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Legisladores analizan impacto la inmigración en la fuerza laboral de EEUU

Agencia EFE. Desde Washington. | 6 de Septiembre de 2007 a las 00:00
El Subcomité de Inmigración de la Cámara de Representantes analizó el jueves el impacto de la inmigración en la fuerza laboral de EEUU donde, por ejemplo, el 70 por ciento de los trabajos agrícolas los desempeñan inmigrantes. Por eso, Michael L. Barrera, Presidente de la Cámara Latina de Comercio, está a favor del llamado "Decreto sobre Seguridad a través de una Inmigración Regularizada y una Economía Fuerte" (STRIVE Act por sus siglas en inglés). Este decreto, en su opinión, "constituye una vía para alcanzar una reforma migratoria general". Para Barrera, su apoyo al decreto contribuye al compromiso que la comunidad de empresarios comparte para la aceptación de una reforma migratoria global. "Este decreto fomenta unas mayores medidas de seguridad tanto en las fronteras como en el interior", señaló, "así como la renovación del sistema de verificación laboral, un nuevo programa de contratación, un programa de legalización de trabajadores indocumentados, y la agilización del sistema de distribución de los permisos de trabajo". Barrera hizo varias observaciones sobre el decreto STRIVE, destacando las mejoras que éste supondría a las regulaciones actuales. En este sentido cree que es necesario extender el Sistema de Verificación Laboral Electrónica "hasta un período de seis años, en función del tamaño de la empresa que contrata: 1 año para las compañías más importantes; 2 años para las grandes empresas; 3 años para las de tamaño medio; y 4 años para las empresas pequeñas". "Además, señaló, la legislación debería tener en cuenta las discrepancias en el nivel educativo y de destrezas que es exigido para ciertos empleos, ya que, por ejemplo, no todas las empresas contratantes en un área con alto desempleo exigen el mismo tipo de trabajadores". Los trabajadores inmigrantes constituyen una parte importantísima en la economía de EEUU -el 14 por ciento de la mano de obra en todo el país-, y suelen desempeñar tareas que los norteamericanos simplemente no quieren. "Los inmigrantes desempeñan el 70 por ciento de los empleos agrícolas en los EEUU", indicó Barrera, "el 33 por ciento en el mantenimiento de edificios y jardines, el 22 por ciento en la preparación de comida y el 22 por ciento en la construcción". "Tan sólo la industria agrícola sufriría 12 millones de dólares en pérdidas sin mano de obra inmigrante, y hasta un tercio de la producción se desplazaría a otros países", agregó. "Si estos trabajadores salieran del país o formaran parte de la economía sumergida, la insolvencia llegaría hasta los 500.000 millones de dólares en el año 2022, y se gastarían más millones del Tesoro de lo que se habría recaudado en impuestos", añadió. Sin embargo en la misma audiencia se escucharon voces bien diferentes como la de Julie Kirchner, directora de Relaciones Gubernamentales de la organización FAIR (Federation for American Emigration Reform), quien subrayó que, con el decreto, en lugar de mejorar, empeorará el actual sistema migratorio. "Conceder amnistía a inmigrantes indocumentados, el Congreso recompensa aquellos que transgreden abiertamente nuestras leyes migratorias y fomenta más inmigración ilegal", dijo Kirchner. En su opinión, según los cálculos de FAIR, la inmigración añadiría 50 millones de personas a la población de EEUU en el año 2050, lo que tendría efectos devastadores en el país. Entre los efectos de esa situación, estaría una influencia negativa sobre los trabajadores y contribuyentes norteamericanos, sobre el medioambiente y, lo más importante, en el cumplimiento de la ley. El reverendo Luis Cortés, que también testificó en la audiencia y representa a la Red Nacional Esperanza, se refirió al miedo que muchos inmigrantes tienen en estos momentos y dijo que a veces, él mismo se pregunta si es necesario que lleve encima su pasaporte. "Para miles de ciudadanos norteamericanos de tercera, cuarta e incluso quinta generación, el color de su piel define en la actualidad los límites de sus derechos, dijo Cortés quien subrayó que "el color de nuestra piel o el sonido de nuestro acento nos otorga el "privilegio" de ser detenidos, acosados o abordados con el fin de determinar nuestro estatus".

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