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Inmigrante recibe residencia permanente por maltrato familiar

Los Ángeles, EEUU. La Opinion. | 17 de Noviembre de 2015 a las 15:54

Una tarde como cualquier otra, después de que su madre la maltrató físicamente Glenda Abrego, de 17 años de edad, decidió dejar su pequeño pueblo en el norte de El Salvador para probar suerte en Estados Unidos.

Con solo la ropa que tenía puesta y sus únicos zapatos tenis, Glenda se aventuró hacia el norte.

“Yo quería irme de ahí (El Salvador). No tenía nada más que hacer. No tenía futuro y mi familia no era buena conmigo”, dijo la joven, quien acaba de regularizar su situación migratoria gracias a una visa especial para jóvenes que han recibido maltrato familiar.

“Me cansé de ellos y me fui caminando, si hubiera sabido más sobre el viaje, creo que hubiera traído un suéter”.

Glenda asegura que encontró mucha gente buena en el camino que la ayudaron a cruzar la frontera de Guatemala y México, y posteriormente la frontera de Estados Unidos y México. El trayecto duró varios días. La Patrulla Fronteriza la detuvo a 10 minutos de haber cruzado el Río Grande, en Texas.

“A uno, [los agentes fronterizos] le hacen preguntas como de dónde vienes, qué andas haciendo. En ese momento yo creí que me iban a regresar. Cuando a uno lo detienen en la hielera [centro de detección fronterizo] uno piensa que lo van a mandar de regreso. No le dicen nada por varios días y sólo te hacen preguntas”, dijo Glenda.

Por tres meses, Glenda estuvo en albergues juveniles. Ella intentó que sus tíos aceptaran recibirla en su casa, pero ninguno quiso hacerse cargo, hasta que la esposa de uno de ellos, una señora mexicana, que jamás había tenido contacto con la joven, convenció al tío de Glenda de aceptarla.

“Esta señora me ha dado lo que mi madre nunca me dio. Con ella tengo amor, atención y un hogar”, dijo la joven que aspira a ser científica de la NASA.

Visa especial para jóvenes

Joseph Winer, representante legal de Public Counsel, dijo que en los casos en que los menores de edad han sufrido abuso, abandono o negligencia, pueden ser elegibles para recibir una visa especial llamada “Special Immigrant Juvenile Status” (Estatus Especial para Inmigrantes Juveniles).

“Hay que comprobar que el menor no puede ser reunificado con sus padres. Se requiere una declaración del menor y, en este caso, la madre fue notificada y firmó un formulario demostrando que sabe de este proceso”, dijo el abogado.

En el caso de Glenda, Public Counsel interpuso una petición en la Corte Superior de Los Angeles, cuando se obtuvo la resolución a favor de la joven en la que se demostraba que no podía ser reunificada con su madre, se presentaron a la corte de migración en donde le otorgaron esta visa especial.

“Cada vez que es posible tomamos este recurso legal. Es menos complicado que el proceso de asilo”, dijo Weiner.

De acuerdo con Weiner, Public Counsel ha ganado el 100% de los casos de menores centroamericanos que han representado. Actualmente hay una lista de espera de 75 menores.

Para el abogado, Glenda es un ejemplo del por qué ayudan a tantos jóvenes. Ella está en High School y toma tres clases en la universidad para avanzar con su carrera de científica.

“Confío en que Glenda aportará a este país. Ella es una niña muy inteligente que tiene mucho que ofrecer… si ella quiere trabajar en la NASA, lo hará”, acotó el abogado.


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