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Hijo de Arellano pone la cara por su madre

LaVoz.com. Desde Los Angeles, California. | 11 de Septiembre de 2007 a las 00:00
El hijo de ocho años de Elvira Arellano se ha convertido en la atracción estelar de varios actos relacionados con el movimiento a favor de los inmigrantes desde que su madre fue deportada a México tras pasar un año encerrada en una iglesia. Algunos partidarios de la causa de los inmigrantes se preguntan si Saúl Arellano no está siendo explotado. "Parece un acto de desesperación de parte nuestra. ¿Por qué tenemos que depender de un muchacho?", preguntó Armando Navarro, coordinador de la Alianza Nacional para los Derechos Humanos, que agrupa a varias organizaciones latinas del sur de California. Elvira Arellano se refugió en la Iglesia Metodista Unida Adalberto de Chicago cuando las autoridades dispusieron su deportación por indocumentada. Pasó un año allí con su hijo, hasta que decidió salir para participar en una serie de actos y fue deportada. Horas después del arresto de su madre en Los Angeles, Saúl fue llevado a una conferencia de prensa en la que partidarios de la causa de los inmigrantes criticaron la detención. El niño no miró hacia las cámaras ni habló. Simplemente se escondió detrás de su madrina. "No me gusta la prensa", le dijo a su madre cuando la visitó más adelante en Tijuana. Activistas a favor de los inmigrantes tienen programadas una serie de actos en los próximos días y Arellano dijo que su hijo estará presente en una vigilia en Washington o en una actividad en Tijuana. Agrupaciones que hacen campaña para combatir la inmigración ilegal acusan a Arellano y a sus partidarios de explotar a Saúl. El niño recorrió el país en el último año, apareciendo en actos, programas legislativos e incluso reuniéndose con legisladores. Muchos activistas latinos afirman que el niño debería hacer una vida normal. Elvira Arellano aseguró que Saúl fue quien decidió participar en los actos y que eso lo ayudó a enfrentar su difícil situación familiar. "El movimiento no se está aprovechando de él. El es la razón por la que estamos luchando", manifestó en una entrevista telefónica desde México. Saúl se reunió con su madre el 31 de agosto en la ciudad de México. "Nuestro perro, sus juguetes, toda su vida están allí", en Estados Unidos, indicó Arellano. "No sabe nada de México". Saúl enfrenta una situación muy similar a la de una cantidad de menores nacidos en Estados Unidos, hijos de indocumentados. Hay aproximadamente 3,1 millones de niños estadounidenses cuyos padres son indocumentados, según un análisis del Instituto Urbano del Centro Latino Pew. En los actos, Saúl parece siempre más interesado en jugar con videos o corretear que en hablar con periodistas. Desde que su madre fue arrestada delante de él hace un mes, algo que según ella lo traumatizó, se muestra más reticente todavía. Durante una breve presentación en San José dos días después del arresto, Saúl parecía más desorientado que nunca. Los periodistas se le abalanzaron con cámaras y micrófonos, y él miró a su alrededor sin hablar, mientras su madrina y el pastor de la iglesia de Chicago donde se refugió Arellano criticaban las leyes de inmigración que separan a las familias. Desde que viajó a México para estar con su madre, Saúl casi no se presentó ante la prensa. Su madre, por su parte, habla con legisladores y se compromete a seguir luchando para regresar a Estados Unidos. No está claro si la presencia de Saúl en los actos es algo positivo. "En algunos casos, la sola presencia de una foto del muchacho estremece a la gente", expresó Tamar Jacoby, experto en inmigración del Instituto Manhattan. "Otros los consideran algo cínico y piensan que el movimiento está usando al niño, lo que los irrita más todavía".

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