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Los latinos fomentan el crecimiento del pentecostalismo

LaVoz.com. Desde Tucson, Arizona. | 11 de Septiembre de 2007 a las 00:00
Es mediodía de un caluroso domingo de agosto en Tucson. Aunque un apagón ha dejado sin luces ni aire acondicionado el New Life Ministry/Ministerios Vida Nueva, cientos de personas siguen entrando en el templo. En este domingo particular, unas 300 personas asistieron a un servicio religioso en inglés, mientras que todas las 700 butacas en el sector de culto pentecostal se llenaron para el servicio en español. Otras personas siguieron el servicio de pie desde el fondo. La mayoría de los feligreses ha venido a la iglesia durante cinco años o menos. Hace apenas ocho años, la iglesia atraía a menos de 100 personas para los servicios matutinos. "En México uno siente presiones para ir a la Iglesia católica. En Estados Unidos no existe tal presión", dijo Tony Loya, de 32 años, nativo de Puerto Peñasco, México, que atiende los servicios en español de Vida Nueva desde hace seis meses. "Me crié católico pero me gusta la feligresía de aquí. La gente es agradable. Me siento como en casa, me siento cómodo". Loya no está solo. Los latinos católicos conversos _particularmente nuevos inmigrantes en Estados Unidos_ están fomentando el crecimiento del pentecostalismo, una forma de cristianismo evangélico más enfático y menos estructurado que el culto tradicional cristiano. En Tucson, los indios estadounidenses y quienes tratan de recuperarse de la adicción a las drogas y el alcohol también están engrosando las filas pentecostales. "¿Por qué habríamos de ser tan ordenados y adustos en la iglesia? Todo lo que encuentro en el catolicismo son rituales y tradición", explicó Rosie Zayas, de 55 años, quien junto con su esposo Milo fundó hace casi dos años una iglesia pentecostal, Evangelio Libre de la Vida. "En el pentecostalismo hallé un canal de expresión, feligresía y culto del verdadero Dios viviente. Y todos están muy felices", agregó. El pentecostalismo favorece el desborde emocional: los pastores suelen gritar en vez de leer sus sermones y los feligreses frecuentemente pronuncian palabras místicas, extrañas, que suponen son inspiradas por Dios. Y el pentecostalismo en el 2007 resulta "oportunísimo" debido a su crecimiento en Estados Unidos y el mundo, según Samuel Rodríguez, presidente de la Conferencia Nacional de Liderazgo Cristiano Latino, el mayor grupo de latinos evangélicos en el país. Un reciente estudio del Foro Pew sobre Religión y Vida Pública dice que por lo menos una cuarta parte de los 2.000 millones de cristianos forma parte de un movimiento pentecostal o carismático, entre 400 y 600 millones de personas. El término carismático se suele aplicar a los cristianos que creen en el bautismo del Espíritu Santo pero que no son miembros de denominaciones pentecostales. "En Arizona y Nuevo México hay un crecimiento excepcional", dijo Rodríguez. "En los próximos 15 a 20 años una mayoría de latinos en Arizona serán cristianos evangélicos, carismáticos o pentecostales. Y esto decididamente tiene ramificaciones políticas. Los pentecostales son más conservadores y siguen más la línea de los evangélicos blancos, particularmente en cuestiones sociales como el matrimonio y la santidad de la vida. Pero las estadísticas sobre el pentecostalismo en Estados Unidos son difíciles de hallar, puesto que muchas de las iglesias son independientes y no reportan el número de feligreses. Algunos expertos calculan la población nacional en unos 10 millones, pero los cálculos varían mucho. La mayoría coincide en que está creciendo. Dos de las principales denominaciones pentecostales en Estados Unidos _Asambleas de Dios y la Iglesia de Dios, con sede en Cleveland, Tenesí_ reportaron un firme crecimiento de fieles entre 1990 y el 2000. Las denominaciones dicen tener un total de casi 4 millones de feligreses a nivel nacional. Los adherentes a las Asambleas de Dios crecieron un 65% en esa década, según un censo sobre la religión en Estados Unidos publicada por el Centro de Investigación Glenmary, con sede en Nashville. La Iglesia de dios, de Cleveland, agregó 24 iglesias en Arizona entre 1990 y el 2000, y dijo que su feligresía creció en más del 100%, dice el estudio. "Lo que más veo es gente que padece por drogas, alcohol, violencia familiar y a veces porque no les alcanza lo que tiene", dijo Rick Wells, de 51 años, pastor de la Asamblea de Dios-Oasis de todas las Tribus, en Tucson. La iglesia tiene unos 40 miembros de las cercanas reservaciones Tohono O'odham y Pascua Yaqui como también otras tribus. Es difícil determinar cuántos latinos católicos se están convirtiendo al pentecostalismo. El Centro Latino Pew y el Foro Pew sobre Religión y Vida Pública reportaron hace pocos meses que el 68% de los latinos en el país son católicos y un 15% renovados en la fe (born again), evangélicos o pentecostales. Las autoridades eclesiásticas en la diócesis católica de Tucson admiten que el pentecostalismo está quitándoles algunos latinos, particularmente los nuevos inmigrantes. "Decididamente existe una preocupación. El hecho es que en la Iglesia católica todo es silencioso, como la pompa y circunstancia de la liturgia", comentó Rubén Dávalos, director de evangelización y ministerio latino en la diócesis. "Esas iglesias (pentecostales) tienen mayor manifestación emocional, apelan a los sentimientos". Dávalos agregó que la actual escasez de sacerdotes ha dejado a muchas parroquias grandes con apenas uno o dos sacerdotes, no suficientes para prestar a los nuevos inmigrantes la atención que necesitan o desean. Dijo que hay parroquias aquí con miles de feligreses y sólo uno o dos sacerdotes. Los latinos siguen siendo el grupo más creciente en el catolicismo latino, aunque Rodríguez, del grupo evangélico latino, pronostica que el crecimiento no continuará. "El catolicismo requiere adoptar mandatos, dogma, una jerarquía", afirmó. "Nosotros los latinos somos gente emocional. Somos telenovelas, Ricky Martin, J. Lo, salsa y chiles habaneros. Somos chispas, y esta religión lo es. Apela a las emociones". Los pentecostales no carecen de críticas ni escándalos. Líderes pentecostales como Jimmy Swaggart y Jim y Tammy Faye Bakker protagonizaron sonados escándalos y dieron al movimiento una reputación de ser máquinas de recaudar dinero, aunque muchos dicen que los escándalos dieron lugar a reformas. La iglesia de la Vida Nueva ya ha comprado parte de los terrenos que rodean sus instalaciones de 2.043 metros cuadrados (22.000 pies cuadrados) y tiene planes de expansión. "Me crié católica y he venido aquí desde enero", dijo Magda Mejía, de 36 años. "Yo siento más esto".

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