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Advierten riesgo de tráfico de menores migrantes

Ciudad Guatemala. Agencias. | 27 de Noviembre de 2015 a las 16:47

Las alarmas sobre los riesgos que corren los menores indocumentados que han ingresado a Estados Unidos sin compañía de adultos en los últimos dos años no dejan de sonar. El martes de la semana pasada, un grupo de senadores recibió información, de un testigo anónimo, que indica que los filtros utilizados por las agencias federales encargadas de entregar a los menores a familiares o conocidos que los cuidarán mientras esperan el resultado de sus procesos de deportación no funcionan del todo: hasta un 12 % de las personas que han recibido a estos jóvenes tienen antecedentes por maltrato infantil o, más grave, violencia sexual.

Las oficinas de los senadores Charles Grassley de Iowa y John Cornyn, ambos republicanos y miembros del Comité Judicial del Senado, hicieron pública la información luego de enviar una carta a los secretarios del Departamento de Seguridad Interna (DHS, en inglés) y de Recursos Humanos y de Salud (HHR, en inglés) en Washington.

“A pesar de que el informante asegura que trasladó la información a sus supervisores en agosto de 2015, aparentemente no hay planes de remover (a los menores migrantes) de esos criminales; más bien los supervisores ‘están discutiendo opciones’”, dice la carta de Grassley y Cornyn, a la que este periódico tuvo acceso.

La Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR, en inglés) de HRR es la encargada de entregar a los menores indocumentados a familiares, conocidos o encargados que demuestren que tienen vínculos con los jóvenes y niños y que pueden mantenerlos. Para asegurarse de ello, ORR hace que los adultos que recibirán a los niños llenen un cuestionario y, en algunos casos, pasen por procesos de entrevistas.

En julio de 2014, LA PRENSA GRÁFICA atestiguó en Tucson, Arizona, cómo centroamericanos residentes en al menos cuatro estados de Estados Unidos (Maryland, Texas, Nueva Jersey y Nueva York) respondían a esos cuestionarios. En tres de los casos se trataba de familiares cercanos (madre o tíos en primer grado de consanguinidad), y en uno de ellos de un conocido de la familia de la menor. Además de los cuestionarios, los solicitantes deben entregar pruebas escritas que acrediten su relación con el menor.

Durante junio, julio y agosto el ingreso de menores indocumentados sin compañía a Estados Unidos tuvo un crecimiento sin precedentes. Al final del año fiscal 2014, la cantidad había aumentado en un 77 % con respecto al año anterior según cifras oficiales. El aumento en las cifras provocó, además de una crisis política, vacíos administrativos que han puesto en riesgo a los menores, como el recién señalado por los senadores Grassley y Cornyn.

“No es práctica de esta oficina entregar menores indocumentados a personas que hayan sido sentenciadas por ofensas criminales serias”, contestó un vocero de ORR en un comunicado tras la carta de los senadores, según reportó el periódico Los Angeles Times.

Tráfico, prostitución, reclutamiento…

La primera alerta vino de la Oficina de Auditoría Gubernamental (GAO, en inglés), una institución financiada por el Congreso, que en octubre pasado advirtió que los programas orientados a prevenir el tráfico de menores indocumentados provenientes de Centroamérica tienen fallos importantes.

“Las agencias han ajustados sus programas para ser más efectivas… pero hay debilidades en algunos programas para prevenir el tráfico de personas”, sentenció GAO en la auditoría titulada “Niños sin compañía: Mejorías en la evaluación de programas para reducir la migración desde Centroamérica”.

Luego fue John McCarthy, un fiscal distrital de Maryland, uno de los estados de la Unión que más menores indocumentados ha recibido entre 2014 y 2015, quien dijo que la pandilla MS-13 ha arreciado su reclutamiento entre jóvenes recién llegados.

Y hoy son dos de los comités más poderosos del senado, el Judicial, que acaba de señalar el riesgo de que los jóvenes estén llegando a hogares de criminales condenados por abuso sexual y tráfico de personas; y también el comité de Seguridad Interna y Asuntos Gubernamentales, que acaba de publicar una investigación en el que revela que menores de todo tipo (entre ellos migrantes) han sido víctimas de redes de prostitución online.

En diciembre de 2014, otro senador, Rob Portman de Ohio, presidente del subcomité de investigaciones de la cámara alta, abrió un expediente contra una granja de producción de huevos de su estado, en la que seis niños guatemaltecos fueron hallados mientras trabajaban en condiciones de semiesclavitud.

Todas las investigaciones han arrojado luz sobre un ángulo menos conocido en el tema de los jóvenes centroamericanos recién llegados: los peligros que corren una vez llegados a suelo estadounidense. De los reportes e investigaciones del senado se extrae que los jóvenes son vulnerables a redes e trata que pueden colocarlos en situaciones de trabajo forzado, como en la granja de Ohio, pero también a familiares y conocidos que pueden someterlos a vejámenes sexuales e incluso obligarlos a ejercer la prostitución.

“Es demasiado común que las víctimas del tráfico sexual sean menores. El Departamento de Justicia ha reportado que más de la mitad de las víctimas tienen menos de 17 años… En los últimos cinco años… los casos sospechosos de tráfico sexual de menores ha aumentado un 846 %”, dice un reporte publicado por el comité de investigaciones del Senado este mes. Ese informe advierte, además, que los jóvenes fugados de sus hogares están entre los más vulnerables.

Según reportes recientes recabados por el gobierno del condado de Montgomery, en Maryland, hay entre los jóvenes indocumentados recién llegados muchos que cumplen con características señaladas en el informe.


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