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Sin los mexicanos, no existiría la industria lechera de Minnesota

LaVoz.com. Desde Plainview, Minnesota. | 12 de Septiembre de 2007 a las 00:00
Maurie y Rita Young son como muchos otros operadores de granjas lecheras en Minnesota. Colaboran como voluntarios en la Feria Estatal, sus niños pertenecieron al grupo de Futuros Agricultores de Estados Unidos y sus vacas son ordeñadas por trabajadores mexicanos. La pareja de Plainview incluso ha tomado lecciones de español y ha participado en una gira de agricultores a México. Nunca pensaron ser ciudadanos del mundo pero, al igual que otros agricultores en todo el estado, no consiguen suficientes trabajadores locales dispuestos a laborar largas horas en establos no precisamente fragantes. Los expertos de la industria dicen que la mayoría de las grandes granjas lecheras o tambos tienen algunos trabajadores latinos, como parte de una tendencia nacional. "Yo solía ser algo así como el hombre orquesta", dijo Maurie Young, frente a un gran establo que limpiaba un joven mexicano. "Yo trabajaba de las 5 de la mañana hasta las 9 de la noche, siete días a la semana. Y al final del año, mi esfuerzo rendía pocos resultados. Supuse que debía haber un modo mejor". Por eso los Young expandieron su negocio. Con cuatro hijos desinteresados en la actividad, acudieron a los trabajadores que habían visto en otras granjas. Ahora dicen que ha sido "lo mejor que podíamos haber hecho". Los latinos representaban un 40% de todos los trabajadores agrícolas en Estados Unidos en el 2005, según la Oficina del Censo. Desde hace tiempo venían recogiendo frutas y vegetales y trabajando en fábricas enlatadoras y empacadoras. Pero su incursión en las granjas lecheras del norte comenzó en firme hace una década y ha ido aumentando a partir de entonces, dijo Bob Lefebvre, director ejecutivo de la Asociación de Productores de Leche de Minnesota. No hay cifra en firme sobre la situación en Minnesota, pero los expertos locales dicen que se está convirtiendo en un modo de vida para esta industria característica del estado, sexto productor de leche de la nación. "Empezó a llegar al Medio Oeste a mediados de la década del 90 cuando los rebaños crecieron y las familias ya no pudieron manejarlos", explicó Jim Dickrell de Monticello, Minnesota, director de la publicación Dairy Today. "Con estos rebaños más numerosos, digamos de 150 o más cabezas, la mano de obra latina es ahora muy común". Fue un llamado a su puerta lo que llevó a los Young a contratar algunos de sus primeros trabajadores latinos en el verano del 2001. Tres jóvenes con pantalones vaqueros y remeras se ofrecieron a trabajar. Los Young, que deseaban agregar otro turno de ordeño, no vacilaron. Los hombres tenían la documentación necesaria para trabajar y los Young necesitaban trabajadores. Rita Young afirmó que "realmente necesitábamos ayuda, y sabíamos que ellos (los latinos) eran buenos trabajadores y dispuestos a aprender". Hoy, casi todos los 21 trabajadores de los Young son latinos. Para mejorar la comunicación con sus nuevos empleados, Maurie Young asistió a clases de español para agricultores locales en Plainview. Allí conoció a Shaun Judge Duvall, un profesor de español de Alma, Wisconsin, que se ha convertido en el puente cultural entre los agricultores en el sudeste de Minnesota y los trabajadores mexicanos. Para aprender más acerca de sus empleados desde el punto de vista humano, los Young también se anotaron para un viaje a México organizado por Judge Duvall. Allí se reunieron con las familias de algunos de los trabajadores agrícolas de Minnesota en pueblos pobres. La experiencia fue conmovedora, dijeron. Los Young agregaron que su transición al uso de trabajadores extranjeros ha sido fácil, en parte debido a que habían participado en un programa de intercambio extranjero y porque hallaron a un excelente tropero bilingüe. Ese tropero, un joven llamado Javier Martínez, dijo que "crecí con animales y me encanta trabajar con las vacas". El muchacho, que hace de todo desde cuidar a los terneros recién nacidos hasta supervisar las tareas de la granja, agrega que "me encantan los pueblos chicos". Aquí, los mexicanos pueden ganar un salario que sus familiares en su país están lejos de conseguir. Los ordeñadores ganan más de 25.000 dólares anuales, dijo Maurie Young. Y Martínez gana considerablemente más. Algunos viven en casas rodantes que los Young les compraron cerca de Plainview. Otros viven en departamentos cercanos. En los campos del sur de Minnesota donde viven los Young, la semilla de la contratación de trabajadores latinos la plantó John Rosenow, un agricultor de Wisconsin a unos 48 kilómetros (30 millas) al este de Wabasha. Rosenow dijo que él y su esposa habían estado trabajando en su granja unas 90 horas semanales durante diez años cuando decidieron que ya no podían mantener la rutina. Y con cierta reticencia averiguó sobre la contratación de trabajadores mexicanos a mediados de los años 90. "No es natural que (los agricultores) contraten a alguien de otro país, de otra cultura, de otro idioma", afirmó. "Durante 150 años no ha habido aquí más que gente suiza y alemana... Pero después uno se da cuenta de que es lo mejor que puede hacer". Los trabajadores de Rosenow son tan confiables que otros agricultores se dieron cuenta, dijo. Y de pronto se vio convertido ad honorem en un agente de empleo y a lo largo de la última década ayudó a un centenar de agricultores a hallar trabajadores latinos. Dependió de contactos con sus principales empleados mexicanos. "Recibía llamados de agricultores en Wisconsin, Minnesota, Dakota del Norte y Iowa diciendo que no podían encontrar trabajadores", recordó. "Yo le explicaba (a su trabajador) lo que necesitábamos, y por lo general él podía hallar alguien al día siguiente. La red de contactos era increíble". A medida que la mano de obra latina se hizo más común, dijo Rosenow, ya no recibió tantos llamados. De todos modos sigue siendo un referente para los agricultores que consideran dar ese paso. "Shaun (Judge Duvall) y yo somos el recurso para mucha gente en esta parte del país", afirmó. Por cierto, los dos fueron decisivos para la creación de Puentes/Bridges, una organización creada para aclarar malentendidos entre los nuevos trabajadores agrícolas y los ya establecidos. La organización, con sede en Alma, llevará otro grupo de agricultores a México en noviembre y ayuda a patrocinar un foro comunitario en la vecina Arcadia, Wisconsin, este mes. También sigue ayudando a los agricultores a incursionar en el nuevo mundo de la mano de obra extranjera. "¡Cómo cambia la vida!", reflexionó Rosenow.

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