y tarjetas de identificación electoral otorgadas por México y otros países.

Al no contar con dichos documentos, muchos inmigrantes indocumentados en el pasado presentaban a los funcionarios locales tarjetas de identificación con fotografía otorgadas por una docena de consulados mexicanos en Texas. Pero en los últimos dos años, a manera que los republicanos se rehusaron a apoyar las iniciativas del presidente Obama para otorgar protección temporal a algunos inmigrantes ilegales para evitar que fueran deportados, Texas tomó medidas drásticas, declarando que los registros ya no aceptarían las tarjetas consulares a los padres de familia que buscaban obtener actas de nacimiento para sus hijos.

Grupos en representación de los inmigrantes indocumentados y de sus hijos están demandando al Estado ante una Corte federal.

Los funcionarios de Texas dicen que su interés es combatir el fraude y el robo de identidad, insistiendo que los consulados mexicanos otorgan tarjetas de identificación con fotografía sin autentificar los documentos presentados por los inmigrantes –una acusación que los funcionarios mexicanos niegan rotundamente. Muchos otros estados aceptan las tarjetas consulares como formas de identificación válidas.

De cualquier manera, si Texas no acepta las tarjetas consulares, entonces está obligado a encontrar otros medios para otorgar actas de nacimiento a menores nacidos en el estado; ya que el estatus migratorio de sus padres es irrelevante. El viernes, los abogados en representación de unos 60 padres de familia indocumentados y sus hijos le pidieron a un juez federal que obligara al estado a otorgar las actas de nacimiento.

La postura de Texas hace que los menores y sus padres queden sujetos a una especie de galería de espejos kafkiana. Oficialmente, el estado reconoce que los menores son ciudadanos estadounidenses, y dice que sus actas de nacimiento están en la base de datos del mismo.

Pero sin otorgarles dichas actas, deja a ciertos inmigrantes sin la habilidad de demostrar que los menores son sus hijos, y a éstos sin la habilidad de demostrar su existencia ante cualquier capacidad oficial. Eso no es gobernar, eso es acoso y opresión.


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