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The New York Times pide abolir Ley de Ajuste Cubano

Washington. Agencias. | 21 de Diciembre de 2015 a las 11:37

A más de un mes de crisis de migrantes en Centroamérica, con cerca de 6 000 mil cubanos varados en Costa Rica, cuyo gobierno se retiró políticamente del SICA y detuvo la entrega de visados el fin de semana, The New York Times publica el lunes un editorial en que llama a abolir la Ley de Ajuste Cubano, “una reliquia de la Guerra Fría que obstaculiza la normalización de relaciones entre Washington y La Habana”.

El texto, que aparece en las versiones digital e impresa del influyente diario, señala que “el nuevo éxodo, la mayor ola de migrantes cubanos desde la década de 1990, se origina en la falta de perspectivas en casa y el miedo a que el tratamiento único que reciben por parte de EE.UU. los inmigrantes cubanos pueda terminar ahora que han sido restauradas las relaciones diplomáticas”.

Con un año más en la Casa Blanca, la administración Obama “no parece inclinada” a desechar esa política, que da a cada cubano que alcanza suelo estadounidense el derecho automático de asentarse y aplicar a la ciudadanía en pocos años, señala el editorial, y subraya que aun cuando funcionarios creen que eliminarla “podría generar una estampida de migrantes”, es “tiempo de terminar con esta política, una reliquia de la Guerra Fría que obstaculiza la normalización de relaciones entre Washington y La Habana”.

“El Congreso debería abolir la Ley de Ajuste Cubano, una ley de 1966 que creó un mecanismo expedito para admitir a cubanos en una época en que Estados Unidos buscaba socavar a un gobierno aliado de la Unión Soviética”, continúa The New York Times, que recuerda que esta ley y la política llamada pies-secos-pies-mojados “han sido un regalo para traficantes de personas en Latinoamérica y creado problemas a países desde Ecuador hasta México”.

Al explorar las opciones de la Casa Blanca en caso de que no actúe el Congreso, el texto indica que la administración Obama “debería negociar un nuevo acuerdo con el gobierno cubano para que la emigración legal sea la norma (…), enviar de vuelta a los cubanos que ingresen ilegalmente a Estados Unidos, a menos que muestren temores fundados de persecución (….) y terminar el programa que anima a profesionales médicos cubanos en misiones en el extranjero a desertar hacia Estados Unidos”.

Agrega que “la situación de miles de cubanos que han quedado varados en Costa Rica por varias semanas ha traído al centro de atención el absurdo de la política estadounidense (…) Los funcionarios de EE.UU. no atinan a explicar el tratamiento especial para los cubanos, que contrasta drásticamente con el severo modo en que se trata a los centroamericanos, incluidos menores, muchos de los cuales huyen de sus países para salvar sus vidas”.

La crisis comenzó el fin de semana del 14-15 de noviembre, luego de que las autoridades costarricenses desmantelaran una banda de traficantes que movía por su territorio a los cubanos, cientos de los cuales quedaron varados, con visas temporales, en ese país, cuando Nicaragua les impidió el paso por la frontera. Posteriormente no fructificaron gestiones para que Belice y Guatemala fueran parte de un puente aéreo para resolver la crítica situación.

Desde mediados de noviembre, Costa Rica ha otorgado más de 5 000 visas de tránsito, informó el fin de semana el ministro de Desarrollo Humano e Inclusión Social, Carlos Alvarado. Más de 4 000 permanecen en unos 30 albergues habilitados cerca de la frontera con Nicaragua.

El fin de semana, tras concluir una cumbre del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) en San Salvador, donde no se logró un acuerdo oficial para intentar una salida a la situación de los migrantes cubanos, el presidente costarricense, Luis Guillermo Solís, anunció la salida política de ese mecanismo e informó que desde el sábado 19 de diciembre su gobierno no otorga más visas a cubanos en tránsito a EE.UU.

Aclaró, no obstante, que San José mantiene su compromiso de hallar una salida para los miles que están varados en su territorio. Según informó Alvarado, el último grupo en ingresar con visa a Costa Rica sería uno de 2 053 cubanos que desde hace días pedían entrada en Paso Canoas, frontera con Panamá.

Tras la cumbre del SICA en El Salvador, el vicecanciller de Nicaragua, Denis Moncada, declaró a la prensa que no se llegó a un acuerdo sobre el tema porque los países tienen posiciones distintas, y consideró que “la situación la debe resolver no Centroamérica, sino los Estados Unidos, pues son ellos los que están generando que muchos cubanos quieran ir a su territorio”.

Semanas atrás, a raíz del inicio de la crisis, La Nación informó que entre el 1 de octubre de 2014 y el 30 de septiembre de 2015, más de 23 000 emigrantes cubanos pasaron de manera ilegal por Costa Rica rumbo a EE.UU., en un viaje que comienza en Ecuador y les lleva por unos 7 000 kilómetros también a través de Colombia, Panamá, Nicaragua, Honduras, Guatemala y México. Según el diario costarricense, los traficantes que los trasladan cobran entre 7 000 y 15 000 dólares por cada persona.

IPS refirió que según fuentes estadounidenses, más de 43 000 migrantes cubanos llegaron a ese país entre octubre de 2014 y septiembre pasado, fundamentalmente a través de la frontera de México, “que según testimonios recogidos por organizaciones humanitarias es el paso de migración clandestina donde se producen más robos, violaciones y hasta asesinatos”.

El canciller de Costa Rica, Manuel González, dijo a esa agencia que “estas personas vienen al amparo de las mafias, de las redes internacionales de tráfico de personas, ponen en riesgo sin duda alguna su vida. Tenemos noticias de mujeres que han sufrido violaciones, han cruzado por selvas y niños han estado en peligro. Son condiciones deplorables”.

Días atrás, González solicitó “encarecidamente a los países que están hacia el sur" (Panamá, Colombia y Ecuador) implementar medidas “más claras y contundentes” para evitar el flujo de migrantes cubanos, informó el diario La Prensa. Ante periodistas, el funcionario pidió a esos gobiernos  que “incentiven” a los cubanos “a no migrar, porque las condiciones en Costa Rica no están dadas para seguirlos recibiendo (…) No pueden contar con que Costa Rica los pueda atender adecuadamente porque tenemos limitaciones”.

En la más reciente ronda de pláticas migratorias entre Cuba y Estados Unidos, celebrada el pasado 30 de noviembre en Washington y coincidente con la crisis, la parte estadounidense expresó “preocupación por la seguridad de los miles de migrantes cubanos que transitan por Centroamérica”, según un comunicado del Departamento de Estado. No obstante, descartó nuevamente hacer cambios en la política migratoria hacia la Isla.

Entretanto, la delegación cubana recalcó su profunda preocupación por la vigencia de la Ley de Ajuste Cubano, que data de 1966, y, en particular, por la aplicación de la llamada política de “pies secos-pies mojados”, que da a los cubanos un tratamiento diferenciado y único en el mundo, al admitirlos de forma inmediata y automática sin importar las vías y medios que utilizan, incluso si llegan de manera irregular a su territorio, refirió una declaración de la cancillería en La Habana.

La pasada semana, Jeffrey DeLaurentis, principal responsable en la embajada de EE.UU. en La Habana, declaró que su gobierno ha alentado a los países centroamericanos a resolver la crisis humanitaria de los miles de cubanos varados en Costa Rica. “Estamos muy preocupados por los derechos humanos de los migrantes, afirmó, pero igualmente reiteró que Washington no prevé cambiar su política migratoria respecto a Cuba.


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