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Oportunidades y problemas para latinos en el sur de Utah

Agencia EFE. Desde Salt Lake City, Utah. | 4 de Septiembre de 2007 a las 00:00
El rápido crecimiento urbano en el sur de Utah ha creado inmejorables oportunidades de trabajo para obreros latinos de la construcción, pero también ha generado un movimiento anti-inmigrante, según empresarios y políticos locales. Según recientes datos del Censo, la ciudad de St. George, sede administrativa del condado Washington, creció casi el 40 por ciento desde el 2000, y cuenta ahora con 68.000 habitantes, de los cuales unos 8.000 son latinos (aunque datos locales llevan ese número a 12.000). St. George es el área metropolitana de mayor crecimiento proporcional en el país. En la actualidad, de acuerdo con estadísticas locales, se están construyendo unas 3.500 casas por año, tres veces más que hace siete años. Ante ese crecimiento, la demanda por obreros de la construcción calificados sigue aumentando, lo que ha provocado la llegada de inmigrantes de México y de América Central, con o sin sus documentos de inmigración en orden, que buscan ocupar esas vacantes. Según el empresario Jason Phillips, el ingreso promedio de sus obreros es de 18 dólares la hora y, como son pocos los anglosajones que se dedican a la construcción, su negocio depende de la mano de obra latina. Phillips indicó que los subcontratistas están "desesperados por trabajadores", por lo que "nadie habla sobre trabajadores indocumentados". "Uno sabe que muchos de ellos son ilegales, pero los empleadores simplemente miran para otro lado", declaró Phillips. Por su parte, el senador republicano Bob Bennett reconoció que "la economía del condado Washington depende en gran medida de trabajadores indocumentados de México y de América Latina", y advirtió que la deportación de esos obreros "causaría una seria recesión económica en Estados Unidos". Scott Hirschi, director de desarrollo económico del condado Washington, aseguró que un 15 por ciento de todos los trabajos de este condado se relacionan directamente con la construcción y otro 30 por ciento mantienen una relación indirecta (mueblerías, seguros, hipotecas). Esta llegada en masa de latinos a St. George ha provocado duras reacciones por parte de grupos y dirigentes anti-inmigrantes. Por ejemplo, el empresario Jonathan Koski, quien además se desempeña como director regional del llamado Cuerpo de Defensa Civil "Minuteman" del sur de Utah, sostuvo que "hacen falta más redadas" en la zona y aseveró que si se deportase a los indocumentados, "habría toneladas de personas" que ocuparían esos trabajos. Por su parte Phyllis Sears, fundadora del Consejo Ciudadano sobre Inmigración Ilegal, acusó a las empresas constructoras de contratar indocumentados "para no pagarles salarios dignos a los trabajadores estadounidenses". Sears, dirigente republicana local, lidera una campaña para que las empresas constructoras, los hoteles y los restaurantes de St. George se comprometan públicamente a no contratar a indocumentados.

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